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23/12/2011 :: Cuba, EE.UU.

¿Una Cuba con petróleo?

x Robert Sandels
Si encuentra lo que está buscando, la abundancia de petróleo podría arrebatar a Cuba del agarrón del régimen estadounidense antes de que Obama deje la Casa Blanca

Cuba va a empezar a extraer petróleo en el Golfo de México. Esta posibilidad ha traído el equipo de ataque al congreso de Miami liderado por la fanática congresista Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida, R-FL), quien básicamente quiere que se criminalicen las extracciones en la sección cubana del Golfo.

En 2005, pruebas de compañías canadienses encontraron petróleo de alta calidad en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba, una sección del Golfo de México asignada a Cuba en el Acuerdo de Divisorias Marítimas de1997 con México y los Estados Unidos. El servicio de Reconocimiento Geológico estimó el potencial petrolífero en la zona cubana en 4,6 billones de barriles y 9,8 trillones de metros cúbicos de gas natural. La compañía estatal petrolífera cubana Cubapetróleo (Cupet) dice que las reserva pueden ser cuatro o cinco veces mayores. Incapaz de comprar equipamientos de perforación en los Estados Unidos a causa del bloqueo, Cuba contrató a una compañía italiana (que a su vez contrató a una empresa china) para construir Scarabeo 9, una plataforma gigante de taladro semisumergible. La plataforma petrolífera es capaz de perforar hasta los 3.600 metros; se espera que llegue durante este verano, tras el cual un consorcio liderado por la firma española Repsol-YPF comenzará las operaciones en uno de los cincuenta y nueve bloques de la ZEE. Alrededor de una docena de otras empresas, incluyendo Petronas (Malasia), Gazprom (Rusia), CNPC (China), Petrobras (Brasil), Sonangol (Angola), Petrovietnam (Vietnam) y PDVSA (Venezuela) tienen contratos para explorar en otros bloques.

Los expertos de industria no predicen una bonanza petrolífera cubana, pero el hallazgo de las reservas incluso en el mínimo de su estimación podría hacer a Cuba energéticamente independiente, y eventualmente un exportador neto. Esto tendría un impacto incalculable en su economía, y podría enviar la política de sanciones de EE.UU a la papelera de los errores de cálculo imperiales. Para evitar que esto suceda, ha habido esfuerzos legislativos como el proyecto de ley de 2007 presentado por el antiguo senador Mel Martínez (R-FL). Esto hubiera supuesto que el Departamento de Estado castigase tanto a ejecutivos de compañías extranjeras reteniendo sus visas como multando a inversores extranjeros en petróleo cubano. “Apoyar al régimen de Castro en el desarrollo de su petróleo va en detrimento de la política de seguridad nacional de EE.UU”, dijo Martínez en 2007.

Antes este año, el diputado Vern Buchanan (R-FL) hizo una oferta similar, quejándose de que las perforaciones en aguas profundas de Cuba podían suponer una amenaza para el turismo y el medio ambiente de Florida. Un derrame de crudo podría alcanzar la costa de Florida en tres días, dijo Buchanan.También quiere ir a por Repsol, primero compeliendo al Departamento de Interior a negar las licencias de empresa para perforar en aguas de EE.UU, y después urgiendo a Obama a forzar a Repsol a salir de Cuba presionando al gobierno español.

La estrategia española tiene últimamente más actualidad. Se predice que el gobierno actual caerá en las elecciones de noviembre, lo que colocará al partido conservador (y anti-Cuba) de José María Aznar de vuelta en el poder. El senador Bill Nelson (Demócrata por Florida, D-FL) ha escrito a la Secretaria de Estado Hillary Clinton aconsejando que manteniéndose a la espera, “España puede tener un gobierno menos inclinado a tolerar la inversión en Cuba. Hasta la fecha de las elecciones, Te ruego que hagas lo posible para prevenir estas perforaciones”. Nelson sugirió también que Estados Unidos se retirara unilateralmente del Acuerdo de Divisorias Marítimas que establecía las zonas y ordenar entonces a Cuba detener las prospecciones. Con el Scarabeo 9 a punto de navegar hacia Cuba, la perspectiva de Nelson trae imágenes del Conflicto del Golfo; quizá imagina una Crisis de la Plataforma Petrolífera y un bloqueo naval de los EE.UU.

Ros-Lehtinen presentó recientemente su tercer proyecto de ley de no-perforación, el Acta de Protección del Arrecife de Coral del Caribe, que se acerca mucho al proyecto de ley de Buchanan. A pesar de la palabra “coral”, Ros Lehtinen admite que la intención de la ley es mutilar la industria petrolífera de Cuba. “Los EE.UU deben aplicar más presión para evitar que otras empresas se asocien comercialmente, y de otras maneras, con este régimen deshonesto y corrupto”, dijo.

