lahaine.org
Europa :: 23/05/2014

Criminalizan la película sobre la violación cometida por Dominique Strauss-Kahn

CALPU
Intentos de enjuiciamiento, censura de la prensa burguesa, prohibición de participar en el festival de Cannes: 'Welcome to New York' es demasiado verídica
Fuera de concurso y de los cines reservados al festival de Cannes, el sábado pasado se exhibió un filme que acaparó la atención de los medios de comunicación y del público: 'Welcome to New York'. Filme de Abel Ferrara, famoso director neoyorquino cuyas películas suelen girar sobre la corrupción policial y la relación íntima de las mafias con los poderes establecidos, normalmente acusado de hacer "apología de la violencia y las drogas", con Gérard Depardieu y Jacqueline Bisset, se inspira en el escándalo del asunto DSK. Dominique Strauss-Kahn, entonces director del Fondo Monetario Internacional, fue detenido en 2011 por violación a una empleada africana en un Novotel de Nueva York. Las polémicas comenzaron incluso antes de su rodaje: DSK y su mujer, la periodista y millonaria Anne Sinclair, deseosos de no ver realizado el proyecto de Ferrara, hicieron funcionar su red de relaciones para hacer abortar este proyecto e impedir, al menos, la distribución del filme. Abel Ferrara se obstinó, dado que cuenta hechos reales, y presentó su película ante la selección del festival, el cual cn su habitual sensibilidad la rechazó. El realizador decidió, entonces, presentarla de todos modos en Cannes, así fuera en un cine al margen de las actividades del festival, exhibición también en la playa seguida, ahí mismo, por una conferencia de prensa donde estuvieron presentes el productor, Ferrara, Depardieu y Bisset. La meta fue alcanzada: todos los periodistas, todas las cámaras, se precipitaron al asalto del evento. Puesto que la presión política y burocrática le hizo difícil la distribución en los cines, el filme sólo se distribuirá a través del sistema VoD por 7 euros. A pesar de que la violación está probada -aunque luego de unos pases mágicos en los juzgados DSK fue declarado inocente-, criminalizan a quien la denuncia. Las polémicas cobraron aún más fuerza: los poderes 'ocultos' que se oponen a su distribución lo califican de pornográfico, vulgar; quienes están de su lado, elogian el realista juego de actor de Depardieu. La querella se volvió pública por la relevancia del tema: muchos opinaron en ese momento que la detención de DSK se debió a que querían eliminarlo de la carrera por la presidencia de Francia, no porque a la policía le importara la violación de una inmigrante. Lo que utilizan los grandes medios para denigrar la obra es que se mezclan sexo (consentido o no), dinero, poder, racismo y clasismo a partes iguales. Y sobre todo la 'controvertida' personalidad del millonario DSK: machista, adicto al sexo de manera enfermiza, favorito en aquel entonces de los sondeos a la presidencia de Francia. A pesar de contar con otras acusaciones de violación, proxenetismo y desvío de fondos en su haber, felizmente resueltas por sus abogados en los tribunales. Esos medios apoyan su crítica a la película en dos escándalos. Uno no deseado por los poderosos: el arresto de DSK. Otro utilizado con sadismo: la decisión de Depardieu de dejar París y naturalizarse ruso (después de los ataques franceses a Libia), protegido por Putin, el nuevo malo de turno. Filme cuyo estrépito aumentaron las oscuras pero efectivas tentativas de censura. Anne Sinclair declaró que no iría a tribunales, a pesar de las 'náuseas' que el filme le provocó (su personaje es acusado de complicidad en su ambición por llegar al poder), náuseas que no le provocó la situación de la empleada negra violada por su marido. El abogado de Strauss-Khan, sin embargo, ha declarado que “mi cliente me ha dado instrucciones para presentar una demanda por difamación por las 'insinuaciones' que contiene la cinta". El abogado de DSK coincidió con la esposa comprensiva -directora de la edición francesa del 'Huffington Post'-, en el carácter 'antisemita' de la película, dado el origen judío de DSK. Para responder a esta acusación, Ferrara leyó un mail de su montador: “Soy muy judío y en ningún momento me sentí insultado. Sinclair debería mirarse en el espejo y pensar en las verdades de este filme” Desde luego, a pesar de que la película reproduce, casi de manera documental los hechos delictivos que dieron la vuelta al mundo, productor, realizador y actores no reconocen basarse en el affaire DSK. Simples coincidencias. Depardieu declara, incluso, que el personaje es él mismo. Sin simpatía por la pareja DSK, el polifacético actor ve en estos hechos, muy lejos de la vulgaridad de la nota roja con que intentan desprestigiar la película, la dimensión de una tragedia de Shakespeare.
 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal