¿Te acordás de aquellos 26 de julio?

Era la Evita de “con sangre o sin sangre la raza de los oligarcas explotadores se acabará en este siglo”. La que volvería “y sería millones”. No era la Evita pasteurizada, benefactora, “inclusiva”, que hoy nos quieren vender.

Era la revolución cubana triunfante de los barbudos que repartía la riqueza de su tierra, derrotaba al analfabetismo y desparramaba su ejemplo entre los humildes y humillados del tercer mundo.
La fecha era una rara síntesis de nuestros mejores sueños, de lo mejor de nosotros mismos. 26 de julio se llamaban agrupaciones obreras, esfuerzos militantes, convocatorias barriales, encuentros de artistas populares, compromisos inevitables para curas villeros que proclamaban la teología de la liberación.
Recordar esos 26 de julio es un sano ejercicio de la memoria, pero también un reto para enfrentarnos a los desafíos del presente.
Alguno me podrá decir que los tiempos cambiaron y que el mundo es otro. Pero lo que yo veo es que a las buenas noticias de que al oso depredador lo están corriendo de la selva y se refugia en su cueva, se agrega la mala noticia de que nosotros también vivimos en su cueva. Y que ya la está poniendo en orden. Basta echar una mirada al vecindario: Ecuador, Colombia, Chile, Bolivia, el secuestro de Maduro en Venezuela, Perú, el bloqueo criminal a Cuba. Y veo también que el depredador va a aferrarse, con uñas, colmillos y dientes a lo que le queda.
Este domingo 26 de julio, cuando la mayoría de las familias que habitan este país estiran los últimos pesos que le quedan o piden fiado para llegar al día de cobro, muy pocos van a acordarse de Evita y el Che. La dictadura, pero también la democracia de la derrota hicieron su trabajo. Como dicen los evangelios, Pedro negó tres veces a Jesús antes que cantara el gallo. Y los renuncios que no llegaron a conseguir los milicos y los fascistas, los consiguió el progresismo que también anduvo por aquí desparramando sus confusiones.
He leído que el justicialismo bonaerenses dividirá fuerzas en dos actos. En La Plata, estará el gobernador con el intendente Alak, que es una versión platense de Horacio Rodríguez Larreta. En Moreno, se amontonarán La Cámpora, Patria Grande, los renovadores de Massa, y las huestes de Guillermo Moreno. Pobre Evita.
La izquierda representada en el FIT nunca se identificó con Evita, ni tuvo gran simpatía por el Che y la Revolución Cubana. Que se le haya pasado la fecha es coherente con su trayectoria.
Imagino que se vienen tiempos de disputa feroz. Donde cada pedazo de América será defendido con todo su armamento comunicacional, económico y militar disponible por el imperio agonizante. Argentina, en particular; porque tiene alimentos, petróleo, litio y una ubicación geográfica estratégica en el mar austral. Por eso creo que volver a Evita, a Fidel y al Che resulta impostergable.
Pero también, puede suceder que los años nos hacen trampa y nos hacen creer que nuestros saberes no solo están actualizados, sino que resultan necesarios para enfrentar el mundo que se viene. A lo mejor es así. Y mis preocupaciones son pura nostalgia.
huelladelsur.ar







