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30/06/2008 :: Pensamiento

Señor Michael R. Krätke, es hora de volver a desenterrar a K. Marx

x josepgmaynou
Michael R. Krätke, como otros muchos economistas y científicos que publican en Sin Permiso, piden más capitalismo con rostro humano

Comentarios al artículo El mundo cabalga hacia una nueva burbuja especulativa: ¿quién es responsable de la inflación de precios del petróleo y de los alimentos? de Michael R. Krätke, publicado en Sin Permiso


Michael R. Krätke, como otros muchos economistas e investigadores científicos se apercibe que el capitalismo financiero es el responsable de la subida vertiginosa de los precios de los alimentos y de las materias primas. Se sorprende de lo que el llama “alta política”, no sea capaz de impedir que el Capital financiero haya arrebatado la jefatura del mercado a las grandes empresas productoras de petróleo, gas, arroz, cereales, etc. Parece ser que existe un capitalismo productor que ha caído subyugado en las garras de un mercado ficticio dominado por especuladores financieros: grandes bancos, bancos de inversiones, bancos de fondos de pensiones, aseguradoras o de fondos hedge…

Sin profundizar más sobre la cuestión, llega a la conclusión que hace falta una profunda fiscalización y control de las administraciones y organismos políticos de este desbarajuste especulativo. Según Michael Krätke, la energía y la alimentación de la población mundial son cosas demasiado importantes para dejarlas en manos de los especuladores. Los fundamentalistas de mercado que nos gobiernan, dice, no lo comprenden de buenas a primeras.

Es una lástima que Krätke no llegue más allá de lo que la propia comisión de investigación del Congreso de los EEUU ha declarado: “los especuladores controlan un 70% del mercado del petróleo” (…) “los fondos y bancos de inversión ven en los hidrocarburos un inversión atractiva”. O que sus conclusiones sean las mismas que las de John Dingell, presidente del Comité de la Energía y Comercio: “Es hora de que el Gobierno intervenga”.

La crisis de un sistema económico nunca ha sido por causa de especuladores, ladronzuelos o piratas. Estos siempre han coexistido con el poder tanto en los momentos de auge como en los de decadencia.

Oriol Olesti Vila, profesor de Historia de la Universidad Autónoma de Barcelona, en numerosos escritos, nos puede ilustrar bien de las prácticas de usura y especulación existentes durante el Imperio Romano, sus crisis inmobiliarias y hasta de un crack económico en el año 33 (DdJ). Todo ello es más viejo que Matusalén.

De lo que se trata fundamentalmente es de comprender que el Capitalismo “financiero” es ni más ni menos que la forma más acabada del Capitalismo “productivo” y que tal separación es ficticia. En estadios de una gran concentración de riquezas no existe ningún poder económico desligado de la ingeniería financiera que rige el mercado global. El dinero nunca se reproduce por sí mismo desligado de la producción. La “alta política”, a pequeña o gran escala, no es más que la gestión de este poder económico. Pedirle a la “alta política” intervenir para deshacer desbarajustes, es como pedir peras al olmo.

De lo que se trata es de saber si estamos ante una crisis más del sistema económico o si ésta es un presagio de que el sistema económico capitalista se acerca a sus propios límites. Y si este fuera el caso, como lo es, aquí no valen sistemas reguladores, ni alta política, ni desajustes provocados por especuladores y ladronzuelos… ni la alternativa del capitalismo con rostro humano.

La Crisis en la que estamos inmersos marca los limites de nuestra sociedad basada en la Propiedad Privada y en el Valor de Cambio. Es la Crisis del Modo de Producción Capitalista.

Estos signos no son nuevos en la Historia Humana. Aparecieron ya cuando el hombre no pudo continuar viviendo como esclavo. También aparecieron cuando después de un largo periodo de encadenamiento a la tierra como siervos, ésta fue incapaz de sustentarlos, y aparecen en esta, cuando el Capital, que otro día levantó inmensas legiones de trabajadores asalariados, se ve empujado a expulsarlos del proceso productivo. Esta es la contradicción con la que ya nació el Capital y que hoy explota con gran violencia, porque para el capital, el trabajo y la sociedad entera, siempre han sido considerados como simples medios para la obtención de sus propios fines.

Ya en 1858, Karl Marx lo anunciaba de esta manera: (…) “Por un lado (el Capital) despierta a la vida todos los poderes de la Ciencia y de la Naturaleza, así como de la cooperación y del intercambio sociales, para hacer que la creación de riqueza sea relativamente independiente del tiempo de trabajo empleado en ella. Por el otro se propone medir con el tiempo de trabajo esas gigantescas fuerzas sociales creadas de esta suerte y reducirlas a los limites requeridos para que el valor ya creado se conserve como valor."

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