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EE.UU. :: 28/10/2007

Bush sobre las lecciones vietnamitas para Irak

Greg Lockhart
En Irak, el presidente imagina el idealismo del régimen estadounidense tomando cartas en el asunto para enfrentarse a una catástrofe previa. Pero ha sido su administración la que la ha causado

El llamamiento del Presidente Bush al Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés) de 2007 en Sydney para que mantengamos "nuestro" compromiso con Irak tiene una historia dudosa. En el APEC de 2006 en Hanoi dijo a los periodistas: “Tendremos éxito [en Irak] a no ser que abandonemos [como hicimos en Vietnam]”. Aparentemente el Presidente no se percató que los líderes vietnamitas con los que se había dado la mano en Hanoi eran los vástagos ideológicos de los comunistas que habían forzado la retirada de los EEUU del Vietnam en 1975 y construido el próspero país que ahora estaba visitando. Después, en el encuentro de los veteranos en Kansas City del mes de agosto, Bush atrajo los titulares de todo el mundo cuando volvió sobre lo mismo. La mayor lección de la guerra del Vietnam, dijo a los veteranos, fue que EEUU se retiró demasiado pronto y este error no debía repetirse en Irak.

Para combatir el punto de vista de que las acciones de EEUU en el mundo eran peligrosamente ingenuas señaló a uno de sus máximos defensores: la novela de Graham Greene El americano impasible y a su principal protagonista, Alden Payle. El presidente recordó a los veteranos lo que otro protagonista de la novela dice de Pyle: “Nunca conocí a un hombre que tuviera mejores motivos para todos los problemas que causó.” Después el presidente dio su contragolpe con lo que llamó el “inequívoco legado de la retirada de EEUU del Vietnam”. Esto, dijo a los veteranos, fue “millones de ciudadanos inocentes cuyas agonías añadieron a nuestro vocabulario nuevos términos como boat people (barcos de personas refugiadas), reeducation camps (campos de reeducación) y killing fields (campos de exterminio)”.

Pero el presidente ha malinterpretado radicalmente la novela de Greene así como le ha pasado por alto el bienestar actual del Vietnam. Bush estaba sugiriendo que el idealismo estadounidense de Pyle fue traicionado por el cinismo de los tipos anti-guerra que tenían lo que faltaba para continuar con la cruzada por la libertad vietnamita, que ya había durado 20 años. La novela de Greene tenía un mensaje diferente (1).

En ella Pyle organiza atentados terroristas alrededor de Saigón. Induce a los vietnamitas a creer que los comunistas estaban detrás del terrorismo, con lo que Pyle quería mobilizar a los vietnamitas para la causa estadounidense anticomunista. El punto de vista de Greene fue que la política estadounidense en Vietnam estaba condenada desde el inicio por su estupidez e inmoralidad.

Este no es el único asunto que Bush pasa por alto en sus comentarios. En Vietnam y en otras partes, el régimen de torturas de la CIA ya iba por el camino de Abu Ghraib. El libro del año 2006 del profesor Alfred McCoy A Question of Torture (Un asunto de tortura) documenta que 100.000 vietnamitas fueron torturados hasta la muerte en el programa de la CIA llamado pump and dump (sonsacar –pump- a los prisioneros información y después deshacerse –dump- de los cuerpos). Centenares de miles de sobrevivientes torturados también vieron rotas sus vidas. (Y Vietnam no fue el peor lugar de tortura del imperio americano. Pump and dump probablemente tuvo su apogeo en las Filipinas. Más que disponer de la evidencia de la tortura en este lugar, los cuerpos detrozados de las víctimas torturadas fueron a menudo vertidos de modo que llamaba la atención en las esquinas de las calles para traumatizar a la sociedad en general.

Pero volvamos a las campañas por la libertad de los vietnamitas y los iraquíes. En Vietnam, los centenares de miles de víctimas torturadas, las decenas de miles (2) de muertos por los agentes de EEUU en el programa Phoenix al estilo de Pyle, los millones de vietnamitas asesinados e innombrables destrucciones causadas por la mayor ofensiva en la historia de bombardeo convencional, los efectos en curso de la defoliación química del “agente naranja”, y los centenares de miles de heridos de las tropas de EEUU y aliados antes de la retirada forzada en 1975 han sido todos olvidados por el análisis del presidente Bush. Estos tormentos fueron el primer legado de la participación de los EEUU en Vietnam. Las agonías de los boat people y los campos de reeducación fueron el legado posterior.

De nuevo en Irak, el presidente imagina el idealismo estadounidense tomando cartas en el asunto para enfrentarse a una catástrofe previa. Pero ha sido su administración la que la ha causado. Su insistencia en la amenaza de las no existentes armas de destrucción masiva y los lazos no probados entre Sadam Hussein y Al-Qaeda en 2002 crearon el problema actual. El fracaso de no tener un plan para restaurar los servicios esenciales después de la invasión, la obscenidad de Abu Ghraib, el asesinato sin brida de iraquíes civiles, la incapacidad del régimen iraquí de cumplir las metas de cualquier progreso aceptable en la guerra, y el dudoso impacto de la reciente oleada de tropas de EEUU simplemente engordan el desastre. El fuerte incremento, comparado con la guerra de Vietnam, de la cirugía de genitales entre los heridos de EEUU a causa de las explosiones de las bombas es otro de los tormentos no señalados del diabólico patio de recreo que, con el apoyo de John Howard, la administración Bush ha creado para el terrorismo en Irak (3).

En el APEC de 2007 en Sydney, Bush no mencionó Vietnam. De nuevo nos urgió a apoyar sus desastrosas políticas en Irak, pero alguien ha entendido bien a Graham Greene. Como dijo un comentarista estadounidense recientemente: George Bush es el “quintaesencial Alden Pyle”. (4)


Notas:

(1) China Hand, “Soy Alden Pyle: la fantasía vietnamita del presidente Bush”, 27-8-2007 (http://chinamatters.blogspot.com/80/) lo apuntó antes que yo.
(2) La CIA admitió 20.587 muertes de vietcongs “sospechosos” entre 1968 y 1971. El gobierno de Saigón atribuyó 40.994 muertes al Phoenix. McCoy, p. 67.
(3) Véase el artículo de David Rosen “Prosthetic Devices and the War on Terror: The Hidden Cost of the War on terror” (Una cuestión de atributos masculinos: el coste oculto de la guerra).
(4) Veáse la nota 1.

Greg Lockhart es autor de The Minefield: An Australian Tragedy in Vietnam, que ha sido muy bien recibido por la crítica. Es un ex-combatiente de Vietnam.

ABC, 14 septiembre 2007. Traducción para sinpermiso.info: Julie Wark y Daniel Raventós

 

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