Ros –Lehtinen no ha sido tan activa luchando por regulaciones más severas para salvar a los arrecifes después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon de BP el año pasado. Su prioridad ha sido hacer que BP pague compensaciones a los negocios turísticos y a la industria pesquera de Florida, dado que ambos han sido damnificados por el vertido. Su consejo de “archivar el caso” no se corresponde con los peligros subyacentes de las perforaciones submarinas.

La justificación ofrecida por estos esfuerzos es el temor de que Cuba carezca de la tecnología necesaria para evitar los vertidos, aunque los patrocinadores de estos proyectos no suscriben el argumento para operaciones en aguas de EE.UU. Repsol en aguas de Cuba no está a salvo; Repsol fuera de la costa de Louisiana está a salvo. Después esto está México –no mencionado hasta ahora- cuyas operaciones en el golfo son llevadas a cabo por la estatal Pemex, quien tiene un largo historial de derrames y explosiones en tierra, mar y en las alcantarillas de Guadalajara. 6 En 1979, la plataforma Ixtoc en la Bahía de Campeche manó a chorros durante nueve meses, enviando petróleo sobre las playas de Texas y Florida en el que sigue siendo el mayor d los derrames de crudo. BP tuvo que pagar una compensación por sus errores; México no pagó nada.

El asunto que se enfrenta a los Estados Unidos no es ya la perforación de cuba junto a los Cayos de Florida. Las operaciones de perforación están emplazadas o planificadas sobre todo el Golfo. Deepwater Horizon era uno de los resultados de las plataformas que operan en las aguas del Golfo de EE.UU. Antes de la explosión de BP, había cincuenta y siete plataformas en el Golfo, y parece que ese número aumentará pronto. Uniéndose también a Cuba en el Golfo tan pronto como el año próximo está la Bahamas Petroleum Company (BPC), que planea perforar justo al norte de la punta oriental de Cuba.

La moratoria que Obama estableció tras la explosión de BP se levantó el pasado octubre. Desde entonces, el Departamento de Interior ha concedido treinta y siete permisos para prospección submarina, algunas de las cuales incluyen a las mismas compañías extranjeras implicadas en el proyecto cubano. Después está Pemex, que tomó la distribución de una plataforma construida por Corea en mayo y piensa perforar a 5.000 metros. Mientras, BP tiene una petición pendiente del Departamento de Interior de terminar las operaciones en sus diez plataformas existentes en el Golfo e instalar plataformas nuevas.

Con compañías extranjeras pululando alrededor del Golfo, los perros guardianes de Miami se han centrado unánimemente en Repsol como amenaza para las formaciones de coral y la seguridad nacional. No han solicitado actuación alguna, sin embargo, pidiendo que Obama amenace a Angola, Bahamas, Brasil, China, México, Noruega, India, Malasia, Rusia, Vietnam, o Venezuela.

El dilema de EE.UU empieza con la contradicción inherente a mantener un bloqueo que destruya al mismo gobierno del que ahora dependen los Estados Unidos para ayudarles a proteger el Golfo y los estados costeros de otro desastre en una plataforma. En 2006, la administración Bush ordenó a un hotel de Ciudad de México echar a los mexicanos que asistían a un encuentro con ejecutivos petrolíferos de EE.UU sobre cuestiones medioambientales. Pero durante el desastre de BP en 2010, cuando era un asunto del interés de EE.UU, funcionarios cubanos fueron invitados a una conferencia en Florida sobre protección medioambiental en el Golfo. Las sanciones en si van contra la protección del Golfo. Repsol, por ejemplo, tuvo que recurrir a China para la plataforma porque, bajo la ley de EE.UU, nadie puede vender nada a Cuba que contenga más de un 10 por ciento hecho o patentado en Estados Unidos. Irónicamente, la fuente más cercana del protector antiexplosivo del Scarabeo 9 (la parte que falló en al surtidor de Deepwater Horizon) es Estados Unidos, pero está aparentemente en los intereses de Estados Unidos el negar un permiso para vendérselo a Cuba.

Signos de cooperación e indecisión

La respuesta de la Casa Blanca a todo esto es un tipo de opacidad política donde las intenciones se miden por grados de inanidad. El Secretario de Interior Ken Salazar sólo pudo decir que la administración estaba estudiando la situación y que los planes de Cuba eran “un asunto de interés”

La administración señaló también que no quería tomar parte en la idea de Nelson de hacer pedazos el acuerdo de 1977. El Consejero de Seguridad Nacional James Jones escribió a Nelson que, “Aunque compartimos los intereses de usted en cuanto a los riesgos potenciales que supone el desarrollo de perforaciones mar adentro a lo largo de la costa cubana, la retirada del Acuerdo de Divisorias Marítimas iría en detrimento de los intereses nacionales de EE.UU”.

