Los actores principales y la cuestion del poder en Bolivia

La oligarquía de Oriente
En Santa Cruz, reside la "crema y nata" de la burguesía boliviana. Estos sectores son los que perdieron poder con la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003. Pero además siempre estuvieron vinculados al poder y en los últimos 20 años, cuando el imperialismo y los organismos internacionales impusieron las denominadas política neoliberales, participaron directamente en los gobiernos de Víctor Paz Estenssoro, Jaime Paz Zamora, Sánchez de Lozada, Hugo Banzer, Jorge Quiroga y Carlos Mesa; beneficiándose con créditos bancarios no siempre pagados o diseñando leyes a la medida de sus intereses.
Un sector importante del empresariado de Santa Cruz, es la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, entidad que representa a las empresas petroleras asentadas en Bolivia. La CBH, actúa en la vida política de la región y del país como un asociado más del empresariado, aún cuando nuclee a las empresas petroleras transnacionales.
La exigencia del pueblo boliviano de nacionalizar los hidrocarburos, aumentar las regalías a las exportaciones de gas y petroleo, y desarrollar un programa de industrialización del país que contemple proveer de gas a la población, es considerada por estos sectores como el avance del populismo radical. De allí su exigencia repentina por la autonomía, que en realidad significa continuar manejando en forma discresional los recursos energéticos de los bolivianos.
Las brigadas parlamentarias y los comités cívicos de Beni, Pando y Tarija conminaron al Congreso para que defina la fecha y la pregunta del referéndum autonómico y le dieron plazo hasta el martes 31 de mayo.
Los movimientos sociales
Román Loayza, máximo dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) afirmó ayer: "Queremos decirle al presidente Mesa y a los parlamentarios que no retornaremos a nuestras comunidades con las manos vacías" y señaló que luego de una reunión y evaluación con los marchistas, existe la predisposición y el compromiso de continuar en la sede de gobierno el tiempo que sea necesario.
En la ciudad de La Paz, miles de campesinos, ciudadanos alteños, mineros, maestros, universitarios y otros sectores laborales se mantendrán movilizados y están dispuestos a seguir sitiando la Plaza Murillo para "tomar físicamente" el Parlamento. Al mismo tiempo, miembros de las universidades y del magisterio urbano y rural expresaron su voluntad de sumarse a la lucha por la nacionalización, dejando de lado - temporalmente - sus peticiones sectoriales.
Por otra parte los campesinos planifican desabastecer de productos a las ciudades hasta que el Congreso apruebe la nacionalización de los hidrocarburos, informó el dirigente de la Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari, Gualberto Choque. "Todos los hermanos originarios hemos determinado no hacer ingresar los productos a las ciudades", advirtió. Mientras, en El Alto se mantiene el paro indefinido con las principales calles cortadas por barricadas.
El lunes 23, en el acto que se realizó en la Plaza San Francisco de El Alto y que tuvo como principales oradores a Evo Morales del MAS y a Jaime Solares, máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB); ambos realizaron intervenciones que aún en el marco del Pacto de Unidad, se diferenciaron. Mientras, Solares proclamaba "la necesidad de cerrar el Parlamento burgués, derribar al gobierno neoliberal y vendepatria de Carlos Mesa e instaurar el gobierno de obreros, campesinos y sectores empobrecidos del campo y las ciudades". Morales, por su parte se expresó a favor de la inmediata convocatoria a la Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos, pero en todas sus intervenciones siempre ha declarado su respeto a las instituciones.
"Los movimientos sociales se han planteado nuevamente el problema del poder, pero tanto en la vía electoral como insurreccional -que son los únicos métodos que tienen para alcanzarlo- están débiles, de ahí la impasse actual", _evalúa el analista político Alvaro García Linera, para quien la única posibilidad de articulación pasa por la Asamblea Constituyente.
Al mismo tiempo la derecha autonomista de Santa Cruz, tampoco tiene una fuerza como en el pasado que le permita un control total del poder nacional, de ahí su política secesionista, y el imperialismo estadounidense por ahora se mantiene en un segundo plano dejando caer veladas amenazas intervensionistas.
Ayer hubo tregua en Bolivia
Ayer el presidente Carlos Mesa, dejó entrever que decretaría la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Las presiones de la derecha lo hicieron desistir y su ministro de Gobierno terminó aludiendo a una conjura para derrocar al gobierno. En tanto, hoy, los movimientos sociales dieron una tregua en virtud de la celebración del Corpus Christi.
