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Venezuela, EE.UU., Venezuela :: 19/01/2026

Rapiña a mano armada

Manlio Dinucci
Washington no trata de apropiarse el petróleo venezolano, sino sobre todo de impedir que países bajo “sanciones” tengan acceso a ese recurso

El 3 de enero, desde su palacio de Mar-a-Lago, Trump anunció: «Por órdenes mías, las fuerzas armadas de EEUU realizaron una operación militar extraordinaria en la capital de Venezuela para entregar a la justicia el dictador fuera de la ley Nicolás Maduro. Nicolás Maduro y su mujer, que también fue capturada, tendrán que enfrentar une proceso penal basado en una acusación de 2020 del Departamento de Justicia de EEUU por múltiples delitos federales, entre ellos el de narcoterrorismo y tráfico de drogas.»

Pero el verdadero objetivo de esta gran operación militar -realizada con 150 aviones y helicópteros, además de numerosos buques de guerra y unidades de fuerzas especiales- es apoderarse del petróleo de Venezuela, país que posee las mayores reservas petrolíferas del mundo entero.

Después del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio declaró que el gran despliegue de fuerzas militares de EEUU en la región del Caribe es una advertencia a las autoridades de Venezuela, para que actúen conforme a los deseos de EEUU si quieren evitar «una segunda ola de ataques».

Al mismo tiempo, ese despliegue estadounidense sirve para imponer un bloqueo alrededor de Venezuela, impidiendo la entrada y salida de buques cargados de petróleo.

Lo más grave, debido a sus implicaciones internacionales, ha sido el secuestro de un tanquero que navegaba bajo bandera rusa. El Pentágono dijo haber «incautado» ese tanquero en aguas del Atlántico Norte, entre Escocia e Islandia, por haber «violado las sanciones estadounidenses». Ese tanquero, que no transportaba petróleo, había tratado de llegar a Venezuela para cargar crudo y había logrado escapar a la flota estadounidense por más de 2 semanas.

El 7 de enero, Trump anunció en Truth Social: «Estoy feliz de anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán a los EEUU de América entre 30 y 50 millones de barrilles de petróleo de alta calidad, sujeto a sanciones. ¡Ese petróleo se venderá al precio del mercado y el ingreso estará bajo mi control, como presidente de los EEUU de América, para garantizar que se utilice en beneficio de los ciudadanos de Venezuela y de EEUU! He pedido al secretario de Energía, Chris Wright, que aplique de inmediato ese plan. El petroleo se transportará en tanqueros y se llevará inmediatamente a las estaciones de descarga en EEUU.»

Varias compañías petroleras estadounidenses han hecho saber que quieren reembolsos de Venezuela -por ejemplo, ConocoPhilips exige 12 000 millones de dólares y ExxonMobil quiere 20 000 millones- por los perjuicios que sufrieron en 2007, cuando el presidente Hugo Chávez expropió los bienes de las compañías petroleras extranjeras que se negaban a reestructurar su participación para transferir el control de la mayoría a Petróleos de Venezuela (PDVSA), la compañía estatal venezolana. Eso significa que la pequeña parte de los ingresos petroleros que se utilizaría «en beneficio de los ciudadanos de Venezuela», como dijo Trump, se reduciría todavía más y beneficiaría casi exclusivamente no a los "ciudadanos" sino a las élites venezolanas garantes de los intereses estadounidenses.

El presidente Trump ha declarado que EEUU gobernará Venezuela y explotará por tiempo indefinido sus enormes reservas de petróleo, subrayando que «el gobierno interino de Venezuela está dándonos todo lo que estimamos necesario». Queda por ver cuál será la reacción del movimiento popular venezolano que participó en la revolución bolivariana de Hugo Chávez y que apoyó al presidente Maduro.

El objetivo de la administración no se limita a tomar el control del petróleo de Venezuela. Eso está explicado claramente en la decisión venezolana de disociar el precio del petróleo del dólar estadounidense. Aquella decisión se hace hoy mucho más explosiva ya que ha pasado, de hecho, a convertirse en parte del programa del grupo BRICS.

A continuación, un fragmento de aquel artículo: «Caracas trata de escapar a la presión de las sanciones estableciendo el precio de venta del petróleo no en dólares estadounidenses sino en yuanes chinos. El yuan chino entró hace un año en la cesta de monedas de reserva del Fondo Monetario Internacional (junto al dólar, el euro, el yen y la libra esterlina) y Pekín está a punto de lanzar contratos futuros de compra-venta de petróleo en yuanes convertibles en oro. "Si el nuevo futuro se estabiliza, erosionando al menos parcialmente el poder aplastante de los petrodólares, eso sería un golpe estremecedor para la economía estadounidense", comenta el diario Il Sole 24 Ore.

Lo que cuestionan Rusia, China y otros países no es sólo el enorme poder del petrodólar (moneda de reserva derivada de la venta del petróleo), sino la hegemonía misma del dólar. El valor del dólar no está determinado por la capacidad económica real de EEUU sino por el hecho que constituye casi dos terceras partes de las reservas monetarias mundiales y es la moneda utilizada para establecer el precio del petróleo, del oro y de las mercancías en general. Eso le permite a la Reserva Federal, el banco central (que es un banco privado), imprimir miles de millones de dólares con los que se financia la colosal deuda pública estadounidense -alrededor de 36 billones de dólares- mediante la compra de obligaciones y de otros títulos emitidos por el Tesoro [de EEUU].

En ese contexto, la decisión venezolana de disociar del dólar el precio del petróleo provoca una sacudida sísmica que, desde el epicentro sudamericano, sacude todo el edificio imperial basado en el dólar. Si el ejemplo de Venezuela se expandiera, si el dólar ya no fuese la principal moneda del comercio y de las reservas monetarias mundiales, una inmensa cantidad de dólares quedaría circulando en el mercado, haciendo caer el valor de la moneda estadounidense.

Es esa la verdadera razón por la que, en su Orden Ejecutiva del 9 de marzo de 2015, Obama proclamada la "emergencia nacional ante la inhabitual y extraordinaria amenaza que la situación en Venezuela plantea para la seguridad nacional y la política exterior de EEUU". El mismo motivo por el que Trump anuncia una posible "opción militar" contra Venezuela. Esta [opción militar] está siendo preparada por el US Southern Command [el "Comando Sur"], cuyo emblema muestra el águila imperial sobre Centroamérica y Sudamérica, lista para clavar sus garras en todo aquel que se rebele contra el imperio del dólar.

Grandangolo

 

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