Blindaje dañado
Como ocurrió con los militares de la dictadura de 1976, los dueños del país alentaron a Milei y colaboraron para que hiciera el trabajo sucio, pero después empezaron a tomar distancia
En los últimos 45 días el régimen de Milei se ha visto abrumado por malas noticias. Las grandes movilizaciones del 24 de marzo comprobaron que, pese a sus esfuerzos, sigue perdiendo la batalla de la memoria con respecto a lo ocurrido con el golpe militar de 1976. Pero a ese impacto se le han sumado filtraciones judiciales y periodísticas que reactivan los casos ANDIS, Libra, el del inusitado crecimiento inmobiliario del jefe de gabinete, Manuel Adorni y el de los créditos subsidiados del Banco Nación a altos funcionarios de gobierno.
Las últimas encuestas advierten que las dos terceras partes de las familias están endeudadas y que el 70% no llega a fin de mes. Confirman también que el índice de aprobación del presidente ha descendido al 31%, y que el crecimiento de la izquierda la puede convertir en árbitro de un eventual ballotage.
Para completar las noticias desalentadoras, los amigos de Milei en el plano internacional no están pasando por su mejor momento. Su admirado Viktor Orban acaba de perder por paliza las elecciones en Hungría, las agresivas políticas sionistas en Medio Oriente se han empantanado en Irán y Trump no acierta una, ni en el plano internacional ni en su política doméstica.
El revoloteo de algunos chimangos de la política, como Miguel Angel Picheto que fue jefe parlamentario de Cristina, acompañó a Macri como candidato a vicepresidente, coqueteó con Milei y ahora parece querer volver al redil peronista, es ilustrativo del cambio de época. Expresa los síntomas de fuertes reacomodamientos en los grupos de poder que han empezado a advertir que el Tren Fantasma de la Libertad Avanza, ya dio lo que podía, y que ahora hay que empezar a buscar alternativas.
Los avances antiobreros y antinacionales del gobierno de Milei están a la vista: un fuerte recorte al "gasto social", el retroceso de las organizaciones piqueteras, la reforma laboral, el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), avances en la desregulación de los límites del saqueo, un crecimiento de la precarización laboral y del proceso de desindustrialización del país. No es poco para un proyecto político urdido por una ex-tarotista y vendedora de tortas, un panelista excéntrico de la televisión, un casinero con malos antecedentes y un economista de Pergamino con conexiones con narcos.
Como ocurrió con los militares de la dictadura iniciada en 1976, los dueños del país los alentaron y colaboraron para que hicieran el trabajo sucio, pero después empezaron a tomar distancia de ese monstruo que habían apañado. Vinieron los tiempos del "Yo no fui" y "Yo no sabía". Algo de esto le esta empezando a pasar a Milei. Lo sabe o lo presiente. Y se enfada mucho cuando el periodismo, el mismo periodismo que lo adulaba, empieza a filtrar versiones de hechos ocurridos, pero silenciados hasta que alguien diera la orden de empezar a difundirlos.
La aparición de la escribana de Adorni, que presentaba antecedentes de haber "dado fe" en actos notariales donde participaban clientes narcos, superó las expectativas. Reconoció conocer desde hacía doce años al Jefe de Gabinete y que hasta el año pasado nunca supo que hubiera comprado algún bien inmueble. También que, de golpe, le escrituró tres propiedades, porque su suerte había cambiado.
No hay sueldos en la administración pública que expliquen ese crecimiento patrimonial, pero empezaron a aparecer prestamistas jubiladas, ex propietarias que venden sus departamentos por debajo de su valor de mercado y que financian la operación con cuotas sin interés. El personaje capussoteano de la escribana de Adorni es coherente con los funcionarios que acompañan al gobierno. Buena parte de sus legisladores y legisladoras no hubieran pasado un examen psico-social para ingresar a la Administración Pública, o una entidad bancaria.
Siempre fueron así. La diferencia es que sus tropelías empiezan a ser develadas en Clarín, la Nación, y La Política On-Line. Y que también aparecen en algún programa de América TV o La Nación+, donde se animan a hacer preguntas obvias, o a difundir datos que se estaban durmiendo en los ficheros de los servicios de inteligencia, o en los cajones del Poder Judicial.