En la tarde de ayer fuentes gubernamentales revelaron que el presidente Mesa daría a conocer un decreto de convocatoria a la Asamblea Constituyente. Más que un rumor esto se transformó en una realidad, ya que se citó al periodismo para realizar un anuncio trascendental. La posibilidad de la convocatoria a la Constituyente motivó que los sectores de la derecha atacaran al presidente. Luís Eduardo Síles, vocero del MNR, expresó que "Ha concluido la era de la democracia en Bolivia si el que junta más gente impresiona al títere de Presidente que tenemos, como para hacerle aprobar lo que sea", al mismo tiempo, un representante de los autonomistas, el presidente del Comité Cívico de Tarija, Francisco Navajas, advirtió que esta decisión precipitada era "un nuevo desacierto del Presidente que polarizará aún más a las regiones del país".
El ministro de Gobierno José Galindo fue el protagonista de la conferencia de prensa donde afirmó que existió la idea de convocar a la Asamblea Constituyente vía decreto, pero que la decisión de hacerlo debía tomarse previo consenso con "los dos extremos del problema". Es decir el pueblo y las oligarquías ligadas al imperialismo. Galindo fue más allá aún y refiriéndose al presidente dijo que este no tomaría parte en esta coyuntura sino como árbitro. Poniendo a Carlos Mesa a jugar el papel de un Bonaparte degradado, el ministro dijo: "El Presidente no debe ser parte del problema. Pretende ser un padre que resuelva la disputa entre sus hijos". A continuación el ministro sostuvo que el gobierno es víctima de una conjura y culpó a sectores sindicales - sin aclarar cuales- de recibir dinero de sectores conservadores -tampoco aclaró cuales eran.
Como suele suceder en estos casos las críticas sobre el Poder Ejecutivo llovieron por izquierda y por derecha.
Tregua y pronunciamientos
El "Pacto de Unidad’ que nuclea a las organizaciones campesinas, indígenas, sin tierra, colonizadores, mujeres del agro, docentes y otras del movimiento social boliviano acordaron una tregua para hoy jueves, respetando las celebraciones religiosas de Corpus Christi.
Sin embargo ayer, la movilización popular se extendió a las ciudades de Cochabamba y Sucre. En Cochabamba, se propuso la toma del Comité Cívico y de la Refinería Gualberto Villarroel, pero la renuncia intempestiva del líder de la entidad cívica postergó la acción y en Sucre los manifestantes se enfrentaron con la policía en inmediaciones de la plaza central de la ciudad.
En esta crisis, aún sin tener un papel activo, las Fuerzas Armadas Bolivianas que tienen un rol importante en la vida de Bolivia, han sido el único sostén que tiene Carlos Mesa para mantenerse en el gobierno. Sin embargo en el fin de semana existieron rumores de golpe de Estado, que fueron desmentidos por las cúpulas militares. Lo que no pudieron ocultar los generales fue la proclama dada a conocer por el grupo autodenominado "Movimiento Militar Generacional", encabezado por los Tenientes Coroneles Julio Cesar Galindo y Julio Herrera. Los militares se expresaron a favor de: "la renuncia del Presidente Carlos Mesa, rechazando la sucesión constitucional; el cierre del Parlamento, la convocatoria inmediata de la Asamblea Constituyente, la conformación de un pacto civil-militar para dirigir al país ligando a los militares a la defensa de los intereses nacionales, la nacionalización de los hidrocarburos, y el rechazo a las autonomías reclamadas por las oligarquías de Tarija y Santa Cruz". El generalato, restó importancia a esta proclama y estudia la posibilidad de sancionar a los dos tenientes coronel.
El dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Román Loayza afirmó: "Rechazamos todo intento de golpe de Estado, venga de donde venga. Nuestro movimiento es para fortalecer el sistema democrático, pero también para defender la unidad e integridad nacional. Los más de 5 mil marchistas permaneceremos en La Paz pero con acciones pacíficas. Si nos provoca la policía vamos a reaccionar". Y Evo Morales dijo que "Las fuerzas armadas tienen la tarea de defender el territorio nacional, de evitar la división de Santa Cruz, si no lo hacen demostrarán que sólo sirven para matar indios y obreros".
Fuentes: Bolpress, Econoticias Bolivia, Prensa Latina







