Leo Bassi, bufón y activista político

Los últimos trabajos de Leo Bassi están marcados por esa mirada laica que lo ha llevado en los últimos años a comprometerse cada vez más en su faceta de activista político e informativo. Es el caso del Bassi Bus, un proyecto de "turismo político", como él mismo lo define, con el que quería llevar a los espectadores "a ver con sus propios ojos el corazón de los escándalos inmobiliarios y las aberraciones históricas que aún quedan pendientes" y de su obra La Revelación. Esta politización de su trabajo le hizo alejarse de los medios convencionales "que sólo querían un bufón inofensivo", y comenzar una labor mucho más activista, colaborando con numerosos movimientos sociales. Bassi pone el ejemplo de las manifestaciones impulsadas por asambleas plurales y horizontales como V de Vivienda, que consiguen aglutinar a miles de personas y colectivos sin el apoyo de los medios tradicionales ni de los partidos políticos. "Si los medios alternativos quieren conseguir más difusión tienen que estar en la calle, en contacto con la realidad’, insiste.
Las razones para comprometerse las tiene muy claras. "En primer lugar, porque tengo miedo de ese fundamentalismo político, económico y mediático que se está arraigando. Por otra parte, creo que todas las generaciones, llegadas a una cierta edad, tienen una responsabilidad. Quiero entrar en acción, quiero trabajar con iniciativas políticas de los jóvenes e intentar llevar mi experiencia. Para mí es parte de mi deber como ciudadano y como ser humano. Me siento joven, y creo que estoy aprendiendo y creciendo políticamente".
"Think tanks" y mentiras nobles
Su activismo es también una respuesta a la ola de conservadurismo que vive Estados Unidos. "Quieren convertir la religión en un arma de combate, en un motivo para el enfrentamiento entre pueblos". Bassi muestra una inmensa preocupación por el poder que están acumulando los neocons, políticos neoconservadores que mantienen vínculos con lobbies empresariales de gran poder y relaciones con grandes empresas globales para conseguir el poder y así manipular la opinión pública desde las instituciones más importantes. Aparece, en la conversación que mantenemos con él en un café del barrio madrileño Lavapiés, el poder de los think tanks, institutos de estudios avanzados como la FAES o el American Interprise Institute, encargados de lanzar campañas informativas o desinformativas con el fin de dirigir la opinión pública hacia sus propios intereses. "El fundamentalismo religioso, además, de organizaciones como el Opus Dei no deja de crecer en ciertos partidos políticos y empresas", afirma. Ante la pregunta sobre si estos "proyectos globales de poder" no le parecen teorías de la conspiración, Leo Bassi reacciona con contundencia: "No, de ninguna forma. Fíjate en la teoría de "la mentira noble" de Leo Strauss y otros pensadores neocons", según la cual la manipulación y la mentira de las élites son justificables como herramientas para gobernar. Dentro de esas tramas sostenidas en simulacros y en realidades ficticias, pueden irrumpir cortes que derrumban todo el edificio, y que desvelan la mentira, como el 11-M. Ahí es donde vuelven a entrar en juego las campañas de desinformación que muchos medios han impulsado para sostener argumentos insostenibles de algunos partidos políticos, como ha demostrado Leo Bassi en su investigación sobre los artículos que escribió Gordon Thomas para El Mundo. *
Periodismo de calle
Ante este panorama desolador, Bassi dice que "los jóvenes periodistas no mueven el culo. El adversario es cien mil veces más fuerte que nosotros. Hay que hacer trabajo de calle y mirar a los ojos a los poderosos, para conocer la realidad de la que estamos escribiendo". Cuando se le pregunta por el papel fundamental que están jugando los medios españoles como actores en el debate político, insiste en que al final "es un problema de personas y de materia humana. Los jóvenes tienen que arriesgar más, incluso físicamente, sin miedo". Bassi cuenta el caso de una crítica demoledora que apareció en el periódico La Razón contra La Revelación. Cuando Bassi encontró al periodista y le pidió explicaciones, éste dijo que no había sido culpa suya, que su artículo se había reescrito y manipulado sin su consentimiento, pero, claro, él no podía hacer nada, porque tenía que mantener el trabajo para pagar la hipoteca y bla, bla, bla. "Y así estamos. Si los periodistas no tienen cojones para dimitir, la prensa no mostrará nunca otras verdades. Estamos en una nueva dictadura del pensamiento, que utiliza otras formas de presión, como la amenaza de despido o la atadura de la hipoteca. Y, la verdad, si no arriesgamos, no conseguimos nada." Sostiene Bassi que el papel que pueden jugar los medios de información alternativos, como los de internet, es fundamental. "El nuevo laicismo se expande gracias a una opinión pública que usa internet, y programas como Youtube o Menéame, mediante el cual mi artículo sobre Gordon Thomas se difundió masivamente."