El escándalo por los créditos del Banco Nación a tasa subsidiado a altos funcionarios del Ministerio de Economía, Defensa, Capital Humano, y otras áreas de gobierno, tuvo dos puntos que agravaron la cuestión. Por un lado, la decisión de la Ministra Pettovello de echar al funcionario involucrado que dejó en off side a todos los demás Ministros que no sancionaron a sus subordinados. Por otro, el crédito de 265 000 dólares que le otorgaron a Shariff Menem, de 24 años, y muy poco tiempo en un cargo político donde cobra 2 millones de pesos mensuales (unos 1500 dólares). Quien alguna vez fue a un Banco a pedir un crédito puede entender mejor de lo que estoy hablando.
Como ocurre con el huevo y la gallina, sigue en debate quien fue primero. En este caso si fue primero el creciente malhumor social, o si el origen fue la filtración por los grandes medios de detalles escandalosos de corrupción. Lo único seguro es que la aprobación del gobierno de Milei está en caída libre y ha crecido la opinión de que no tendrá un segundo mandato. En la medida que el mileismo es despojado del blindaje mediático, se advierte como algo muy trucho, muy berreta, desprovisto de cualquier atisbo de la superioridad intelectual que pretendieron exhibir las oligarquías locales. No tienen clase ni para robar.
Hacia el interior del mileísmo, cada nuevo escándalo despiertan sospechas que agitan las internas. ¿Quién fue con el chisme a los medios? ¿Fue Santiago Caputo para embarrar a la hermanísima Karina? ¿Fueron los Menem, porque se están peleando con el Ministro de Economía? ¿O fue Patricia Bullrich, que se sintió desplazada por los hermanos Milei?
Ante esa evidencia, lo más obvio es que los dueños del país buscarán promover a un hombre de los suyos en el peronismo, donde no faltan aspirantes: Massa, Pichetto, Schiaretti, o alguno de los gobernadores cooptados por las mineras. Y nunca descartar a Scioli, que puede dar una nueva sorpresa. Pero en esa carrera también se ha anotado Macri, que tiene a su favor que, al menos, alguna vez fue empresario y mandamás de Boca Juniors, y en contra, que ya fue presidente.
Como por ahora quien encabeza las encuestas es el actual gobernador Axel Kicilloff, no faltan los que empiezan a sugirirle al gobernador de la Provincia de Buenos Aires "Llegás con nosotros, o no llegás". Esa maniobra puede tener adeptos entre amplios sectores de la dirigencia peronista, prestos a rodear, como hacen en Irán, las empresas públicas estratégicas. La única diferencia es que los iraníes se ofrecen como blancos humanos y los de aquí como aspirantes a ocupar cargos políticos.
Para alegrarnos el alma debe reconocerse que la política no se reduce a eso. El pueblo puede volver a darnos sorpresas como ocurrió el 24 de marzo. Hay mucha necesidad, pero también mucha bronca acumulada.
El gobierno simula no recibir los golpes mediáticos, pero advierte que está deteriorado. El aumento de los precios del petróleo por causas externas como es la guerra de Irán reportará ganancias a un puñado de empresas, pero significa un encarecimiento de los fletes y de los combustibles que se volcarán a los precios que paga toda la población. La inflación sube mes a mes, y los números cada vez le cierran menos a las familias argentinas, y a la propia economía nacional. La baja del consumo ha sido acompañada por una baja de la recaudación impositiva.
Sin blindaje mediático, el rey está desnudo. Dicen que hay fotos y videos donde se lo ve a Milei trotando por Olivos como llegó al mundo. Seguramente son inventos, pero los usuarios de las redes sociales consumen sin pedir certificados de autenticidad.
Milei espera con desesperación que le lleguen algunos dólares frescos de EEUU que le ayuden a estirar la arruga del colapso económico y a que llegue el Mundial de Fútbol, para hacer una devaluación aprovechando el descuido de la atención mayoritaria.
Como le ocurre a otros desesperados, la carencia le hace exagerar el valor de sus cartas. No es imposible que los de Messi se consagren bicampeones del mundo, que Zelensky salga victorioso en la guerra de Ucrania y ganar la última mano de un partido de truco con un cinco de espadas. Puede suceder, pero resultará bastante inesperado.
huelladelsur.ar







