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Bolivia :: 28/01/2006

Algunas reflexiones sobre el futuro boliviano

Ivan Carrasco
Lo claro es que lo que se abre en Bolivia no es un periodo de estabilidad. Al contrario, se abre un nuevo periodo de inestabilidad ya que la ofensiva de los pobres de Bolivia por apropiarse de la riqueza social se va a reanudar

El triunfo del socialismo no se instala como triunfo de la razón socialista o marxista en la lucha de la ideología social. Más bien esto es una consecuencia que se realiza en el largo plazo, ya instalado el poder obrero en la sociedad. El socialismo se instala como el triunfo de la clase social que encarna esa sociedad. A mi juicio, el elemento esencial del concepto de la Revolución Permanente, es que en la etapa de capitalismo imperialista, las burguesías locales son incapaces de llevar a cabo las transformaciones necesarias para desarrollar sus sociedades. Están atrapadas por sus vinculaciones mundiales. Son parte de la burguesía mundial para las que el subdesarrollo y dominación de los países periféricos es fundamental. Por ello es que las tareas del desarrollo solo pueden ser tomadas en sus manos por el proletariado y las clases marginadas.

Pero he aquí el quid del asunto. El proletariado pobre de América Latina, en condiciones de poder ("empoderado", como está de moda decir), no puede, por su condición estructural en el sistema de explotación, limitarse a las tareas de la revolución burguesa o de desarrollo burgués o de humanización del capitalismo. No puede sino que empujar, "seguir de largo" en su conquistas, y construir la sociedad que corresponde y es coherente con su posición en las fuerzas productivas cada vez mas socializadas por el capitalismo; coherente con el sentido de igualitarismo en la retribución del trabajo y de repartición y distribución en la sociedad del excedente de la riqueza social.

Los trabajadores y los pueblos, en condiciones de poder, empujan para apropiarse de las fuerzas productivas, expropiar a los patrones, apropiarse de las riquezas y repartirlas entre ellos, entre todos. Toman decisiones como en la lucha, por asambleas, haciendo de la democracia de base su forma de actuar en política. Construyendo la democracia y el control obrero como la forma de ser de la nueva etapa que se abre en la sociedad. Instalando así la correlación de fuerzas que empujan hacia el socialismo. Por eso, cuando se abre una pequeña fisura por donde se filtra la expectativa popular, la tendencia natural es que allí se concentra la presión de las masas levantadas, agrietando el dique y rompiendo los obstáculos del camino.

En ese contexto es cuando los procesos revolucionarios se definen por la actitud de sus vanguardias y los partidos dirigentes de las masas levantadas.

Si traicionan la lucha, si solo "flotan" en el conflicto, son "tibios" o tratan de ser simples "árbitros" en la lucha de clases, como en el caso de España en la Guerra Civil, Alemania en 1927, Chile en 1973, etc., el proceso fracasa y el imperialismo y la burguesía local logran aplastar el movimiento. Esto ocurre porque el ímpetu revolucionario no dura para siempre y la confianza de las masas en sus vanguardias no son eternas. El descuido y la vacilación no son perdonadas por el enemigo.

Pero cuando la vanguardia política asume la conducción de las luchas y del proceso hasta sus últimas consecuencias y sin vacilaciones, se abre de par en par las puertas de la revolución socialista y la toma del poder en todas sus dimensiones. Esa fue la actitud de la vanguardia cubana en 59-62, de la bolchevique en 1917, de la China en 1949, etc.

(Por eso, mas que preguntarse si Fidel y los suyos eran o no marxistas, si el programa del Moncada era o no socialista, hay que preguntarse qué clase social sostenía el proceso revolucionario, cuál clase estaba a la base de las luchas abiertas y lograba la hegemonía en el escenario de la lucha de clases; y por sobre todo, preguntarse cual fue la postura de la vanguardia organizada frente a la actitud de las masas despertadas por la lucha y la revolución.)

Generalmente, las vanguardias políticas tienen (por razones ya explicadas por Lenin en 1903), proporcionalmente, mucho peso numérico y orgánico de militantes provenientes de la clase media y la pequeña burguesía. Ello, que en un minuto inicial y atrasado de la lucha puede ser necesario y una condición progresiva, se puede convertir, en otra etapa de la lucha, en un lastre y una condición retardataria. Por eso, la composición y la forma del partido revolucionario del proletariado tiene que ser una variable a manejar por la dirección revolucionaria, por que de esa composición y forma depende, en gran medida, su actitud ante las masas despertadas y lanzadas adelante por el nuevo periodo que se abre.

Estos elementos son los que hay que tomar en cuenta en el caso boliviano. ¿Cuál es la clase que empuja el proceso boliviano? ¿Cuál es la clase que logra imponer su hegemonía dentro de las clases marginadas y en lucha? ¿Cuál es el carácter del campesinado boliviano? ¿Cuál es la clase que va a vanguardizar al resto de las clases oprimidas y despertadas en estos últimos 5 años de lucha? ¿Cuál va a ser la actitud del MAS frente a las expectativas que se abrirán en el seno del pueblo? Más que cualquier debate intelectual o programa partidario, es como se definan estas interrogantes lo que va a dar la clave del futuro del pueblo boliviano.

Lo claro es que lo que se abre en Bolivia no es un periodo de estabilidad. Al contrario, se abre un nuevo periodo de inestabilidad ya que la ofensiva de los pobres de Bolivia por apropiarse de la riqueza social se va a reanudar, ahora con la confianza de que uno de los suyos está en el gobierno. Por otro lado, el imperialismo y la burguesía boliviana se preparan para amansarlo o derrotarlo.

Tratar de frenar el nuevo período de ofensiva del pueblo boliviano seria el peor error de Evo Morales y del MAS. Al contrario, el mejor acierto es aprovechar al máximo las posibilidades que da el estar en el gobierno, organizar esa ofensiva y dirigirla correctamente contra sus enemigos, hasta las últimas consecuencias, hasta la victoria total. Hasta el socialismo.

 

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