En cuanto a la otra gran idea de Nelson de presionar al gobierno español para que fuerce la salida de Repsol, la administración ha dejado discretamente que el Secretario Salazar dé a Repsol su aprobación desde Europa. Salazar se reunió con los representantes de Repsol mientras asistía a una conferencia de energía en Madrid. Le aseguraron que la compañía podría sujetarse a las estrictas normas medioambientales de EE.UU, y permitirían la observación de inspectores de EE.UU. La embajada de EE.UU dijo que no presionaba a la compañía y que Estados Unidos no ponía objeción a las operaciones cubanas.

Tropezar con un Bloque Energético Regional

La administración sabe seguramente que el petróleo cubano no es algo que pueda sorber por medio de sanciones. Cuba es parte de Petrocaribe, un programa de alcance regional de prospección, refinamiento y distribución respaldado por petróleo venezolano. El PDVSA embarca 200.000 barriles al día a los estados miembros de Petrocaribe bajo un plan de pago liberal de hasta veinticinco años a pagar.

Petrocaribe beneficia a muchos países de Latinoamérica y el Caribe que los Estados Unidos siempre quisieron influenciar, controlar, y a veces ocupar. Petrocaribe empezó en 2005 como un plan de reparto de petróleo que, en vez de buscar la ventaja comercial absoluta sobre los países no productores, buscó fortalecerlos, para crear las bases de la independencia política y económica de los Estados Unidos. Esto contrasta con los tratos del capitalismo con los estados productores de África y Oriente Medio que han sido históricamente explotados y dependientes.

Tanto si Cuba se convierte o no en exportadora de petróleo, juega un papel geográfico y operativo esencial como centro de refinamiento, almacén y embarcación. En una empresa conjunta, PDVSA y Cupet han agrandado la refinería de construcción soviética construida en Cienfuegos, mientras otras se construirán en Santiago de Cuba y Matanzas. Matanzas refinará el crudo de las operaciones de EEZ y lo embarcará en unas instalaciones para superpetroleros en el puerto de Matanzas. El puerto de Mariel se desarrollará con capital brasileño para servir como base de los trabajos de perforación de EEZ.

Este sistema de integración vertical esta siendo planeado para extender el bloque energético sin la participación de EE.UU.10 Petrocaribe también funciona como una máquina de desarrollo de infraestructuras con inversiones de capital en los países miembro, incluyendo una planta generadora en Haití, una refinería en Nicaragua, la expansión de una refinería en Jamaica, y varios proyectos de energías renovables. Y además del petróleo, hay también proyectos en áreas no energéticas, como turismo, servicios de salud, vivienda, y educación.

Cables filtrados por WikiLeaks han mostrado los intentos fallidos de las compañías petroleras de EE.UU y de la embajada en Haití para evitar que el petróleo venezolano llegase a Haití ahorrándose 100 millones de dólares al año. El hecho de que en un país pobre como Haití, el entonces presidente René Préval pudiera ganar la batalla contra Exxon, Chevron, y el Departamento de Estado sugiere los problemas que podría crear el tratar de llevarse petróleo barato en los otros quince países que se benefician de Petrocaribe.

El golpe de Honduras de 2009 es otro ejemplo de cómo la independencia regional, encendida por el petróleo a buen precio, permite a los estados elegir entre pegarse a Estados Unidos o unirse a Latinoamérica. Con el apoyo evidente de EE.UU, elementos del ala derecha apartaron al presidente hondureño Manuel Zelaya en 2009. Una de las ofensas alegadas fue que enroló a Honduras en Petrocaribe, situando a Honduras bajo la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez. Pero la salida de Honduras de la alianza energética supuso que los costes de la importación de petróleo se disparasen como un cohete. Ahora, el prominente líder de los negocios y seguidor del golpe Adolfo Facussé está pidiendo al presidente Porfirio Lobo que vuelva a unirse a Petrocaribe por el alto precio del crudo. Durante el golpe, Facussé advirtió que junto con el petróleo barato de Venezuela vendría la importación del “neocomunismo”.

Al menos en el caso de Facusse, el parloteo demonizante tradicional sobre comunismo, campos de concentración, y la nacionalización de bebés no se alzó contra las ventajas tangibles del petróleo barato. Hoy, dice que Chávez no es un mal tipo después de todo, y que él sólo trata de ayudar a los países pobres. Deberíamos tomar el petróleo y darle las gracias, dice Facussé.

Cuba-L Direct (Albuquerque) / Boletín Por Cuba

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