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12/11/2019 :: Estado español, Bolivia

Contra el golpe de estado en Bolivia, defender al Gobierno Popular y aislar a los golpistas

x Red Roja
¡Bolivia no está sola! ¡Todos con Evo y con su gobierno! ¡No pasarán!

Desde Red Roja queremos sumarnos al clamor internacional que está denunciando el golpe de Estado que se ha producido en Bolivia contra el gobierno legítimo de Evo Morales al que los militares han forzado a dimitir. Llamamos a la más urgente solidaridad con el pueblo boliviano que está sufriendo brutales agresiones en medio de toda una orgía facciosa y racista parida desde la oligarquía boliviana, en lo que se perfila como una planificada asonada cívico-militar auspiciada por el imperialismo. Poco le ha faltado a este para advertir a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua de que tomen nota.
 
Aún así, este golpe no se da en un contexto de fortaleza del imperialismo estadounidense, ni mucho menos. Por eso se presenta como “cívico-militar” y los militares, además de entrar en el guion tras una teatralización de “desestabilización ciudadana”, no se han atrevido a tomar el poder directamente para ellos, como hacían en los años 70. De hecho, la suerte de este proceso de involución no está del todo echada y será fundamental el grado de movilización popular y la organización y la fuerza con que se acompañen dicha movilización. Pero será necesario también que la solidaridad internacional más amplia fuerce el aislamiento (también diplomático) de los golpistas, acompañando a los gobiernos progresistas que ya lo están haciendo.
 
Nosotros siempre hemos llamado a apoyar los procesos populares en Latinoamérica, en función de nuestra línea antiimperialista que pone el acento en señalar a los agresores imperiales más allá de las diferencias que tengamos con aquellos procesos. Y es eso lo que, aún más hoy, ponemos por delante ante la tragedia boliviana en curso. Pero como comunistas, tenemos claro que mientras haya oligarquía no puede haber democracia: el gobierno del pueblo es radicalmente incompatible con aquella. La burguesía solo apoya los procesos electorales cuando les conviene. Cuando no, son extremadamente violentos y no dudan en echar mano del fascismo. La experiencia histórica es clara ¡y cuánto en la misma América Latina!
 
En el caso particular de Bolivia, Evo nacionalizó en buena medida los recursos naturales, incluyendo en 2006 la socialización de la empresa productora de litio, material altamente estratégico en la actualidad. Pero no hubo socialización de las fuerzas armadas, que están penetradas desde el cerebro hasta los huesos por las academias del imperialismo. Efectivamente, es la enésima repetición del mismo guión: el Chile de Allende, Paraguay, Honduras, la Guatemala de Arbenz. Y si Venezuela no cayó es porque el ejército estaba controlado y su pueblo organizado en milicias.
 
Las crisis sistémicas, que pueden provocar revoluciones, también organizan la contrarrevolución, incluso ante gobiernos que se limitan a tomar medidas programáticas progresistas y son escrupulosos con la “democracia burguesa”. La historia muestra que los procesos populares que pecan de ingenuidad en este sentido, y se contaminan de un falso pacifismo que al final solo maniata al bando popular, acaban siempre en cruentos derramamientos de sangre humilde y con gobiernos reaccionarios sumisos al capital oligárquico.

El solo hecho de que el gobierno boliviano haya nacionalizado importantes recursos energéticos que las multinacionales querrían hacer suyos y de pertenecer al ALBA junto a Cuba, Venezuela y Nicaragua entre otros, era más que motivo suficiente para el golpe (si no hoy, mañana). Por ello, los procesos de transformación sociales quizá no puedan tomar todo lo presto que se quiera las medidas económicas más radicales, pero es imprescindible que se den toda la prisa en desplazar del poder a los oligarcas y a sus mercenarios uniformados. De lo contrario, la ilusión (en el plazo que sea) está servida, tal como nos alertaba Lenin.
 
Hemos visto cómo Bolivia era hasta hace poco alabada por su fortaleza económica. E incluso desde la prensa dominante se la quería contraponer a los procesos venezolano y nicaragüense que ya habían metido en el saco de las dictaduras. Sin embargo, en prácticamente días el imperialismo culmina la desestabilización del país ejemplar y las oligarquías (que, como decimos, si no estallan hoy, estallarán mañana) lo incendian todo. Aprovechando la mínima ocasión. Pero sobre todo, como decimos, aprovechando la falta de fuerza que acompañe a la razón del campo popular.
 
La oligarquía es una “bomba de relojería”, es delincuencia organizada y no hay “nuevos métodos” para luchar contra ella. Se confirma una vez más que las conquistas sociales del pueblo tienen que ir acompañadas de su propia organización permanente y de una mejora en la correlación de fuerzas (en el sentido más estricto del término). La burguesía nunca ha olvidado que el motor de la historia sigue siendo la lucha de clases. No lo hagamos nosotros.

No podemos finalizar sin insistir en que la suerte de la Bolivia rebelde y antiimperialista dependerá también en gran medida de la solidaridad internacional que logremos reunir, en este combate que en realidad es mundial. El proceso, como hemos dicho, no está ni mucho menos cerrado: las protestas internacionales pueden hacer mucho por aislar a los golpistas. Las movilizaciones populares en Chile y Ecuador han sido poderosas, y la propia OEA ha llegado a dudar sobre qué hacer ahora en Bolivia. Por ello, llamamos a la unidad de los movimientos progresistas en general y también de los revolucionarios. Tenemos que exigir a todos los gobiernos que no sean cómplices de esto, que aíslen a los golpistas. Nos lo están pidiendo los movimientos sociales que resisten en Bolivia. No permitamos que vuelvan a martirizarla. Hay que convocar concentraciones de protesta en todas las ciudades, y más aquí, en la retaguardia de la bestia imperialista. Es nuestra responsabilidad primera ante lo que está aconteciendo.


¡Bolivia no está sola! ¡Todos con Evo y con su gobierno! ¡No pasarán!

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