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Bolivia :: 16/07/2007

Entrevista con Evo Morales

Benito Pérez
[Traducido del francés para La Haine por Felisa Sastre] De paso por Suiza, el presidente boliviano ha hecho balance del año y medio en el poder. El antiguo sindicalista subraya los indicadores económicos y la nueva credibilidad internacional

Evo Morales: Bolivia ya no tiene dueños sino socios.

Fue un secreto bien guardado. El jueves [28 de junio] el presidente Evo Morales realizó un viaje relámpago a Zurich para defender el fútbol boliviano ante Joseph Blatter, el patrón de la FIFA que estaba dispuesto a prohibir cualquier competición internacional por encima de los 2.500 metros de altitud. Un viaje que tuvo éxito -en contra de lo esperado- según un comunicado publicado ayer por la federación internacional del deporte rey...

Entre sus dos travesías del Atlántico, el presidente boliviano ha tenido tiempo para reunirse con un experto suizo en bio-carburantes, para jugar un partido de fútbol (perdido por 2-1) con los bolivianos de Zurich, para mantener un largo encuentro con sus compatriotas en el exilio y para responder a las preguntas del Courrier y del Evènement Syndical. Una entrevista sobre el balance de los diecisiete meses de gobierno popular, caracterizados por la recuperación de la dignidad nacional y por una política económica y social tan ambiciosa como pragmática.

Usted afirma a menudo que no nunca se había preparado para dirigir Bolivia. ¿Qué enseñanzas ha sacado después de estos diecisiete meses?

E. M.: Hemos demostrado que un indio podía gobernar, y hacerlo incluso ¡mejor que otros! Por supuesto, hemos cometido errores. Jamás había soñado con ser presidente pero las circunstancias han querido que pasáramos de defender la hoja de coca a la defensa de los recursos naturales y a la política. Personalmente, me había preparado sólo para la lucha sindical: para cortar carreteras.. eso sí que lo sabía hacer (se ríe)

En un año y medio hemos aprendido mucho. Y el proceso de cambios estructurales en democracia da sus frutos. Pero se necesitará mucho más tiempo para pagar la deuda acumulada con el pueblo desde hace 500 años.

¿De qué resultados económicos y sociales está más satisfecho?

Durante la campaña electoral, nuestros adversarios aseguraban que si llegábamos al poder la inflación se dispararía y nuestra moneda se devaluaría... pero no ha ocurrido así. Por el contrario, la estabilidad macroeconómica está garantizada. El crecimiento supera el 5% y nuestra moneda se ha revalorizado frente al dólar. En cuanto a las inversiones, están creciendo, si bien todavía no suficientemente.

Mi preocupación en enero pasado, cuando presenté mi informe ante el Congreso, era que los progresos no se reflejaran todavía en la microeconomía, en las pequeñas empresas, en las economías familiares, pero el domingo a través de un periódico que no nos es precisamente favorable, leí que se han creado 12.000 pequeñas empresas y si uno tiene en cuenta las iniciativas no declaradas seguramente serán el doble.

¿Y en el plano social?

Un informe reciente de una ONG muy crítica con el Gobierno considera que el paro ha bajado dos puntos. Yo creo que el descenso es mayor. Y después de años de estancamiento el salario mínimo ha aumentado cerca del 20%.

Hoy, casi cinco millones de personas, es decir más de la mitad de los bolivianos, se benefician de asistencia sanitaria gratuita; la mortalidad infantil ha disminuido y gracias a la cooperación con Cuba 100.000 personas han podido operarse de los ojos.

En el ámbito de la educación, hemos encontrado muchas dificultades, pero gracias al bono Juancito Pinto(1)(el Gobierno da 30 francos anuales por niño escolarizado)(2) muchos niños han vuelto a las escuelas públicas. El año pasado no tuvimos ni un día de huelga en las escuelas y en 2007 sólo ha habido dos días... ¿Por qué? Pues porque antes los maestros se veían obligados a hacer por término medio un mes de huelga para conseguir un aumento salarial del 3%, y nosotros lo hemos subido primero un 7% y luego otro 6%.

¿Qué papel ha desempeñado la reforma de los hidrocarburos en estos avances?

