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05/07/2003 :: Euskal Herria

Recuerdos de un yonki (Bilbao).

x La Haine

*Relato social enviado por jotake a La Haine-EH.

Las aceras eran martilleadas intermitentemente por la lluvia. La noche extendía sus brazos oscureciendo las calles laberínticas del Casco Viejo. Bilbao, una noche mas , un sábado cualquiera. Después de muchos años regresaba.

Mikel arrastraba su cuerpo de ningún sitio a ninguna parte. Lentamente las gotas de lluvia calaban su cuerpo entumecido y debilitado . Una carcasa podrida que apenas sustentaba su alma avanzaba chapoteando los charcos sin dirección aparente.

Las calles semivacías parecían observarle. Espiaban los pasos arrítmicos de un fantasma. Le miraban de reojo como las viejas miran desde los bancos para luego saciar sus mentiras entre ellas.
Sus recuerdos se amontonaban. Esas calles que le vieron crecer, ahora le rechazaban pero Mikel las amaba. Las amaba tanto como un preso puede amar el aire que corre entre los barrotes aun a sabiendas de que ese mismo aire no saldrá de la celda jamás.

Alrededor de el, pasaban jóvenes. Reían ,bailaban y gritaban... sus ojos vidriosos y alegres por el alcohol eran como una sombra de su propio pasado. Un pasado tan lejano que se perdía en una nebulosa de recuerdos a pesar de que Mikel también era joven.

Mikel dobló una esquina. Empezaba a recordar donde se encontraba . A lo lejos vio el resplandor azulado de las sirenas policiales reflejado en las chapas metalizadas de los coches de la rivera. En su recuerdo aparecieron imágenes y esas imágenes se transformaron en sentimientos .Su corazón sufrió una punzada ,su cuerpo se estremeció. Sus ojos vacíos se empañaban y un nudo ahogaba su garganta intentando escupir fuera el desgarro que le consumía. Las imágenes se sucedían como piezas de dominó concatenadas cayendo una detrás de otra en su mente.

...

El corazón le latía a velocidad extrema .Con la mano temblorosa se secó el sudor de la frente. Se desabrochó el pantalón y sacó la capucha que tenía escondida tras el cinturón. -Date prisa Mikel -exhortó Julen. Solo dos ojos se apreciaban tras la capucha negra. Dos ojos despiertos , llenos de vigor y belleza. Sus fuertes músculos esculpidos en la obra se pusieron en tensión.
El ronroneo característico del motor de la furgoneta se acercaba, el sonido estridente de la sirena cortaba el silencio a modo de declaración de guerra.
Mikel tomó en ambas manos dos piedras de grande tamaño de entre las que había arrojado de una bolsa previamente Julen.
Súbitamente apareció doblando una esquina el furgón .Varios agentes de la policía nacional descendieron y empezaron a disparar sus armas. El eco abrupto y seco de las escopetas resonaba en las estrechas calles del casco viejo.
Corrió hacia delante con el ímpetu de la juventud que corría por sus venas y con el odio gestado en años de represión. Lanzó las dos piedras con fuerza dirigidas violentamente contra los agentes que tantas veces habían disparado contra el...
....

Llevando las manos al bolsillo Mikel sacó el paquete de tabaco arrugado. Al mismo tiempo que encendía el cigarro, se apagaban los recuerdos que le habían inquietado.
Continuó avanzando a duras penas.

Sentía frío, tosía hasta el limite de la arcada. No le importaba sentir malestar, ya pocas cosas le importaban.
Varios jóvenes se agolpaban para entrar en un bar , en uno de esos bares en la que tantas veces había estado. Un sentimiento de tristeza se apoderó de el. Decidió entrar.

El calor del local le reconfortó. Era un bar amplio , estaba lleno de gente, el ambiente estaba cargado. Nubes de humo grisáceo flotaban en el aire ,un murmullo de voces salpicaban todos los rincones, la música tronaba.
Mikel se acercó a la barra. Parecía que a nadie le importara su presencia , se sentía invisible e ignorado si no fuera por aquellas miradas furtivas que le despreciaban y que en otra época se le habrían clavado como navajas en la espalda.

Rebuscó en su bolsillo unas monedas y las puso encima de la barra. Ahora escuchaba nítidamente la canción que retumbaba en los bafles. Era Kortatu.

Si resisto ,si resisto y sobrevivo es por tu luz....

Mikel observaba a la chica que servia ágilmente las bebidas que le pedían ansiosamente.
Le pareció de una belleza sin igual. No era muy alta, su cuerpo equilibrado y redondeado le atraía al igual que su piel tostada por el sol. Su pelo era castaño y lo llevaba por encima del hombro. Sus facciones eran alegres y agradables. Sus ojos eran como dos puertas que encerraban una pasión que el veía como inalcanzable. Miraba a sus piernas enfundadas en unas medias negras que se perdían dentro de una falda. Le turbaba.

