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18/05/2020 :: Estado español

[Video] Aglomeraciones "suicidas" en las calles canarias: ¿Quiénes son los responsables?

x Eugenio Fernández
El principal responsable de la Sanidad en las islas afirma que "el virus ya no está en nuestras calles" y "no hay transmisión comunitaria"

Con una comprensible preocupación se están observando las imágenes de calles y paseos con ciudadanos aglomerados y sin tomar ningún tipo de precaución contra la transmisión del coronavirus. Mientras tanto, los efectos de la interacción social en las primeras etapas del "desconfinamiento" ya comienzan a apreciarse. En Canarias, por ejemplo, el llamado número reproductivo básico (R0), que mide el número de personas que se contagian a partir de un individuo infectado, se colocó por encima del 1 desde el pasado lunes. Pero, ¿a quién se debería responsabilizar si se produjera un importante rebrote de la enfermedad como consecuencia de estas prácticas? ¿Deberíamos apelar a la "responsabilidad individual" para tratar de evitar este desenlace?

  "La gente le ha perdido el miedo al virus". "No se están respetando las normas de seguridad". "Hay que apelar a la responsabilidad individual para evitar un rebrote del coronavirus".

 Frases como éstas comienzan a ser habituales en los medios de comunicación, ante la evidencia de que una buena parte de la población ha respondido a las primeras medidas de desescalada del confinamiento lanzándose a las calles de manera inconsciente y dando lugar a aglomeraciones en las que, efectivamente, se producen las condiciones idóneas para que vuelva a reproducirse el coronavirus.

"Conviene recordar que el Ejecutivo regional no ha dejado de presionar para que nuestro desconfinamiento sea más veloz que en el resto de comunidades autónomas"

 En Canarias ya existen datos matemáticos que permiten augurar el posible y temido rebrote. El llamado número reproductivo básico (R0), que mide el número de personas que se contagian a partir de un individuo infectado, se colocó por encima del 1 desde el pasado lunes. Algo que no ocurría desde el 31 de marzo, según cifras del Instituto de Salud Carlos III. Ello significa que cada infectado ya contagiará a más de una persona en las Islas y la enfermedad se puede volver a extender.

Este índice de contagios ha aumentado progresivamente desde el inicio de la desescalada el pasado 4 de mayo, cuando se situaba en un 0,46, y en este momento ya es superior a la media estatal.

Esta misma sensación de "normalidad" y seguridad la debe haber reforzado, necesariamente, el plan del Gobierno autonómico para poner en marcha la industria turística de forma inmediata

 En el Archipiélago, donde quizá solo las condiciones climáticas nos pueden haber salvado de sufrir la pandemia con mayor virulencia, se da también la circunstancia de que el porcentaje de la población que aún no ha pasado la enfermedad, y por tanto es susceptible de contagiarse, se eleva al 97,9% en la provincia de Sta. Cruz de Tenerife y el 98,6% en la de Las Palmas. Es decir, que no tenemos ninguna "inmunidad de rebaño" y todos nos convertimos en potenciales enfermos y transmisores del virus.

  UNA "INCONSCIENCIA" PROVOCADA POR LAS AUTORIDADES POLÍTICAS

 Durante los últimos días, después de que toda Canarias entrara en la fase 1 de la desescalada, el Gobierno de Canarias ha advertido de "alguna señal de despreocupación que es inquietante", en palabras del portavoz del Ejecutivo regional y consejero de Sanidad, Julio Pérez.

 También el presidente del Archipiélago, Ángel Víctor Torres, ha insistido en "la importancia de la responsabilidad y el comportamiento social para evitar "el riesgo" de un rebrote de contagios".

Sin embargo, estos llamamientos, junto con las imágenes de las principales calles y paseos de las islas repletas de viandantes, solamente contribuyen a ocultar a los verdaderos responsables de propagar la inconsciente sensación de "seguridad" que genera las conductas ciudadanas reprobables. 

Conviene recordar en este sentido que, del mismo modo que el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos no tardó en lanzar a millones de asalariados a colmar los transportes públicos y trabajar en lo más crudo de la pandemia, siguiendo los dictados de la patronal, en el Archipiélago el Ejecutivo regional no ha dejado de presionar para que nuestro "desconfinamiento sea más veloz" que en el resto de comunidades autónomas.

 El mensaje de que la situación en Canarias es mucho menos grave y, por tanto, estaría justificado llegar antes a la "normalidad", forzosamente debía calar en la población de la Islas.

 "Hace tan solo una semana, el director del Servicio Canario de la Salud, Antonio Olivera, se atrevía a afirmar públicamente "que el virus ya no está en las calles" de nuestras islas y ya no tenemos transmisión comunitaria"

 Esta misma sensación de "normalidad" y seguridad la debe haber reforzado, necesariamente, el plan del Gobierno autonómico para poner en marcha la industria turística de forma casi inmediata, siguiendo a su vez las órdenes de la patronal de este sector, con la intención de volver a recibir visitantes extranjeros en un plazo de menos de dos meses.

 Incidiendo aún más en este mismo mensaje que, lógicamente, provoca la despreocupación de "la gente", el recientemente nombrado director del Servicio Canario de la Salud, Antonio Olivera, se atrevía a afirmar públicamente hace tan solo una semana "que el virus ya no está en las calles" de nuestras islas y ya no sufrimos "transmisión comunitaria". 

Finalmente, tras conocerse que el índice del contagio del virus se ha elevado en Canarias por encima de la media estatal, ¿ha planteado el presidente regional, en un ejercicio de "responsabilidad", la posibilidad de no avanzar en la desescalada si este continuara creciendo?

 Muy al contrario, Ángel Víctor Torres anunciada, este mismo domingo, que pedirá al Ministerio de Sanidad que el próximo 25 de mayo todo el Archipiélago pase a la fase 2 del plan de desescalada, al entender las islas cumplen los “cuatro grandes condicionantes” para hacerlo.

 

 ¿Por qué razón, entonces, tendrían los ciudadanos canarios que privarse de pasear por las calles de Sta. Cruz de Tenerife o Las Palmas, o evitar agolparse en las terrazas de sus bares, si sus autoridades políticas y sanitarias sostienen que todo "progresa adecuadamente" en las islas, que estamos en condiciones de avanzar en la desescalada, que el "virus ya no está en nuestras calles" y ya hacen planes para volver a inundarnos de turistas extranjeros?

 Y siendo estas conductas ciudadanas objetivamente insensatas desde el punto de vista de la Salud pública, ¿serían realmente quienes las reproducen los principales culpables de un posible rebrote de la pandemia en las Islas? ¿O habría que señalar, más bien, a los responsables públicos cuya práctica institucional empuja a toda la población a aceptar una “nueva normalidad” sin garantías, haciendo primar los intereses económicos de una minoría sobre la salud y las necesidades de la mayoría?

 Los artículos publicados en este mismo diario digital que adjuntamos al presente texto - como "noticias relacionadas"- permiten recuperar la memoria reciente sobre cuál ha sido, y continúa siendo, la actuación gubernamental en el tratamiento de la pandemia que todavía sufrimos.

 Juzguen ustedes mismos.

 VÍDEO RELACIONADO: ¿Es realmente extraño que muchos ciudadanos hayan perdido el miedo al coronavirus?

 

 http://canarias-semanal.org/art/27631/aglomeraciones-suicidas-en-las-calles-canarias-quienes-son-los-responsables-video

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