Sobre un acelerador (invisible) de la actual bomba inmobiliaria
Una bomba que los banqueros alimentan -por pasiva- desde la trastienda de sus gigantescas cuentas de resultados
El capitalismo financiero que gobierna nuestra economía (y algunas cosas más) no podría ser ajeno a la actual bomba inmobiliaria, por más que muchos analistas e informadores miren para otro lado. Por eso en este breve análisis argumentaré que si en 2008 el sistema financiero fue el gran acelerador, por vía activa, de la burbuja inmobiliaria que nos condujo a la Gran Recesión, actualmente, por vía pasiva, es un gran acelerador-cebador de la explosión de los precios inmobiliarios y de alquiler en España. Porque si en aquel entonces prestaba dinero a precios muy bajos, ahora no paga casi nada por los ahorros que tiene depositados.
En una reciente información sobre la situación de los ahorros depositados en los bancos del Estado español se destacaban dos aspectos sorprendentes: que en España hay más de un billón de euros en cuentas bancarias y, por otro, que la rentabilidad que reciben los ahorradores está muy por debajo de la inflación anual. Porque la rentabilidad media de los depósitos es, en el mejor de los casos, inferior al 1% según el Banco de España (cuando la inflación ronda el 3%).

No debería sorprender que, ante esta trampa, muchos de los ahorradores de ese billón de euros busquen invertir en activos que les permitan frenar la pérdida de valor de sus ahorros en términos reales. Y es esta la razón por la que se está produciendo una gigantesca inyección financiera para invertir en el parque de viviendas (pocas nuevas y, sobre todo, muchas usadas) para alquiler (especialmente turístico o de temporada). Una inyección cebada por la mano de hierro con la que la banca española (no) remunera el ahorro. Un agente que, no por casualidad, ni siquiera se menciona en el informe que cito.
Tienen algunos razón cuando argumentan que debemos «poner fin a la compra y propiedad de viviendas con fines especulativos; los grandes fondos de inversión están adquiriendo cientos de miles de casas no para que las familias vivan en ellas, sino para especular con los precios».
Pero la cosa es que no son solo los grandes fondos los que ven la vivienda como un «activo financiero», como dicen los ministros de Sumar (El País, 14 de enero de 2026). Porque a decenas de inversores profesionales (internos y externos) se unen miles de pequeños inversores en la búsqueda de procurar que la inflación no se coma sus ahorros en manos del capital financiero bancario español.
De hecho, aunque es bien sabido que gran parte del actual boom inmobiliario en España se debe a compras al contado o hipotecas parciales (alimentadas por los ahorros que se deprecian en los bancos), nunca he oído que el motor de esta burbuja haya que buscarlo en la trastienda de los grandes negocios que realizan los bancos (como sus cuentas de beneficios récord lo indican año tras año). Porque mientras que los intereses pagados por los depósitos están por los suelos, el oligopolio bancario cobra unos intereses suculentos por sus préstamos (superiores al 4%, véase el gráfico). Negocio redondo.
Tampoco he observado que el Banco de España esté siendo beligerante para que esta burbuja inmobiliaria especulativa deje de verse cebado a causa del control oligopólico que el sistema financiero ejerce sobre los intereses con los que recompensa a los ahorradores. Porque si pagaran por encima del 2 % (en línea con las Letras del Tesoro) a los depositantes, en lugar de por debajo del 1%, las cosas algo cambiarían. Claro que entonces los "creadores de mercado" (como llaman los expertos a esta parroquia capitalista) no podrían ganar el doble de lo que pagan a los ahorradores simplemente invirtiendo en financiar al Estado.
Incluso por encima del 2 %, podrían seguir ganando -aunque mucho menos- prestando al 4 %, con lo que al menos la bomba inmobiliaria especulativa (que busca rentabilidades en el salvaje mercado del alquiler muy por encima del 5% según Idealista, El Mundo 15/1/2026) tendría menos combustible para crecer.
Estamos ante un ejemplo de cómo el afán de lucro de los banqueros (pastoreado con cariño por un Banco de España supuestamente "independiente") puede llevar al país a un colapso inmobiliario, que incluso impide la libre circulación de trabajadores. Algo que el capital pregona como tan necesario para la mejora de la productividad. Y así, el crecimiento de los ocupados en España -mayor para los trabajadores de entre 20 y 30 años- se ve laminado por el aumento del coste de la vivienda que deben afrontar estos no propietarios.
Concluyo. La actual crisis especulativa con la vivienda es el resultado de la simbiosis de dos enormes fuerzas. Por un lado, el millonario turismo masivo de no residentes, que alimenta el singular crecimiento de la economía española, y una explosiva demanda de vivienda para uso turístico; y, por otro, del billón de euros ahorrado por los residentes y que apenas es remunerado por los bancos. Una tormenta perfecta.
El presidente 'socialista' Sánchez debiera plantear este turbulento asunto con nuestros banqueros, en presencia del gobernador del Banco de España. Porque reducir los impuestos sobre las rentas obtenidas de esos inquilinos no es, a la luz de lo dicho, más que echar gasolina al fuego de la bomba inmobiliaria. Una bomba que los banqueros alimentan -por pasiva- desde la trastienda de sus gigantescas cuentas de resultados.
Sinpermiso







