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Asia :: 13/03/2007

Hacia el 17 congreso nacional: China prepara las líneas que marcarán el futuro

Txente Rekondo
Mientras que estos días se celebra en Beijing las sesiones de la Asamblea Nacional del Pueblo (parlamento chino), la mayoría de las maniobras, movimientos y miradas hacia la realidad china confluyen en remarcar la importancia que adquiere el Congreso Nacional del Partido Comunista Chino que tendrá lugar el próximo otoño.

La celebración de este tipo de acontecimientos políticos desata todo un sinfín de rumores y comentarios intencionados sobre la compleja realidad que se desarrolla hoy en día en torno al gigante asiático. Si la rumorología local es un síntoma que normalmente acompaña a este tipo de reuniones y que sirve para hacer todo tipo de cábalas en torno a los engranajes y sucesiones de cargos dentro de las estructuras de poder chinas, esos rumores, son en ocasiones utilizados por medios extranjeros para presentar una realidad distorsionada, más acorde con los intereses de alguna potencia occidental o con el discurso estadounidense hacia China.

En esa línea argumental se nos presenta cada vez con más nitidez los intentos por presentar a China como "la quintaesencia de un país déspota", fruto de esas lecturas netamente cargadas de eurocentrismo u occidentalismo, y que en la mayoría de las ocasiones o desconocen o no quieren presentar la realidad de aquél país.

Los preparativos del 17 Congreso del PCCh han comenzado hace algún tiempo y paralelamente dentro de los resortes del sistema político las maniobras han hecho lo propio, algo que es tónica general también en los partidos políticos de estoas latitudes. El Congreso deberá elegir un nuevo Comité Central, quien a su vez elegirá el nuevo Politburó y la Comisión Permanente de éste. De los nueve miembros de la Permanente del Politburó algunos dejarán su puestos por motivos de salud y otros lo harán por la edad, lo que aportará nuevas caras al panorama político chino, que probablemente sean a su vez el reflejo de los movimientos que se están produciendo entre las diferentes "familias" chinas.

Tras el Congreso probablemente el actual dirigente del país, el presidente Hu Jintao, se sacudirá la sombra del anterior mandatario, Jiang Zemin, para lo que intentará desplazar a los delfines de éste o lograr que los mismos pasen a su campo. Los analistas locales señalan en ese sentido la formación de una especie de troika formada por el propio Hu, junto con el primer ministro Wen Jimbao (nº 2 en la jerarquía) y el vicepresidente Zeng Qinghong (nº 5).

Las ideas centrales de Hu Jintao parecen hacerse un hueco importante en el futuro del país, y la "creación de una sociedad socialista y harmoniosa" irá de la mano de la construcción de un "mundo harmónico" y significará el comienzo de "la era Hu". El presidente chino lleva tiempo impulsando una política que tanto a nivel externo como interno coloca al Dragón chino en la dirección marcada.

La política exterior china está logrando acercar al país a la categoría de superpotencia mundial, si no lo ha logrado ya. Las relaciones con países de Latinoamérica, África o Asia, han situado a China en el centro de muchas de esas realidades, logrando romper en cierta medida con el predominio de EEUU y sus aliados en esas regiones. La privilegiada posición de China en naciones Unidas también ha contribuido para realzar su peso en el mal llamado "Tercer Mundo".

A nivel interno, las políticas emprendidas por Hu han supuesto un giro relativo con las de sus predecesores. La distancia y fragmentación social que se está produciendo (entre el campo y la ciudad, entre zonas costeras y el interior, entre las nuevas clases emergentes y las grandes masas) preocupan a los nuevos dirigentes chinos, quienes no dudan en buscar soluciones para paliar las mismas. En ese sentido, la lucha contra la corrupción, que también tiene una lectura política, como es el pulso que mantiene Hu con el poderoso "círculo de Shangai", los nuevos incentivos para los agricultores y para los obreros, así como la recuperación ideológica en torno al PCCh son algunos pilares de la política del presidente chino.

Junto a ello no podemos olvidar el importante peso que en China también tiene el ejército. La mayor capacidad operativa y la modernización del Ejército de Liberación Popular tienen también una doble lectura. Hacia el exterior muestra la creciente capacidad china en materia militar, presentada como "muestra de autodefensa ante una agresión y para lograr mantener la seguridad de China", mientras que de cara al interior, sirve como bandera de enganche para muchos sentimientos nacionalistas chinos, cada día más preocupados con cuestiones identitarias y de la unidad de China.

Las aguas políticas en China no dan la impresión de bajar revueltas a corto o medio plazo, por ello no se anticipa "ningún cambio dramático" en el próximo Congreso del PCCh, que probablemente servirá para marcar las líneas maestras de la nueva era Hu, quien habrá logrado hacerse un hueco en la fotografía del pensamiento político chino junto a Mao Ze Dong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin.

Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

 

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