¡Aquí estamos y aquí nos quedamos!
Ni Radio Café Stereo ni ANNCOL cesarán en su empeño de denunciar y opinar sobre lo que los medios cómplices de la narcodemocracia colombiana ocultan para beneficio del narco número 82 y una pequeña oligarquía infame, corrupta y asesina. Hemos sido los únicos medios realmente independientes en Colombia. Por eso nos atacan cibernéticamente y difaman cada vez que destapamos un nuevo escándalo en el narcogobierno de los escándalos o cuando publicamos lo que otros se niegan a publicar.
Como hemos dicho cientos de miles de veces, no somos de las FARC-EP ni somos financiados por ellas, pero comprendemos su lucha. Publicamos sus comunicados como publicamos cualquier información que consideramos de valor periodístico. Muchas noticias sobre las FARC-EP las tenemos que citar por fuentes de otros medios alternativos, oficiales o de la gran prensa, porque a nosotros nunca nos llega. Pero eso no lo reconocen nuestros viscerales acusadores.
Tampoco cerramos los ojos ante la realidad colombiana. Ni mucho menos ante un conflicto agrario, social y económico que desangra al país por más de 60 años. Somos el resultado de la persecución al disenso y la exclusión social en Colombia. Nos condenaron a una muerte en vida, como es el exilio, por no arrodillarnos, por pensar y por decir “NO”. Pero ni eso podrá acallar nuestras voces y detener nuestra pluma. Gracias a la solidaridad de periodistas y ciudadanos extranjeros nacieron ANNCOL y Radio Café Stereo.
Ahora pretenden en Colombia criminalizar a quienes nos escuchan y leen, como bien lo denunció la periodista María Jimena Dusán. ¿Así de miedo nos tienen? ¿Cómo es que dos sencillos medios alternativos ponen a tambalear a un narcogobierno? La respuesta es simple: Dignidad y Verdad. Dignidad, porque estamos con la lucha de los pueblos y, como el cariño verdadero, ni nos compran ni nos vendemos. Verdad, porque es nuestro compromiso romper con el cerco mediático informativo que oculta, distorsiona, manipula y desorienta a la opinion pública. Somos fuente creíble de información incluso para quienes nos persiguen. Y ya eso es decir mucho.
Tenemos el deber de advertir que el Complejo Industrial Militar mundial busca desesperadamente un conflicto en América Latina para continuar con su negocio de la guerra y la serie de crímenes atroces en nombre de “la democracia y la libertad”. El capital corporativo quiere adueñarse de nuestros ricos recursos naturales, en especial del agua (ya se apropió del petróleo y otros muchos más). Graves denuncias nos han llegado sobre la entrega de nuestros páramos, nevados, manglares y humedales al capital transnacional.
Esta entrega de nuestros recursos naturales a las corporaciones, como lo hace el narco #82 a cambio de que el imperio no lo encarcele como a Noriega o lo cuelgue como a Sadam Hussein, va en detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos y del patrimonio ecológico del país. “Varito” ha condenado a los pobres a una muerte segura y a la clase media a su desperation. “Varito” ha entregado el país para salvar su pellejo.







