Rouillan a punto de dejar la prision, a partir de hoy en régimen de semilibertad [Francia]

Rouillan, libre –o casi-… ¿ha cambiado? ¿Ha hecho “acto de arrepentimiento”, como le exigía implícitamente la Fiscalía? ¿Qué es ahora, tras más de ocho mil días y ocho mil noches en prisión, de los cuales dos mil han transcurrido en total aislamiento? Tras tantos años, Rouillan lo ha dicho y repetido: “Para soportar la prisión, es necesario ser extremadamente metódico”. Rouillan lo ha soportado. Ha escrito. Mucho. Es su forma de “continuar el combate”. En septiembre de 2007, en el periódico electrónico CQFD, Rouillanl ha narrado de dicha forma esta jornada tan especial en la que el tribunal de aplicación de penas debía examinar su demanda de puesta en semilibertad.
Una chalupa.
Rouillan tiene un estilo semejante a él, serio y grave, también justo:
“Desde el alba, -escribe- doy vueltas. Para engañar mis viejos hábitos de recluso, he probado a cambiar, pero no he podido. Imposible escribir una sola línea… Decididamente, el tiempo no termina de pasar. Soy presa del “virus de los liberables”. Yo, quien ayer mismo parecía no disponer de todo el tiempo necesario para hacer lo que tenía que hacer… A esta hora, cada segundo en prisión es como veneno. Y justo en ese momento, el periodista anuncia : Lo acabamos de saber… el tribunal de apelación ha otorgado el régimen abierto a Jean Marc Rouillan. Tras unos segundos para comprender, nos abrazamos. La palabra “libertad” se pronuncia por primera vez en veintiún años de régimen de alta seguridad. Me encuentro mal. Tengo la vaga impresión de ser un privilegiado, disfrutando de una plaza en una chalupa de salvamento de un barco que se hunde. Ha bastado una sola palabra, y me siento tan diferente de ellos. Con la velocidad del sonido, he franqueado la frontera y ya no formo parte de la comunidad de hombres castigados. Además los reclusos ya no me consideran como uno de ellos y lo que me rodea ha cambiado radicalmente de color. Sobrevivía entre cuatro muros grises, pero ahora un cuadrado de cielo azul y límpido me atrae… ha bastado tan sólo una palabra, una palabra mágica, y ya la prisión se aleja y me suelta en la calle. “
En la pequeña galaxia de los militantes de Acción Directa, Jean-Marc Rouillan, siempre ha tenido un lugar especial. Era el jefe, o por lo menos el líder. Reconoció todas las acciones del grupo, si bien, según numerosas fuentes, jamás disparó directamente sobre las personas. Ha purgado dos penas de reclusión a perpetuidad por su participación en los asesinatos del general René Audran, el 25 de enero de 1985, y del presidente general de Renault, Georges Besse, el 17 de noviembre de 1986. Condenas asociadas a una medida de seguridad de18 años, cumplidos a principios de 2005.
“ Exteriormente, hablamos de un hombre duro, plantado. Yo conozco al hombre lleno de humor, divertido. Es alguien con quien resulta fácil vivir, que se adapta con mucha facilidad”, detalla Helyette, vieja amiga. Durante años, los militantes de Action Directe vivieron en un aislamiento absoluto. En agosto de 1998, el diario Liberation publicó artículos denunciando “sus condiciones” de detención. El Partido Comunista Francés, bajo la batuta de Henri Malberg, decide entonces comprometerse “por los derechos del hombre”. “Así que vine a visitarle a prisión”, cuenta Catherine Vieu-Charrier, cargo electo y militante comunista de París.” No hablamos de política, el conocía mi postura”; después añade : “el ama el cine, podía describir con detalle todas las películas de Tati. Lo que le hundió fue el cáncer de Joëlle Aubron”.
Readaptación.
La cuenta de los años se alarga. “Se le pedían remordimientos, anunciar en voz alta y clara que rechazaba la lucha armada”, relata su abogado Jean-Luis Chalanset. “En derecho, el arrepentimiento no es sin embargo una condición necesaria para una puesta en libertad. Para beneficiarse de ella, la ley exige un proceso de readaptación real y no de peligrosidad”. Rouillan encaja en ese esquema plenamente, trabajando como corrector para una editorial, Agone. Pero nada ocurrió, y Rouillan seguía en prisión. Joëlle Aubron, trasn conseguir, no sin luchar por ello, una gracia de carácter médico en 2004, murió en agosto de 2006. En agosto de 2007. Nathalie Menigon – con quien Jean-Marc Rouillan se casó en prisión en 1999 – comenzó a disfrutar de un régimen abierto.
Ante el tribunal de aplicación de penas, Jean-Marc Rouillan siempre se ha definido como “revolucionario”. Ha explicado que “la desaparición del bloque soviético ha hecho que la lucha armada ya no esté de actualidad
ÉRIC FAVEREAU. Extraido del periodico Liberación