Extendiendo la mano Mikel pidió un pote. Ella se lo puso y recogió las monedas que previamente el había dejado encima de la barra. Posando los labios en el vaso absorbió el ron que ya apenas le quemaba la garganta. Los recuerdos empezaron a aflorar otra vez..
...

-Venga mutil ,échate unos bailes -susurro Ainhoa a los oídos de Mikel. Embriagado por el alcohol ,se levanto de la silla y empezó a moverse alegremente de una manera sensual, intentando provocar a Ainhoa. La cogió de la mano y la levanto a ella también.
Juntos en medio del bar empezaron a bailar. Mikel cada vez se acercaba mas al cuerpo de Ainhoa. Sus cuerpos se rozaban al ritmo de la música. Como un resorte instintivo Mikel se vio impulsado a abrazarla. Sus labios se unieron y juntando sus lenguas en un beso muy cálido se saborearon mutuamente. Mikel acariciaba la espalda de Ainhoa y sus manos se deslizaban por debajo de la camiseta de ella. El contacto con su piel le embargaba de deseo. Bajó las manos y apretó suavemente su culo, para subirlas después y acariciar sus pechos. Ainhoa disfrutaba notando las manos de Mikel recorriendo su cuerpo. Ainhoa miró a Mikel a los ojos. Salieron del bar..

...

Mikel acabó con todo el liquido del vaso. Se froto los ojos aguados por las lágrimas y marchó del bar a trompicones empujado por jóvenes que iban y venían.
Sus pasos iban dejando atrás una calle tras otra. Un sentimiento mezcla de tristeza y resentimiento le consumía. La lluvia no podía apagar su fuego interno.

Por fin salió del Casco y pudo ver la ría. El nervión le parecía una gran alcantarilla donde las ratas con forma humana vivían en sus márgenes como en una vulgar cloaca.
Andando llego a un alto puente y se asomó. Miro hacia abajo y vio el sucio nervión. Pensó que solo era un espejo donde veía reflejada su propia suciedad.
Recordaba todas esas horas de mono que le habían hecho morirse en vida. Los vómitos, los temblores...el sentirse fuera de si, dependiente, angustiado, el no ser libre.
Se veía en un agujero sin escapatoria. Se sentía una mierda mas que debía ser arrojada y tragada a esa ría para fundirse con sus iguales.

El tiempo pasado en internamiento no había logrado su objetivo. No estaba recuperado. El alejarse de su Bilbao no había solucionado nada sino que lo había empeorado.
Ahora se sentía extranjero en su propia tierra. Como si todas sus vivencias no pertenecerían a el.

Las calles estaban ya desiertas. No había nadie a su alrededor. Tampoco le importaba.
Fijó su mirada en el fondo del nervión .Mikel sabía que la solución nunca iba a estar fuera de el. Se sentía vacío pero los recuerdos que otra vez afloraban dentro de el ,le empujaban a algo que todavía no llegaba a identificar.Se sentó en el suelo, saco la jeringuilla que guardaba en el bolsillo junto con todos los materiales que le habían acompañado fielmente los últimos años; Goma, cucharilla, mechero...

Mientras iba preparando su dosis hizo un recorrido de su existencia. Recordó sus buenos momentos ;Sus anhelos, deseos, sueños, su amor , su combatividad..también recordó su pesadilla permanente que le seguía como su propia sombra haya donde fuese.

Se ató la goma fuertemente al brazo .La jeringuilla ya estaba llena. Flexionó el brazo y pudo ver las múltiples marcas que agujereaban su piel, al igual que sus recuerdos agujereaban su alma.

Le vinieron a su cabeza su amor perdido, la reconversión industrial que lo dejó en la calle, la tensión que había sufrido, el vacío interior, la búsqueda de su propio yo fuera de el, el odio que sentía por todo ,hasta por el mismo.

La aguja se iba deslizando dentro de la vena. Miró hacia delante y vio a una pareja de jóvenes solitaria que se besaba apasionadamente, al fondo podía ver el rascacielos artificial de la BBVA, también aprecio las luces azuladas de los coche policiales que llegaban y se marchaban.
-El amor y el odio están dentro de uno mismo- pensó, el problema es dárselo a la persona adecuada.

Levantó poco a poco el filo de la aguja que ya penetraba en su piel. Tiró con violencia la jeringuilla al nervión que desapareció poco a poco hundida en el fango.
Mikel se levantó y empezó a andar. No sabía a donde iba ,no le importaba, tampoco sabía que sería de el, ni si podría ganar esta batalla sin fin.
Cualquiera que le hubiera mirado los ojos a Mikel mientras caminaba hubiera visto lo que hacía tiempo habían visto Julen y Ainhoa.

Bilbao amanecía otra vez. La lluvia había cesado.
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Este relato hecho para Edurne esta dedicado a todos los jóvenes vascos que han sido asesinados en vida por la heroína que llena los bolsillos de los galindos de turno. A toda la generación perdida que murió a consecuencia de la utilización política de la droga como arma de guerra y su introduccíon en barrios humildes y combativos de Euskal Herria a traves del Plan Zen de contra insurgencia.


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