A mi juicio, ha sido fundamental. El año pasado las inversiones públicas han alcanzado un nivel récord y a pesar de ello Bolivia terminó el año 2006 con superávit, algo que ocurría por primera vez ¡desde 1940! El año 2005, el Estado recibió menos de 300 millones de dólares de ingresos vinculados a la explotación del gas y del petróleo. Gracias a la revisión de los contratos con las multinacionales y a las nacionalizaciones este año ingresaremos 1.600 millones. Y en esta cantidad no se incluye la subida de las tarifas que acabamos de firmar con el Estado brasileño de Cuiaba y el que estamos a punto de conseguir con Río de Janeiro... en diecisiete meses, hemos reducido nuestra deuda exterior de 500 dólares por habitante a 200. Gracias, en parte, a la condonación de préstamos de Japón y España.

La saneada situación del Estado se debe también a la austeridad que hemos impuesto al bajar los altos sueldos del Estado, empezando por el mío. Hay que destacar asimismo la lucha contra la corrupción: he tenido que cesar a miembros del Gobierno y a funcionarios contra quienes se habían presentado graves acusaciones. Los bolivianos saben que ahora ya no se va a tolerar. Un sondeo indica que el 85% considera que la corrupción se ha reducido.

Todo ello ha llevado a que nuestras reservas internacionales hayan pasado de 1.400 millones a 3.700 millones de dólares. No le oculto que hemos tenido vivos debates en el seno del Gobierno, ya que algunos dicen que "es necesario gastar esas reservas, invertirlas; que no vamos a guardar la hucha a la espera de que los neoliberales vuelvan al poder", pero yo no estoy de acuerdo y espero que este año superaremos los 4.000 millones. Usted sabe, un país es un poco como una familia, su influencia depende en buena medida de su fortuna.

Tras el gas, ¿tiene otros proyectos de reformas estructurales?

Hemos presentado un proyecto de ley creando un impuesto sobre la exportación de minerales. Los precios no dejan de subir y es preciso que el pueblo se beneficie también.

¿No tiene miedo a espantar a los inversores?

La reforma está enfocada a gravar sólo una parte de los beneficios. Si los precios internacionales suben, nuestros ingresos aumentarán también. Y en cualquier caso las inversiones siguen siendo importantes: ninguna de las multinacionales de hidrocarburos se ha ido porque nuestras reformas no han sido confiscatorias. Su objetivo es simplemente acabar con el expolio de nuestros recursos. No tenemos suficiente capital propio para permitirnos prescindir de los inversores. Pero, hoy, ya no tenemos patrones, tenemos socios. A partir de ahora, las multinacionales deben cumplir sus compromisos de inversión y si no lo hacen revisaremos su situación. ¿Quieren seguridad jurídica? Pues que empiecen por cumplir sus obligaciones contractuales.

¿Qué ha cambiado para Bolivia en el ámbito internacional?

En la actualidad nos hacemos respetar. Antes, cuando un presidente de Bolivia iba a una reunión internacional era para apoyar una u otra iniciativa adoptada por Estados Unidos o por Brasil o Venezuela o qué sé yo por quién. Ahora, nosotros establecemos nuestra línea de actuación política. Fíjese en el tema de la defensa del agua como un bien público que no puede privatizarse. Para nosotros, el acceso al agua debe ser reconocido como un derecho humano. Pues bien, nuestra propuesta ha obtenido ya el apoyo de ¡noventa países! Veamos las relaciones económicas. Bolivia ha pasado de ser un país menospreciado por ser el más pobre de Sudamérica a convertirse en un socio de pleno derecho del Banco del Sur. Gracias a nuestras reservas financieras, tenemos a partir de ahora capacidad de endeudamiento. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de concedernos un préstamo de 120 millones [de dólares] para construir una carretera hacia la Amazonia, y sin condiciones.

Usted ha anunciado la retirada de Bolivia del CIADI, organismo de mediación entre los Estados y las multinacionales, adscrito al Banco Mundial (BM). ¿Se van a retirar ustedes también de esta institución y del Fondo Monetario Internacional (FMI) como ha hecho Venezuela?

No. El CIADI es una cosa, el BM y el FMI son otra. Respetamos a estas dos instituciones porque han cambiado de actitud. En el pasado, el BM y el FMI nos imponían sus políticas. Por ejemplo, en 2003, cuando obligaron al Gobierno a imponer un impuesto sobre los salarios. La insurrección, y la represión que la siguió ocasionaron trece muertos, por su culpa. Cuando llegué al poder, les dije: "Si quieren colaborar con Bolivia, de acuerdo, pero apoyen nuestros proyectos porque no aceptaremos ninguna imposición". Entonces, nuestras relaciones se interrumpieron hasta finales de 2006, cuando volvieron para decirnos que aceptaban nuestras condiciones. El CIADI es distinto. No se puede participar en un organismo en el que los Estados son siempre los perdedores. Hay empresas que no respetan ni las leyes ni los contratos, y que en ocasiones no pagan sus impuestos, y el CIADI siempre les da la razón.

