El tándem EEUU-Israel falló en Irán
El tándem fracasó en derrocar al gobierno de Irán, aunque sin duda no ha renunciado a ese objetivo, y hay buenas razones para pensar que el tándem no ganó la guerra de 12 días de junio
Los medios dominantes en Occidente se dedican a retratar las protestas en Irán como si fueran un asunto estrictamente interno. El pueblo de Irán, según sus argumentos, se levantó de manera espontánea contra su gobierno porque está en situación desesperada debido a la corrupción de sus líderes y a su manejo ineficiente de la economía, así como a sus políticas opresoras. Según este relato, virtualmente todos los que protestan son pacíficos, pero sus protestas se enfrentaron con la violencia del gobierno. Las fuerzas externas tienen poco que ver con las causas de las protestas.
Esta interpretación de lo que ocurre en Irán es errónea y existe abundante evidencia en contrario. Nada de esto tiene el objetivo de negar que hubo muchos manifestantes pacíficos que tuvieron legítimos agravios contra el gobierno, pero eso es sólo parte de la historia.
De hecho, lo ocurrido en Irán es un intento del tándem israelí-estadounidense por derrocar al gobierno en Teherán y desgarrar a Irán, de manera muy similar a la fractura de Siria llevada a cabo por EEUU, Turquía e Israel. El libro de jugadas en Irán es uno que ya vimos antes. Consta de cuatro elementos.
En primer lugar, EEUU se ha dedicado a devastar la economía iraní con sanciones. De hecho, Trump redobló esos esfuerzos después de mudarse a la Casa Blanca en enero de 2025. Su meta era ejercer "máxima presión" sobre la economía iraní y justamente eso hizo. No hay duda de que los líderes iraníes hicieron un manejo deficiente de la economía en ciertos aspectos, pero las sanciones occidentales causaron mucho más daño que la ineptitud gubernamental. El objetivo final de las sanciones, desde luego, es infligir tanto dolor y castigo al pueblo iraní que lo impulse a levantarse para derrocar al gobierno.
En segundo lugar, el tándem se puso a trabajar en diciembre de 2025 para fomentar y apoyar violentas protestas que precipitaran una respuesta equivalente del gobierno, lo cual esperaban que desatara una espiral de violencia que el gobierno fuese incapaz de controlar. Para ser más específicos, existe clara evidencia de que agentes del Mossad estaban en el terreno en Irán y sin duda había agentes de la CIA trabajando en paralelo con ellos. Operaban de cerca con agitadores locales -provocadores dedicados a destruir y asesinar- para transformar las protestas pacíficas en violentas, lo cual impulsaría al gobierno a recurrir a la violencia. Existen abundantes imágenes de video de los agitadores en acción.
Además, el tándem EEUU-Israel envió muchos miles de terminales de Starlink a Irán antes de que empezaran las protestas. Si el gobierno cerraba los sistemas de internet y teléfono, como se esperaba, las terminales Starlink permitirían a los manifestantes comunicarse entre sí y con las fuerzas exteriores que los apoyan.
No fue sorpresa que Trump aplaudiera a los manifestantes. El 13 de enero de 2026 dijo: "Patriotas iraníes, sigan protestando... ocupen sus instituciones!!!... la ayuda va en camino". Mike Pompeo, el primer director de la CIA con Trump, dijo el 2 de enero: "Feliz Año Nuevo a todos los iraníes en las calles. También, a cada agente del Mossad que camina con ellos". Y, en el preciso momento en que empezaban las protestas, a finales de diciembre de 2025, el Mossad envió un mensaje en farsi a los iraníes: "Salgan juntos a las calles. La hora ha llegado. Estamos con ustedes. No sólo a la distancia y de palabra. Estamos con ustedes en el terreno".
En tercer lugar, los medios occidentales jugaron del lado del tándem EEUU-Israel y aportaron la historia de que las protestas eran sobre todo en respuesta a las políticas de un gobierno maligno en Teherán, no por causas de interferencia exterior. Además, las protestas eran pacíficas y fue el gobierno el que desató la violencia. Naturalmente, Israel y EEUU fueron presentados como los muchachos buenos. Esta propaganda no sólo estaba diseñada para ganar apoyo a las protestas en Occidente, sino también para influir en los acontecimientos dentro de Irán, al nutrir la narrativa de que el régimen era brutal en extremo y que, sin embargo, los manifestantes estaban decididos a derrocarlo.
En cuarto lugar, el ejército estadounidense (y tal vez el de Israel) se preparó para atacar a Irán una vez que las protestas alcanzaran un punto crítico, para acabar con el régimen y crear un caos que, se esperaba, terminara por desgarrar al país.
La estrategia falló
Pero la estrategia falló, sobre todo porque el gobierno iraní logró detener las protestas de manera rápida y decisiva. Un elemento clave del éxito gubernamental fue cerrar Starlink, lo que volvió en extremo difícil la comunicación de los manifestantes entre sí y con el mundo exterior. Una vez que eso ocurrió, las protestas estaban condenadas y el primer ministro del régimen israelí Netanyahu y Trump entendieron que el tándem no podía utilizar la fuerza militar para asestar el golpe de gracia. El gobierno iraní seguía firme y con apoyo popular.
En suma, la campaña del tándem para el cambio de régimen falló. Israel y EEUU perdieron esta ronda contra Irán. Por supuesto, no es así como los resultados se presentan en los medios israelíes u occidentales.
Estos sucesos recientes tienen relevancia con respecto a la guerra de 12 días entre Irán y el tándem EEUU-Israel que tuvo lugar del 13 al 24 de junio de 2025. Por lo general, aquel conflicto se pinta en Occidente como una gran victoria para Israel y EEUU. Sin embargo, esa descripción no se apega al resultado de aquel conflicto anterior. Fue Israel, más que Irán, el que rogó poner fin a la guerra de 12 días, porque estaba quemando su inventario de misiles de defensa, mientras Irán se inclinaba cada vez más por utilizar su gran inventario de misiles balísticos y de crucero para atacar a Israel, y los pocos que usó produjeron gran destrucción en bases y laboratorios sionistas. De hecho, algunos argumentaron en aquel momento que Irán no debía haber accedido a un cese del fuego, porque estaba ganando ventaja sobre Israel. Para mí, ese resultado no se ve como una victoria israelí.
Bandera iraní instalada en la mezquita Beheshti, dañada durante las recientes protestas públicas en Teherán.
En relación con esto, es evidente, en notas publicadas en Occidente y desde el mismo Israel, que Netanyahu pidió a Trump no bombardear Irán la semana pasada (14 de enero de 2026) porque temía que Israel no tuviera fuerzas suficientes para defenderse de un contrataque iraní. En otras palabras, Israel está tan expuesto hoy a los misiles de Irán como lo estaba cuando se detuvieron los combates el 24 de junio de 2025. Esto es una prueba más de que Israel no triunfó sobre Irán en la guerra de 12 días o en el reciente intento de cambio de régimen.
Un aspecto final de la guerra de 12 días. Se podría alegar que, si bien a Israel le tocó la de perder en su choque directo con Irán, el ataque estadounidense a las instalaciones nucleares iraníes, el 22 de junio de 2025, fue un éxito resonante, con lo que la victoria final fue para el tándem EEUU-Israel. Después de todo, Trump afirmó que el ejército estadounidense había "arrasado total y completamente" las instalaciones nucleares iraníes.
Poco después del ataque, la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU (DIA, por sus siglas en inglés), refutó esa versión, al señalar que no había destruido el programa nuclear iraní, sino sólo lo había retrasado algunos meses. Trump y sus aliados criticaron la evaluación de la DIA, y eso fue lo último que supimos de esa organización de inteligencia sobre los efectos del ataque estadounidense.
Me parece curioso que prácticamente no exista información significativa en el registro público acerca del impacto del ataque estadounidense a la infraestructura nuclear iraní el 22 de junio de 2025 -en especial a las instalaciones de enriquecimiento de uranio-, así como a los 400 kilogramos de uranio que Irán había enriquecido al 60 por ciento. Uno pensaría que, si todo fue destruido, como asegura el presidente, el tándem estaría proclamando ese hecho y apoyando sus afirmaciones con al menos algunos datos.
Además, uno se pregunta por qué el tándem está tan ansioso de atacar de nuevo a Irán si se logró una victoria aplastante en la guerra de 12 días. Y también, uno se pregunta qué hace Irán en estos días en términos de desarrollar o reparar sus instalaciones de enriquecimiento nuclear. Estos temas revisten particular importancia porque lo que el tándem ha hecho a Irán -y probablemente seguirá haciendo- da a los líderes iraníes un poderoso incentivo para adquirir un elemento disuasorio nuclear.
El resultado final tiene dos elementos: 1) el tándem EEUU-Israel fracasó en derrocar al gobierno de Irán, aunque sin duda no ha renunciado a ese objetivo, y 2) hay buenas razones para pensar que Israel y EEUU no ganaron la guerra de 12 días.
*Profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago.
mearsheimer.substack.com. Traducción: Jorge Anaya para La Jornada.







