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Bolivia :: 18/10/2006

Las cocaleras en Cochabamba rechazan oferta del Gobierno

Subcentral Campesina Icuna
El Ministro Juan Ramón Quintana llegó a Cochabamba a proponer una nueva tregua de 10 días para levantar el bloqueo. Las bases cocaleras rechazan cualquier tregua con el gobierno. La última sirvió para que erradicaran hasta el último cocal a nuestras espaldas. La coca legal y nuestros muertos no se negocian, se respetan. Vandiola de pie, la lucha sigue!

Remitimos el último comunicado de las compañeras de Yungas Vandiola.

Son al menos 30 mujeres que junto a sus niños están en nuestra ciudad en huelga (una de ellas dio a luz el pasado sábado) mientras los hombres bloquean la carretera a Carrasco.

Llegar a la subcentral Yungas de Vandiola toma al menos un día a pie y esta pobre gente no podrá resistior mucho tiempo más en la lucha, si no ayudamos todos a que el Gobierno del MAS respete su derecho histórico y legal a cultivar coca.

Han pasado en la calle el Día de la Mujer Boliviana (11 de octubre), el día de los pueblos originarios (12 de octubre) y el tercer aniversario de la masacre de Octubre Negro(17 de octubre). No hay mejor homenaje que su valor para los caidos durante la dictadura de Sánchez de Lozada y no hay mayor paradoja que saber que podrían correr la misma suerte a manos del gobierno de Evo Morales.

Ellas dependen de nuestro apoyo.

Juventudes Revolucionarias Julián Apaza


Yungas vandiola rechaza oferta de gobierno

El Ministro Juan Ramón Quintana llegó a Cochabamba a proponer una nueva tregua de 10 días para levantar el bloqueo. Las bases cocaleras rechazan cualquier tregua con el gobierno. La última sirvió para que erradicaran hasta el último cocal a nuestras espaldas. La coca legal y nuestros muertos no se negocian, se respetan. Vandiola de pie, la lucha sigue!

PRONUNCIAMIENTO 4

Hace 15 años los colonizadores asentados en el trópico de Cochabamba habrán enfrentado, en defensa de la coca, las mismas penurias que enfrenta hoy el movimiento cocalero originario de los Yungas de Pocona y Totora, una cabecera de valle donde nuestras familias plantan coca desde antes de la llegada de Pizarro. Evo y sus colonizadores habrán sufrido y resistido muchas veces la calumnia de gobiernos títeres de la embajada americana, la indiferencia citadina ante su tragedia y la desatención de los medios, aun los más independientes, que creyendo que la revolución la hacen caudillos, suelen cerrar sus ojos a los abusos del poder.

1. Hoy, cuando todo debía ser diferente, descubrimos que no basta el color para ser indígena sino se practican los mínimos valores ancestrales: Ama sua (no robes), ama k'ella (no seas flojo) y -sobre todo- ama llulla (no mientas). El presidente Morales se reclama el líder indígena del mundo pero sus mentiras encubren el sufrimiento de familias originarias cultivadoras de coca; insultan a los muertos de Icuna y aplastan a los ojos del mundo el orgullo y la dignidad campesina. No somos terroristas ni 'narcos', somos cocaleros.

2. No basta plantar coca para ser cocalero. Para serlo es necesario sentir a la Pachamama, amar a la naturaleza, y llevar a la coca en el corazón. El compañero Evo destruye el prestigio de los cocales más antiguos de Bolivia y de familias indígenas que estamos asentados en Yungas Vandiola desde antes de la colonia. Nuestra coca -no la del Chapare- le quitó el hambre y la sed a nuestros hermanos mineros durante toda la mita y fue la semilla milenaria de nuestra coca la que germinó en el trópico y dio origen a la hoja del Chapare. La coca de Yungas Vandiola es madre de las Seis Federaciones de colonizadores.

3. No basta decirse socialista para ser socialista. Un gobierno que impone, que reprime, que mata, que miente, que viola los derechos humanos y se niega a resarcir a las víctimas, no es un gobierno socialista. La violenta militarización de Yungas Vandiola provocó dos muertos, detenciones y torturas y violó la Ley 1008; la falsedad gubernamental viola los acuerdos y treguas descalificando nuestra resistencia y nuestra demanda de indemnización para las viudas e hijos de los caídos en defensa de la coca.

4. Por todo eso, la propuesta de una segunda tregua planteada por el ministro de la Presidencia, crea desconfianza en las bases. Ya una vez el gobierno nos llamó a firmar un acuerdo y ya una vez uso nuestra voluntad de diálogo para despojar a varios hermanos hasta de la última hoja de coca. Hoy dicen 'compás de espera' y nosotros respondemos 'vigilia permanente'.

5. Pero no todo ha sido malo. En la medida de sus posibilidades la prensa local nos ha abierto los pocos espacios que hemos tenido para expresar nuestra verdad y, en la medida de lo posible, intelectuales ligados a la coca y al gobierno han aportado su honestidad intelectual a nuestra solitaria cruzada por la coca. Por eso agradecemos a la compañera historiadora Silvia Rivera Cusicanqui, al compañero y amigo de la coca Mario Argandoña Yánez, al colectivo Mujeres Creando y María Galindo, a los compañeros de Coca y Soberanía (cocasoberania.org), a las Juventudes Revolucionarias 'Julián Apaza' y a todos esos ciudadanos quienes han puesto el pecho frente al intento de amedrentarnos o simplemente nos han prodigado una botella de agua.

6. Concientes de que estos 10 días propuestos por el gobierno podrían esconder la intención de desgastar y desmovilizar al movimiento, para luego volver a intervenir la zona, las bases cocaleras rechazamos la tregua. Vamos a dialogar, pero no a negociar. La legalidad de nuestros cocales, la tradición, nuestros muertos y nuestra cultura no se negocian, se respetan.

Cochabamba, 18 de octubre de 2003


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