En memoria de Lábros Fúdas, ciudadano asesinado por el terrorismo de estado griego
Traducimos algunas de las lineas escritas por sus compañeros y amigos.
Continuaremos tu lucha allí donde fuiste asesinado, en la calle y contra quienes te asesinaron, los poderosos.
Respetuosamente te saludamos.
Descanses en paz.
(De la traducción)
Represión.
La dominación para cubrirse las espaldas del asesinato a sangre fria, busca la complicidad de rufiánes y chivatos civiles. Ninguna tolerancia con los poderosos, ni con los delatores.
No dejaremos de hablar de Lábros Fúdas, a pesar del asfixiante clima que quiere la represión por parte del estado poner en funcionamiento.
Dificil afirmar que volveremos a ver al camarada Lábros.
Las convulsiones de la sociedad y las que generó su acción individual, la ininterrumpida coherencia y el continuo desarrollo de conciencia, de actitud vital, de solidaridad social, de luchas colectivas en la variedad de su acciones, lo situaron siempre peligroso para todo poder y estado.
Peligroso enemigo del estado y de cada mecanismo de poder, hombre con pasión hacia la libertad, que penetró en el pensamiento de todos a los que encontró cerca de su camino, amigo de corazón de todos con los que luchamos junto a él. Disolvió con la profundidad de su pensamiento y con su actitud las falsedades y engaños. El caminar contigo, con el camarada y amigo Lábros, fue el proceso de formación de la anarquía y libertad, el proceso de profundizar en el conocimiento humano y en la libertad.
Por esto, a Lábros nunca “le lavaron la cabeza”. Su sensibilidad hacia cada persona que necesitó solidaridad aumentó con y en su conducta cotidiana, su actitud vital, su rebeldía, la fuerza de su ataque contra el estado y contra sus relaciones de imposición y de sumisión entre personas.
Hay algunos hombres tan viejos y respetables que parece vinieran del futuro. Por qué, todos y todas cuantos permanecimos, hombro con hombro, cerca y junto a Lábros teníamos la conciencia de que “en nuestra época” debemos llevar a cabo un combate de gran importancia para este momento de la historia, con continuas luchas y enfrentamientos para liberarnos de las cadenas del poder.
Una historia que nos llevó un paso adelante, prudentemente, con dignidad e iniciativa propia, rompiendo el círculo del miedo que construyen y nos acecha, y que finalmente, aviva la necesidad de anarquía.
DAMOS CITA EN LAS CALLES DEL (CON) ODIO
Marchas con la cabeza alta, tal y como llegaste, tal y como te conocí,
como siempre...
Te envidio.
¿Qué es la muerte?
¿Es como la oscuridad total, a la que con el tiempo te acostumbras y
nunca te vuelve a molestar?
Y nos dejas atrás con nuestros remordimientos y culpas, con nuestras
miserias y dudas y encontramos excusas para escaparnos un día, y otro
día y otro día más y otro más.
Te envidio.
Porque estas bien, siempre estas bien.
Te necesito
para que me enseñes que decir con dignidad,
para que me enseñes a no tener miedo,
para que me enseñes a reconciliarme.
Te necesito a mi lado en la calle y en mi camino.
Y hablas, me hablas.
Y escuchas, me escuchas.
Y robo un poco de la fuerza de tu verdad, un poco del coraje de tu
libertad, un poco de creencia en tus valores.
Fuiste llamado terrorista.
Sí, es cierto. Aterrorizaste nuestro miedo, nuestro acomodamiento, nuestra conformidad, nuestra apatía, el vacío de nuestra mirada, a la humillación de nuestra líbido, a nuestra conformidad con la fealdad (suciedad), nuestras mordazas, anteojeras, esposas y cadenas que nos impiden ser peligrosos.
Una cosa más quiero preguntarte.
Hay quienes dicen que eligen no actuar porque tienen miedo a perder su vidilla. Aman la vida, dicen.
Otros, eligen actuar exactamente por el mismo motivo. Dicen, aman la vida y no soportan malgastarla.
Dime tú, ¿puede ser que tengan razón ambos?
No puede ser.
VENCEREMOS
Anónim@