La izquierda perdida
Por último, Bassi reivindica la función defensora del laicismo que debe tener la izquierda, "que hiciera una reflexión más profunda sobre la sociedad de su tiempo y sus nuevas necesidades. ¿Cuáles son los deseos de la gente? ¿Qué es ahora el pueblo? Grupos como IU dicen cosas interesantes, pero han dejado de estar en contacto con la realidad. Y luego está la nebulosa del PSOE, que va desde Bono, que es más de derechas que alguna gente del PP, hasta Pedro Zerolo. ¿Cuál es entonces el papel que debería jugar la izquierda? Para mí, la gran idea que subyace a la izquierda es la libertad. Contra el conservadurismo yo quiero vivir en un mundo que se arriesga, que se atreve a plantear nuevas ideas. La ley de los matrimonios gays significa ir en el sentido del verdadero laicismo".
Quizá el mayor problema sea que la izquierda no actúa con fuerza. "Zapatero, por ejemplo, tendría que haber explicado a la gente los motivos antes de liberar a De Juana Chaos. Y así haberse adelantado a la oposición. Es necesario que el gobernante hable en primera persona. Y no me refiero a que actúe como un dictador, digo que tendría que haber explicado su política con su propio cuerpo. Es el hombre de espectáculo quien te dice esto. Yo sé cómo funciona el público, y necesita puntos de apoyo; una persona en la que tener confianza. Necesita delegar el poder en alguien que sea capaz de mantenerlo. Que tenga la sensualidad física para mantener ese poder".
* LEO BASSI Y EL CASO GORDON THOMAS
Gordon Thomas, famoso por sus libros sobre espionaje y sus colaboraciones como guionista de cine de Hollywood, publicó en El Mundo varios artículos en los que hablaba de las posibles conexiones entre ETA y al-Qaeda, uno de los cuales se publicó el 14 de marzo de 2004, el día de las últimas elecciones generales. Bassi ha demostrado, "mediante una búsqueda en internet, que cualquiera puede hacer durante un par de horas", que la única fuente informativa que utiliza Thomas es un tal Stephan Smyrek que sólo ha sido usada por él. Es decir, que la noticia de Gordon Thomas, una presunta exclusiva, no se publicó en ningún otro medio nacional ni internacional. "¿De dónde procedían entonces esos datos? ¿Se los inventó totalmente Gordon Thomas o algún político o una agencia interesada se los filtró para intoxicar a la opinión pública? Aún estoy investigando". Sin embargo, el artículo escrito por Gordon Thomas ha sido tomado como fuente verídica por distintos periodistas, por la diputada del PP Alicia de Castro en una ronda de preguntas al Ministerio de Interior o por varios abogados de víctimas del 11-M contra los acusados en el juicio. Como escribe Bassi en su artículo, "quiero demostrar las consecuencias que puede producir en la sociedad la ausencia de escrúpulos profesionales en el periodismo". Bassi sigue el rastreo del trabajo de Gordon Thomas, y quiere viajar a Irlanda para verlo, "mirarlo a los ojos y ver cómo reacciona". Mientras tanto, Bassi está valorando con un abogado presentar una demanda a El Mundo por estafa. "He comprado un periódico por un euro creyendo que compraba información verdadera y me han vendido un cuento para niños. Pedro J. y compañía usaron el artículo para sus propios fines, sin haber investigado el rigor y la veracidad de las fuentes".
Periódico Diagonal / http://www.diagonalperiodico.net