Usted tiene problemas con una multinacional suiza, Glencore, a la que ha nacionalizado su fundición Vinto. ¿Tiene algo que decirle a la empresa o transmitirle al pueblo suizo?

Por el momento, nos negamos a llevar a cabo una campaña para denunciar a Glencore. Podríamos demostrar a la opinión pública las ilegalidades cometidas, pero preferimos el diálogo. Dejando claro que jamás renunciaremos a la nacionalización de la fundición.

En Suiza viven muchos bolivianos sin papeles. ¿Tiene intención de llevar a cabo conversaciones bilaterales sobre este asunto?

No. Hemos iniciado un diálogo por bloques. La vía bilateral y temática llevaría demasiado tiempo y energía y esa es la razón por la que el conjunto de los países andinos negocian un acuerdo con Europa. Este diálogo aborda aspectos políticos y comerciales pero también otros temas de solidaridad y fraternidad. Pero, cuidado: no habrá acuerdo salvo que se acepten nuestras diferencias. Por ejemplo, nosotros nos oponemos a las patentes sobre los seres vivos. La vida no es una mercancía y en cuanto al carácter público de los recursos naturales, y en particular del agua, tiene que estar garantizado. Bolivia debe proteger también su producción.

Evidentemente, deseo que se aborde la cuestión migratoria. Hace 500 años, cuando los europeos llegaron a Abya Yala (nombre autóctono del continente) no existían ni los visados, ni los muros, ni las expulsiones. Hoy los sobrevivientes de aquella invasión aspiran a vivir mejor. A nosotros nos gustaría que los países europeos desarrollaran una conciencia histórica y humana ante los problemas de la inmigración. Que su política fuera respetuosa con las personas y no excluyente. El problema de fondo- que tendremos que resolver juntos- es de la asimetría entre los continentes.

Elecciones después de la Constitución

Una parte de la derecha le hace una oposición muy dura, incluso ha habido peticiones de que el ejército intervenga contra usted...

Hay algunas familias privilegiadas dispuestas a hacer mucho daño al país con tal de recuperar las ubres del Estado que las han alimentado durante tanto tiempo Esas gentes no soportan ¡que un indio gobierne en su lugar! Pero no son muchos.

Pero son muy poderosos...

No tanto, en realidad. Tienen mucho dinero, pero el actor fundamental para el Estado, el verdadero interlocutor de la sociedad civil, es el movimiento sindical. Salvo en una ocasión en la que sacó a 100.000 personas a la calle, la burguesía no se llega a movilizar.

Pero la oposición controla el Senado y seis provincias.

Es cierto. Y eso limita nuestro margen de maniobra, pero no pierdo la esperanza de encontrar una mejor coordinación con los gobernadores de las provincias. En cuanto al Senado, cuando se apruebe la nueva Constitución, convocaremos elecciones legislativas y presidenciales.

La Asamblea Constituyente tiene dificultades para llegar a un consenso.

El desacuerdo principal se refiere al asunto de las autonomías. Nosotros estamos a favor de la autonomía de las provincias, al igual que la oposición, pero con dos condiciones: que la autonomía no suponga división, es decir independencia, y que no excluya la posibilidad de autonomías indígenas. He venido con frecuencia a Ginebra para defender la causa de los indígenas: se trata de una lucha histórica, de una reivindicación mundial. No puede quedar subordinada a los deseos de autonomía provincial que se plantean desde hace poco tiempo. Unamos las dos, repartamos las competencias y el problema queda solucionado. Pero si no se llega a un compromiso, será peor. Que se convoque un referéndum. No tenemos miedo del veredicto del pueblo. Quizás Evo Morales y los movimientos sociales estemos equivocados.


Notas

1. N.T.: Héroe infantil boliviano, cuyo nombre ha dado el gobierno de Evo Morales al bono para que los niños vayan a la escuela.

2. N.T.: Las observaciones entre paréntesis son aclaraciones del entrevistador [30 francos suizos son aproximadamente 18 euros]

Le Courrier/MichelCollon.info

 

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