Fallece Gillo Pontecorvo, director de las míticas "Operación Ogro" y "La batalla de Argel"

El cine político perdió ayer a uno de sus máximos representantes, el director Gillo Pontecorvo, conocido sobre todo por la película La batalla de Argel (1966). La cinta, que logró el León de Oro en Venecia, ha pasado a la historia como un implacable alegato contra el colonialismo a través del retrato de la inútil guerra sucia que libró Francia para intentar evitar la independencia de Argelia.
Nacido en Pisa hace 86 años, falleció en el hospital Gemelli de Roma, según informó esta madrugada la agencia italiana Ansa, que no dio ningún detalle de los motivos del óbito.
Pontecorvo (1919) estudió Químicas en su ciudad natal antes de interesarse por el periodismo. A principios de los años 40 se incorporó al Partido Comunista, entre 1943 y 1945 formó parte de la resistencia antifascista y tras la II Guerra Mundial colaboró desde París con varios periódicos italianos.
Fue en Francia donde volvió su atención hacia el cine, iniciándose como ayudante de Yves Allégret. En su primer largometraje, 'Prisionero del mar' (1957), Pontecorvo retrató a un pequeño pueblo de pescadores.
Tres años más tarde, en 'Kapo', el realizador narró la historia de una judía convertida en auxiliar de los nazis en un campo de concentración alemán.
Su consagración como director llega con 'La batalla de Argel’ (1965), coproducida con Yacef Saadi, antiguo dirigente del Frente de Liberación Nacional (FLN). La obra se fija en la lucha de los paracaidistas franceses contra los hombres del FLN en 1957, con especial hincapié en las torturas que practicaban los franceses y los atentados de uno y otro bando
La batalla de Argel fue la obra de su extensa filmografía que más le destacó como un cineasta fuertemente comprometido. La cinta, que fue prohibida en Francia, es una pormenorizada crónica de la lucha de liberación del pueblo argelino, en la que Pontecorvo vertió su amplia experiencia como documentalista y que rodó valiéndose de actores no profesionales para alejarse lo máximo posible del cine de ficción aunque la película perteneciera en teoría a este género.
El camino contrario siguió dos años después para rodar otro filme crítico con el colonialismo, Queimada, protagonizado por un Marlon Brando que acababa de rechazar actuar en El compromiso, de Elia Kazan, y Dos hombres y un destino, de George Roy Hill. En ella, Brando interpreta a sir William Walker, un agente provocador británico implicado en una revuelta de esclavos en una isla caribeña. El rodaje del filme no estuvo exento de dificultades, dado que Brando se enfrentó al director y amenazó con abandonar el rodaje cuando se enteró de que los figurantes negros cobraban un salario más bajo que los blancos.
OPERACION DE ETA CONTRA CARRERO
Once años más tarde, en 1979, el cineasta italiano rodó Operación Ogro, un detallado relato de la operación de ETA que en 1973 costó la vida al jefe del Gobierno español, el almirante Luis Carrero Blanco, y que cambió el rumbo de la historia de España en las postrimerías del franquismo.
A finales de 1976, Pontecorvo ya planeaba el rodaje de esta película a partir del libro homónimo y, tras varios viajes a España, escribió un guión pensado para Al Pacino. Pero al final el actor se desvinculó del proyecto al retirarse los coproductores norteamericanos.
Finalmente, los intérpretes principales --en el papel de integrantes del comando etarra-- fueron Gian Maria Volonté, Eusebio Poncela, José Sacristán y Saverio Marconi, acompañados de Ángela Molina en el papel de impasible esposa de uno de los terroristas.
UNA VEINTENA DE CINTAS
La filmografía de Pontecorvo, compuesta por una veintena de largometrajes, incluye filmes Adiós a Enrico Berlinguer (1984) y Otro mundo es posible (2001). El director italiano fue guionista de muchas de sus películas, faceta que cumplía con gran meticulosidad y un enorme esfuerzo de documentación, sobre todo en sus obras de mayor compromiso político.
Entre 1992 y 1996, el ahora fallecido cineasta fue director de la Mostra de Venecia y, hace dos años, fue invitado por los organizadores del Festival de Cannes para presentar el estreno en las salas francesas de La batalla de Argel, casi 40 años después de su rodaje.







