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EE.UU. :: 10/10/2007

El marco conceptual de la inmigración

George Lakoff y Sam Ferguson
La "solución comprensiva" del régimen Bush sólo contempla a los inmigrantes, las leyes de ciudadanía y las patrullas fronterizas. Pero el verdadero problema va más allá, y es más profundo

El marco conceptual está en el centro del actual debate sobre la inmigración. Al centrarse sólo en la "inmigración" se han moldeado políticas, definido lo que se considera como "problemas" y derivado el debate hacia un reducido conjunto de temas. El lenguaje habla. El marco linguístico es muy notable: marcos para inmigrante ilegal, extranjero ilegal [illegal alien], ilegales, trabajadores indocumentados, inmigrantes indocumentados, trabajador huésped, trabajadores temporales, amnistía y seguridad de fronteras. Estas expresiones linguísticas son todo menos neutrales.

Cada marco conceptual define el problema a su manera y, por lo tanto, define las soluciones necesarias para solucionar tal problema. El propósito de este artículo es doble. Primero, analizaremos el marco conceptual más utilizado en el debate público. Segundo, sugerimos algunos marco conceptuals alternativos para destacar aspectos importantes que se han dejado fuera del debate actual. Nuestro objetivo es mostrar que los asuntos importantes van mucho más allá de lo que se está discutiendo, y que la aceptación del actual enfoque empobrece la discusión.

La categorización de la inmigración

El 15 de mayo de 2006, desde el Salón Oval, el Presidente Bush presentó su propuesta para una "reforma comprensiva de la inmigración"

El término "reforma de la inmigración" evoca un asunto y define un marco conceptual –el Marco del Problema de la Inmigración-, un marco que impone una estructura sobre la situación actual, define un conjunto de "problemas" en esta situación y restringe el espectro de posibles "soluciones".

"Reforma", cuando se usa en política, indica que existe un asunto importante que necesita ser solucionado –como la "reforma de Medicare", la "reforma del cabildeo" [N. del T.: En inglés, lobbying reform, en referencia a la reglamentación del sistema legal de los grupos de presión], la "reforma de la seguridad social". El sustantivo adjuntado a reforma –"inmigración"- refleja el punto donde reside el problema. Cualquier sustantivo que sea agregado a "reforma" se convierte en el locus del problema y restringe lo que se considera como solución.

Para ilustrar tomemos la "reforma del cabildeo". Debido al escándalo de Jack Abramoff [N. del T: J. Abramoff es ex miembro de un importante lobby republicano y fue condenado por fraude, corrupción y evasión impositiva, en 2006, por la Justicia Federal Nortamericana] la "reforma del cabildeo" fue de lo único que se habló en los medios de comunicación y en Capitol Hill. El problema definido bajo este marco tenía que ver con los cabilderos. Como un problema de los "cabilderos", las soluciones se centraron en normas del Congreso respecto éstos. El debate se centró en torno a viáticos, dietas, el acceso de ex congresistas (que inevitablemente se convierten en cabilderos) al Congreso y a la Casa de Representantes, transparencia, el acceso de cabilderos a la plantilla del Congreso y el periodo de tiempo mínimo entre que salen del Congreso y pueden registrarse como cabilderos o lobystas.

Efectivamente, si la reforma necesaria era la "reforma del cabildeo" estas son soluciones razonables. Pero el término "Reforma ética del Congreso" podría haber enmarcado un problema de naturaleza bastante diferente, un problema con los congresistas. Y las soluciones hubieran sido muy diferentes. Después de todo, los cabilderos no tendrían ningún poder si nadie aceptara una comida gratis, un vuelo en avión privado, un juego de golf en las Bahamas y, aún más importante, si nadie aceptase las contribuciones políticas -que los cabilderos recaudan para su provecho- de los grupos de interés, con miles de millones de dolares en negocios con el Gobierno Federal. Una solución, por ejemplo, podría haber sido una Financiación Pública Total de las Elecciones y espacios gratuitos en los Medios para los candidatos políticos, como parte de la licencia de las emisoras públicas para las corporaciones privadas. La "reforma del cabildeo" que enmarca el asunto excluye tales consideraciones de la discusión, porque ellas no cuentan como soluciones para el "problema del cabildeo". Los marcos que definen los temas son poderosos.

La "reforma de la inmigración" también evoca un marco que define un problema. Bush, en su discurso, mostraba los problemas que definen este marco. Primero, el gobierno "no ha tenido el control total de sus fronteras". Segundo, millones son capaces de "escabullirse a través de nuestras fronteras" para conseguir ingresos. Finalmente, una vez aquí, los inmigrantes ilegales a veces falsifican documentos para poder trabajar, eludiendo las leyes laborales y engañando a los empleadores que intentan respetar la ley. Ellos pueden quitarles puestos de trabajo a los inmigrantes legales y también a los americanos, criar niños que serán ciudadanos americanos aun si ellos no lo son, y usar los servicios locales, como escuelas y hospitales, que podrían representar un significativo costo al gobierno local. Esta es su definición del problema en el marco de la Reforma de la Inmigración.

Esta definición del problema se centra enteramente sobre los inmigrantes y los órganos administrativos que se encargan de supervisar las leyes inmigratorias. La razón es que éstos son los únicos roles que están presentes en el Marco del Problema de la Inmigración.

La "solución comprensiva" de Bush sólo contempla a los inmigrantes, las leyes de ciudadanía y las patrullas fronterizas. Y, desde el limitado problema identificado a partir del marco del "problema de la inmigración", la solución de Bush es exhaustiva. Él ha dirigido todo lo que cuenta como un problema en el marco de la inmigración.

Pero el verdadero problema con la situación actual va más allá, y es más profundo. Consideremos el tema de la Reforma de la Política Exterior, la cual se centra en dos sub-temas.

· ¿Cómo la política exterior ha colocado -o mantenido- en el poder a gobiernos opresivos de los que la gente ha tenido que huir?

· ¿Qué papel han tenido los acuerdos comerciales internacionales en crear o exacerbar la urgencia de la gente para huir de sus países? Si el capital fluye libremente a través de las fronteras, ¿deberían las personas y el trabajo ser también capaces de hacerlo, yendo donde la globalización ofrece los puestos de trabajo?

Tal enfoque sobre el problema llevaría a una solución que contemplara la Secretaría de Estado, conversaciones con México y otros países centroamericanos, y un cuidadoso examen de las promesas del TLCAN, TLC, la OMC, el FMI y el Banco Mundial para elevar los niveles de vida en el mundo. Introduciría en el debate sobre la globalización una preocupación por la migración y el desplazamiento de personas, no simplemente la promesa de beneficios de la globalización. Esto no se tiene en cuenta cuando el tema es definido como el "problema de la inmigración". La "solución comprensiva" de Bush no considera ninguna de estas preocupaciones. El problema de la inmigración, en este sentido, es en realidad un problema de la globalización.

Tal vez el problema puede ser mejor entendido como una crisis humanitaria. ¿Pueden las migraciones y desplazamientos masivos de personas desde sus hogares, a una tasa de 800.000 personas al año, ser considerada como otra cosa? Una cantidad desconocida de personas han muerto atravesando las condiciones extremas del desierto de Arizona y Nuevo México. Los pueblos han sido despoblados y se han perdido formas de vida tradicionales en las zonas rurales de México. Muchos padres se sienten forzados a dejar a sus familias en su intento por conseguir mantener a sus hijos. Cada dia, barcas llenas de gente llegan a nuestras costas tras miserables travesías en el mar en condiciones deplorables.

Como una crisis humanitaria, la solución debe incluir a la ONU o la OEA. Pero estos organismos no tienen ningún papel en el marco de la inmigración, por lo que no tienen ningún lugar en el "debate sobre la inmigración". Al enmarcar esto sólo como el "problema de la inmigración" nos previene de penetrar más profundamente en el asunto.

La situación actual también puede ser vista como un problema de derechos civiles. Los millones de personas que viven aquí y que han entrado ilegalmente son Americanos a todos los efectos. Ellos trabajan aquí. Ellos pagan impuestos aquí. Sus hijos van aquí a la escuela. Planean criar aquí a sus familias. La mayoría de ellos está asimilada dentro del sistema americano, pero son forzados a vivir en las sombras y en la clandestinidad por su estatus legal. Se les niegan derechos civiles básicos. El marco del "problema de la inmigración" pasa por alto su dignidad humana básica.

Tal vez más deliberadamente, el marco del "problema de la inmigración" obstruye el entendimiento del asunto como el problema del trabajo barato. Los inmigrantes indocumentados permiten a los empleadores pagar bajos salarios, lo que a su vez permite la oferta de bienes de consumo baratos que encontramos en WalMart y McDonalds. Ellos son parte del movimiento hacia el estilo de vida barato, donde los empleadores y consumidores pueden ahorrarse dólares fácilmente, a pesar del costo humano. La mayoría de nosotros participamos en este estilo de vida barato y, como consecuencia, todos somos cómplices de la problemática situación actual. Empresas, Consumidores y Gobierno han dado la espalda al problema durante mucho tiempo, porque nuestra economía en su totalidad está estructurada sobre los salarios de subsistencia. Los americanos no ocupan los puestos de trabajo que aceptan los inmigrantes, no porque no quieran hacer tales trabajos, sino porque no los harían por salarios tan bajos. Desde que Bush fue elegido, los beneficios empresariales se han duplicado, pero no ha habido ningún incremento en los salarios. Este es, en realidad, un problema salarial. Los trabajadores que están siendo más productivos no están siendo pagados por su creciente productividad.

Una solución para el "problema de la inmigración" no tendrá en cuenta estas preocupaciones porque éstas están ausentes del "marco de la inmigración".

El enfoque importa. La consideración de esto como "un problema de inmigración" que necesita una "reforma de la inmigración" no es neutral.

El marco conceptual superficial

Ahora regresamos desde el enfoque conceptual de la actual situación a las palabras usadas y los marcos superficiales que éstas evocan.

El Marco ilegal

El Marco ilegal es tal vez el más comunmente utilizado dentro del debate de la inmigración. Los periodistas frecuentemente se refieren a los "inmigrantes ilegales" como si fuese un término neutral. Pero el marco ilegal está altamente estructurado. Circunscribe el problema al acto ilegal de atravesar la frontera sin papeles. Como consecuencia, fundamentalmente contempla el problema como algo legal.

Figúrese por un momento a un criminal. Probablemente haya pensado en un ladrón, un asesino o un violador. Estos son criminales prototípicos, personas que hacen daño a otras o a sus propiedades. Y se asume que los criminales prototípicos son malas personas.

"Ilegal", usado como un adjetivo en "inmigrantes ilegales" y "extranjeros ilegales" [Illegal Aliens], o simplemente como sutantivo en "ilegales" define a los inmigrantes como criminales, como si ellos fueran inherentemente malas personas. En la doctrina conservadora, aquellos que quebrantan las leyes deben ser castigados –o la ley y el orden se desharán-. Fallar en el castigo es inmoral.

El concepto "extranjero ilegal" no sólo acentúa la criminalidad, sino también la "otredad". Como somos una nación de inmigrantes, podemos al menos empatizar con los inmigrantes, ilegales o no. "Aliens" [N. del T.: Sinónimo, en inglés, de "extranjero", "forastero" o "extraño"] en la cultura popular alude a seres no humanos que invaden la tierra –completamente diferentes, no uno de nosotros, que deciden apoderarse de nuestra tierra invadiéndonos desde el espacio-. La palabra "invasión" es usada por los Minuteman [N. del T.: Se denomina así a los civiles autoorganizados que patrullan las fronteras estadounidenses] y bloggers de derechas para referirse a la ola de personas que cruzan la frontera. Los expertos del lenguaje de la derecha están resueltos a mantenerlos excluidos sugiriendo el uso del término "aliens" allí donde sea posible.

Estos NO son términos neutrales. Imagine que se llame a un hombre de negocios que alguna vez engañó sobre sus impuestos un "empresario ilegal". Imagine llamar "conductores ilegales" a gente que ha traspasado el límite de velocidad. ¿Es Tom Delay un "Republicano ilegal"? [N. del T.: Tom Delay es ex legislador republicano. Fue uno de los principales contactos de Abramoff en el Congreso y ha sido condenado por corrupción el pasado año]

Al definirlos como criminales, se pasan por alto las enormes contribuciones que hacen estos inmigrantes trabajando duramente a cambio bajos salarios. Este es trabajo que debería ser más que compensado por cruzar la frontera. Además, nosotros deberíamos estar expresándoles nuestra gratitud.

Los inmigrantes que ingresan por fuera de los canales legales, entonces, están cometiendo ofensas de una naturaleza muy diferente que el criminal prototípico. Su intención no es causar daño o robar. Más precisamente, ellos están cometiendo ofensas técnicas sin víctimas, lo que normalmente consideramos "violaciones". Al invocar el marco ilegal, la severidad de su ofensa se sobreestima.

El marco ilegal –particularmente el "extranjero ilegal"- deshumaniza. Bloquea preguntas como: ¿por qué hay gente que viene a los Estados Unidos, a menudo corriendo un gran riesgo? ¿Qué servicios proveen cuando están aquí? ¿Por qué sienten que es necesario evitar los canales legales? Y, por lo tanto, todo el debate se reduce a cuestiones de legalidad.

Y también ignora los actos ilegales de los empleadores. El problema jamás ha sido denominado el Problema de los Empleadores Ilegales, y los empleadores no son llamados "ilegales".

El marco de la seguridad

La respuesta lógica a la ola de la "inmigración ilegal" se convierte en "seguridad de las fronteras". El Gobierno tiene la responsabilidad de brindar seguridad a los ciudadanos respecto de criminales e invasores. El presidente Bush ha puesto a la Guardia Nacional en las fronteras para velar por la seguridad. Incluso se ha referido seis veces a la "seguridad" en su discurso sobre la inmigración.

Además, el Congreso recientemente se ha apropiado de dinero asignado a la llamada "guerra contra el terror" para utilizarlo en la seguridad fronteriza con México. Esto debería indignar al público americano. ¿Cómo pudo el Congreso asimilar la guerra contra el terrorismo con la inmigración ilegal? Los terroristas vienen a destruir el sueño americano, los inmigrantes –tanto legales como indocumentados- vienen a vivirlo. Pero el desplazamiento conceptual desde el inmigrante ilegal (criminal, maligno), hasta proteger la frontera en un frente más de la guerra contra el terror, una guerra en continua expansión contra el mal cuando y donde quiera que esté, no está lejos.

Es esta manera de entender el problema lo que también llevó a la Casa de Representantes a aprobar la abusiva HR 4437 [N. del T.: Ley para el control de la inmigración, el antiterrorismo y la protección de las fronteras, sancionada en 2005], que que criminaliza la asistencia a los inmigrantes cuando son ilegales. Es interpretada como ayuda e incitación al crimen.

Pero ¿cómo pudo esto ser un asunto de "seguridad"? La seguridad implica que existen una amenaza y un amenazado, y que el amenazado necesita protección. Estos inmigrantes no son una amenaza física, son parte vital de nuestra economía y ayudan a la función de América. Ellos no quieren dispararnos, matarnos o explotarnos. Ellos sólo quieren cortar nuestro césped, limpiar nuestras casas, y cocinar nuestras comidas en la búsqueda del sueño americano. Ellos deben ser reconocidos como americanos que tienen un impacto vital y que contribuyen al crecimiento de nuestro país. Y cuando lo sean, cesaremos de tolerar las inadecuadas condiciones por las cuales están forzados a trabajar y vivir. Ningún americano –es más, ninguna persona- debería ser tratado tan desconsideradamente.

Amnistía

"Amnistía" también encaja en el Marco Ilegal. Amnistía es un indulto por una acción ilegal –una muestra de benevolencia o compasión por parte de un poder supremo-. Implica que la culpa radica en los inmigrantes, y perdonarlos es un acto justo del Gobierno de los Estados Unidos. Esto, nuevamente, oculta la realidad de que el Gobierno mira para otro lado, y las empresas han ido mucho más lejos –han sido un gran aliado en la creación de la situación actual-. Si la amnistía se concediese, pareciera que debería darse a las empresas que, intencionadamente o no, emplean a los inmigrantes, y al Gobierno por hacer la vista gorda. Pero la amnistía a estas partes no es considerada porque éste es el "problema de la inmigración". Los negocios no tienen ningún papel en este marco, y el Gobierno no puede otorgar la amnistía para no aplicar sus propias leyes.

El Marco del Trabajador Indocumentado

En comparación, el término "trabajador indocumentado" activa un marco conceptual que parece menos acusatorio y más compasivo que el marco "ilegal", Pero una mirada más cercana revela problemas fundamentales de este enfoque.

Primero, el negativo "indocumentado" sugiere que ellos deberían estar documentados –que algo va mal con ellos si no lo están-. Segundo, "trabajador" sugiere que su función en América es sólo trabajar, no ser educado, tener una familia, formar comunidades, tener una vida digna –¡y votar!-. Este término fue sugerido por quienes dan apoyo a los inmigrantes, como una manera menos nociva de referirse a ellos que "extranjeros ilegales", y lo es, aunque presenta serias limitaciones. Acepta el enfoque de los inmigrantes sólo como trabajadores.

Trabajadores Temporales

"Trabajadores indocumentados" abrió la puerta a la nueva propuesta de Bush para los "trabajadores temporales", que vienen a América por un corto periodo de tiempo, trabajan a cambio de bajos salarios, no votan, tienen pocos derechos y servicios, y luego regresan a sus hogares para que una nueva oleada de trabajadores sin derechos, o la posibilidad de ciudadanía y voto, puedan entrar.

Esto es profundamente antidemocrático y sirve a los intereses financieros y electorales de los conservadores.

Este término reemplazó a "trabajador invitado", el cual fue ridiculizado. Imagine invitar a alguien a cenar ¡y luego pedirle que corte las verduras, prepare la comida y lave los platos!

Los marcos no contemplados

La mayoría de las iniciativas de encuadramiento conceptual han sido tomadas por los conservadores. Los progresistas, hasta ahora, se han abstenido.

Los progresistas bien podrían enmarcar la situación como el tema del Trabajo Barato o del Estilo de vida Barato. La mayoría de las empresas usan la metáfora del trabajo como recurso. Hay dos tipos de empleados –los Activos (gente creativa y administradores) y Recursos (los que son relativamente poco calificados, fungibles, intercambiables). La economía americana está estructurada para reducir el costo de los recursos –esto es, los salarios de los trabajadores reemplazables, poco calificados-.

La inmigración incrementa la oferta de tales trabajadores y ayuda a reducir los salarios. El trabajo barato incrementa la "productividad" y los beneficios para los empleadores, y permite un estilo de vida barato para los consumidores que obtienen bajos precios debido al trabajo barato. Pero estos no son vistos como "problemas". Son beneficios. Y la gente da por sentados los beneficios. No están agradecidos a los inmigrantes que lo hacen posible. Gratitud. La palabra casi nunca está en el discurso sobre la inmigración.

Ahora considere el marco definido por el término "refugiado económico". Un refugiado es una persona que ha huido de su tierra, sea por conflictos políticos o sociales, y busca asilo en otro país. Un refugiado económico extendería esta categoría (metafóricamente, no legalmente, si bien en el futuro debería convertirse en legal) hasta incluir a personas huyendo de sus países como resultado de la inseguridad económica.

Los refugiados son dignos de compasión. Deberíamos aceptarlos en nuestra nación. Todas las personas tienen derecho a una comunidad política estable donde tengan perspectivas de vida razonables para llevar una vida satisfactoria –esta es la esencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos-.

Enmarcar el debate de esta manera es avanzar hacia una comprensión progresista. Mientras los inmigrantes estén aquí, deberían ser integrados en la sociedad, sea temporalmente –si las condiciones mejoran en sus países de origen- o permanentemente –si pueden integrarse y convertirse en miembros productivos de nuestra nación-. De este modo podrían encontrarse soluciones a la política exterior americana que se basen en las personas, no en los beneficios. La única forma de que la migración de personas del sur hacia el norte se detenga es que las condiciones mejoren allí. Mientras haya una fuerza de atracción desde el norte y otra expulsora en el sur, las personas encontrarán su camino, sin importar cuán grande, larga o protegida sea una valla fronteriza (además, ¿quién construirá esa valla si todos los inmigrantes indocumentados se van?). La creciente seguridad forzará a la gente a encontrar pasos más peligrosos, como ya ha sucedido, sin reducir el flujo de inmigrantes. Más personas morirán innecesariamente.

Aun si pudiésemos "protegernos" sellando las fronteras e impidiendo que las empresas contraten inmigrantes indocumentados, imponiéndoles considerables multas o sentencias de prisión si violan estas normas, los progresistas no podrían estar satisfechos. Esto sigue dejando en deplorables condiciones a aquellos que anhelan huir de sus países para conseguir una vida mejor. El problema no tiene que ver con hacer de los Estados Unidos una comunidad amurallada.

Mientras estos refugiados estén aquí, deben ser tratados con dignidad y respeto. Además, si ellos no pueden regresar a sus casas, tenemos la responsabilidad de recibirlos en las nuestras. Y debemos tratarlos como americanos, no como ciudadanos de segunda categoría, como se hace actualmente. Si ellos están aquí, trabajan y contribuyen a la sociedad, merecen una vía hacia la ciudadanía y los derechos básicos que contempla (salarios mínimos, educación, salud y una red de seguridad social).

Actualmente, los inmigrantes indocumentados que viven entre nosotros son trabajadores a quienes no se reconoce ningún tipo de derecho. Hacen todo el trabajo, pagan todos los impuestos, y reciben una parte mucho menor de los beneficios –especialmente el derecho de votar-. Se les debe dar una oportunidad para salir de las sombras y que lleven una vida normal como americanos.

La respuesta a este problema no es una "frontera abierta". Estados Unidos no puede hacerse cargo de los problemas mundiales por sí mismo. Otros países ricos también deben extender una mano humanitaria a las personas que huyen de circunstancias económicas opresivas. Cuántos inmigrantes deberían estar dispuestos a aceptar los Estados Unidos es, en última instancia, una competencia del Congreso.

Al presentar estos marcos alternativos, queremos introducir en el debate preocupaciones humanitarias basadas en la compasión y la empatía. El problema es tratar adecuadamente las crisis humanitarias que se extienden más allá de la frontera sur. El foco debe trasladarse desde los inmigrantes en sí mismos y la política interior, hacia una mirada más amplia sobre por qué estas personas huyen, y cómo nosotros podemos ayudar para aliviar las condiciones en México y América Central para, en primer lugar, prevenir el flujo. Sólo reorientando el debate podremos incorporar consideraciones más globales. Las crisis inmigratorias sólo se presentan con la desigualdad entre regiones.

Por qué no es un asunto sencillo

La riqueza de los marcos en este debate lo ha hecho confuso. Los marcos dentro del debate han sido divisivos. Pero la ausencia de otros marcos para contrarrestar la idea del "problema de la inmigración" también lo ha sido. Desde que cada marco presenta un componente diferente del problema, es conveniente darse cuenta quién pone el énfasis y en qué marco, así como qué problemas define este marco.

Conservadores

Las miradas conservadoras

* Ley y Orden: los "inmigrantes ilegales son criminales y deben ser castigados – acorralados y repatriados-. No debe haber ningún tipo de amnistía, ya que de otro modo la ley se debilitará.

* Los Nativistas: Los inmigrantes están diluyendo nuestra cultura, nuestra lengua y nuestros valores.

* Los Aprovechadores: Necesitamos fuerza de trabajo barata para mantener nuestras ganancias y nuestro estilo de vida barato.

* Los Administradores: No podemos permitirnos el lujo de sostener la inmigración ilegal con el uso de nuestros impuestos para salud, educación y otros servicios.

* Los Perros Guardianes: Necesitamos más guardias en la frontera y un muro de alta tecnología para garantizar nuestra seguridad.

Progresistas

* El Progresismo comienza en Casa: Los inmigrantes están ocupando puestos de trabajo de americanos y tenemos que proteger a nuestros trabajadores.

* Los Proteccionistas Afro-Americanos: Los inmigrantes hispanos están amenazando los trabajos de los afro-americanos.

* Dar un camino hacia la ciudadanía: Los inmigrantes se han ganado la ciudadanía con su trabajo, su devoción hacia los valores americanos y su contribución a nuestra sociedad.

* Reformadores de la Política Exterior: Necesitamos prestar atención a las causas que conducen a la migración.

* Apoyos salariales: Asignar un crédito del impuesto a la renta laboral para los norteamericanos que hagan trabajos mal pagados, de forma que más norteamericanos quieran hacerlos y tengan que traerse menos inmigrantes.

* Empleadores ilegales: La forma de proteger a los trabajadores americanos y reducir la inmigración de trabajadores no calificados es perseguir a quienes emplean a este tipo de trabajadores

Podemos ver por qué este es un problema tan complejo y por qué hay tantas divisiones tanto en el lado de los conservadores como en el de los progresistas.

Resumiendo

El "tema de la inmigración" es todo menos "un" tema. Es una compleja combinación de asuntos sociales, económicos, culturales y de seguridad –con los conservadores y progresistas dividiéndose de diferentes formas con posiciones distintas-.

Encuadrar este problema como un "problema de la inmigración" impide que muchas de estas consideraciones entren en el debate. Consecuentemente, cualquier reforma que "resuelva" el problema de la inmigración está destinada a ser una solución mosaico, dirigida a atender trozos de un poblema de dimensiones mucho más amplias. La reforma comprensiva de Bush es comprensiva, pero sólo para el limitado conjunto de problemas definidos en el "debate sobre la inmigración". Éste no tiene en cuenta muchas de las cuestiones por las que los progresistas deberían estar preocupados, temas como los derechos políticos y el bienestar básico.

Finalmente, de la forma en que está conduciéndose el actual debate sobre la inmigración –centrado solamente en la política interior, agencias ejecutivas y los inmigrantes- dentro de diez años estaremos enfrentándonos a los mismos problemas. Continuarán las mismas largas filas de inmigrantes esperando legalizar su situación. Los trabajadores temporales no volverán a casa después de que sus visados hayan expirado, y millones de personas indocumentadas vivirán entre nosotros. Sólo mediante la ampliación del enfoque sobre la situación se podrá conducir y solucionar el o, mejor dicho, los múltiples problemas. El problema de la inmigración no está aislado de los demás, sino que es sintomático de problemas sociales y económicos más amplios. El marco conceptual del "problema de la inmigración" no debe impedirnos debatir y comenzar a considerar estos asuntos en toda su extensión.


George Lakoff es autor de Thinking Points (en colaboración con el Rockridge Institute staff) y de Whose Freedom? Es Profesor Richard and Rhoda Goldman de Ciencia Cognitiva y Linguística en la Universidad de California, Berkeley y, en el marco de su reciente activismo político antineocon, fundador e investigador senior del Rockridge Institute.

Rockridge Institute. Traducción para sinpermiso.info: Camila Vollensweider

 

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