Indignación y fuertes críticas en Israel tras el alto el fuego entre EEUU e Irán
Políticos, comentaristas, analistas y gente en la calle condenaron rápidamente el acuerdo, y muchos culparon al primer ministro del régimen Benjamin Netanyahu del fracaso
[Foto: Esto no es Gaza, es Tel Aviv.]
«Nunca habíamos presenciado un desastre diplomático semejante en toda nuestra historia», escribió el líder de la oposición, Yair Lapid, el miércoles en X.
Lapid añadió que «Israel ni siquiera estuvo presente en las negociaciones cuando se tomaron decisiones sobre aspectos fundamentales de nuestra seguridad nacional».
El líder del partido centroderechista Yash Atid, quien apoyó la guerra desde sus inicios e instó a Israel y a EEUU a bombardear la isla iraní de Kharg, elogió al ejército israelí por cumplir con «todo lo que se le pidió» y la «extraordinaria resiliencia» del pueblo israelí.
Sin embargo, Lapid afirmó que «Netanyahu ha fracasado diplomática y estratégicamente, y no ha logrado ninguno de los objetivos que él mismo se propuso».
«Nos llevará años reparar el daño diplomático y estratégico que Netanyahu ha causado debido a su arrogancia, negligencia y falta de planificación estratégica», añadió.
Yair Golan, líder del partido centroizquierdista Demócratas, declaró que el primer ministro del régimen israelí le «mintió» al pueblo al declarar la guerra a Irán.
«Prometió una ‘victoria histórica’ y seguridad para generaciones, pero en la práctica hemos recibido uno de los fracasos estratégicos más rotundos que Israel haya conocido», escribió Golan en X.
Golan, exgeneral del ejército que apoyó la guerra contra Irán, elogió al ejército por los excelentes (?) resultados obtenidos con sus ataques contra Irán, pero afirmó que el régimen de Netanyahu «una vez más no ha conseguido convertirlos en victoria».
Golan lamentó la pérdida de vidas civiles y militares, ya que ninguno de los objetivos de Netanyahu al inicio de la guerra se había materializado. Y los daños y bajas en Israel fueron cuantiosos.
Los programas nucleares y de misiles balísticos de Irán permanecen intactos, afirmó, y el país «sale fortalecido de esta guerra». «Esto no es una ‘victoria histórica’», declaró el exgeneral, añadiendo que «es un fracaso total que pone en peligro la seguridad de Israel durante los próximos años».
Avigdor Liberman, líder del partido de oposición de ultraderecha Israel Beytenu, también criticó el alto el fuego, afirmando que el acuerdo «significa que tendremos que volver a una nueva ronda de combates en condiciones más difíciles y pagar un precio más alto».
La mayoría de los miembros de la coalición dereechista de Netanyahu aún no se han pronunciado, ya que están celebrando la Pascua judía. Sin embargo, Tzvika Foghel, del partido de extrema derecha Otzma Yehudit, arremetió contra el presidente estadounidense Trump. «Donald, has quedado como un pato», escribió Foghel en X, antes de borrar la publicación.
Los medios se vuelven contra Netanyahu
La emisora pública israelí Kan 11 informó que el régimen no esperaba el anuncio de Trump. «Nos sorprendió la decisión de Trump. Recibimos la información a última hora, cuando todo parecía ya cerrado», declaró un alto funcionario israelí a Kan 11.
La oficina del primer ministro emitió su primera respuesta unas cuatro horas después del anuncio de Trump, afirmando que Israel apoyaba la decisión de EEUU de «suspender los ataques contra Irán durante dos semanas». Añadió que el alto el fuego no incluía al Líbano, contradiciendo las declaraciones del mediador, Pakistán.
Antes del anuncio de Trump, el Canal 13 de noticias había estado contando hacia atrás sobre el plazo que el presidente estadounidense había fijado para que Irán llegara a un acuerdo o, de lo contrario, «una civilización entera desaparecería».
Sin embargo, para la mañana del miércoles, gran parte de los principales medios de comunicación israelíes se habían vuelto críticos con Netanyahu tras semanas de apoyo mayoritario a la guerra.
«Nos prometieron lo contrario: una vez más, Netanyahu cedió ante Trump», escribió Gili Cohen, corresponsal diplomático de Kan 11.
Según Cohen, este último acuerdo marca la segunda vez que Trump impone el momento del fin de una guerra con Irán, tras un episodio similar en junio del año pasado (en realidad fue Israel quien rogó a Trump conseguir un alto el fuego ante la destrucción que causaban las lluvias de misiles iraníes).
Al inicio de la guerra en febrero, Netanyahu había prometido un cambio de régimen en Irán y el desmantelamiento de sus programas nucleares y de misiles balísticos. «Ninguno de estos objetivos se ha logrado», escribió Cohen.
«En Oriente Medio, lo temporal a menudo se vuelve permanente. Tras dos años y medio de guerra, resulta evidente que la nueva realidad no sólo implica una presencia terrestre israelí en Siria, Líbano y Gaza, sino también enfrentamientos directos periódicos con Irán», afirmó.
El comentarista de asuntos militares Avi Ashkenazi declaró que «41 días de combates y 5.000 estructuras destruidas [en Israel] han culminado en una victoria decisiva para Irán».
En un artículo publicado en el periódico de derechas Ma’ariv, añadió que «los iraníes lograron llevar a Israel y EEUU a un acuerdo que contiene elementos de capitulación por parte israelí y estadounidense, y no por parte de Irán». La gente en la calle, mayoritariamente, es de la misma opinión.
Ashkenazi señaló la muerte de decenas de soldados y civiles israelíes, así como el daño económico en cientos de estructuras civiles y militares infligido por Irán y Hizbolá, como el precio de la campaña.
Amos Harel, analista militar de Haaretz, afirmó de manera similar que Israel no había alcanzado sus objetivos bélicos y que el país había sufrido pérdidas significativas. Entre otros daños y pérdidas, Harel señaló que «la reputación de Israel en EEUU se ha visto gravemente perjudicada y es previsible que se le acuse de haber arrastrado a Trump a una guerra innecesaria».
«Netanyahu incluso podría tener motivos para preocuparse por el futuro de su relación con Trump», añadió Harel, indicando que al presidente estadounidense no le gusta perder y podría considerar a Netanyahu responsable del fracaso de la campaña conjunta.
Middle East Eye







