Obama coge su fusil contra el ALBA

El viernes 10 de octubre el Comité de Oslo concedía el premio Nobel de la Paz a Barack Obama “por sus extraordinarios esfuerzos para reforzar la diplomacia y la cooperación internacional entre los pueblos”. ¿Qué ha hecho, en concreto por la paz, tras ocho meses en la Casa Blanca?¿ Acaso no se ha premiado a Obama más por sus ejercicios retóricos que por sus logros a favor de la paz? Líder de la nación más poderosa del mundo, Obama tiene la pesada responsabilidad de las actuaciones bélicas que Estados Unidos sigue desplegando en los todos los confines del planeta.
El nuevo gobierno no tiene intención de corregir los errores del pasado ni acabar con las notorias violaciones de los derechos humanos y de las libertades cometidos en su propio territorio y en el extranjero mediante sus brutales injerencias. Con un presupuesto cada vez mayor [1], el más grande del mundo, el ejército estadounidense sigue desplegado en Iraq, en Afganistán ( en donde se discute la necesidad de enviar entre 40.000 y 60.000 soldados más, con el slogan de “restablecer la paz”), en Pakistán, en India, etc. El gobierno Obama mantiene su apoyo indefectible a Israel a pesar de sus actuaciones criminales contra el pueblo palestino. Y, mucho más cerca de sus fronteras, mantiene el embargo económico impuesto a Cuba, continúa con su cárcel de torturas en Guantánamo, y el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya trae resabios de la guerra fría...
El primer golpe de Estado de Obama
En 1973, el general Pinochet y su junta militar, derribaron mediante un golpe de Estado, planificado, financiado y dirigido por Estados Unidos, al gobierno progresista y democráticamente elegido de Salvador Allende (1970-1973.) Golpe que desembocó en la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet, quien se mantuvo en el poder durante 17 interminables años. William Colby, director de la CIA de 1972 a 1976, afirma en sus memorias que la Agencia gastó siete millones de dólares para desestabilizar al Gobierno y promover un clima propicio para el Golpe [2]. Ante las nacionalizaciones efectuadas por el gobierno de Allende, varias compañías estadounidenses colaboraron en esta estrategia. Ese mismo año, Henry Kissinger, secretario de Estado del presidente Richard Nixon, que tan delicadamente había instalado en el poder a Pinochet, el más leal verdugo defensor de los intereses estadounidenses, fue recompensado con el premio Nobel de la Paz por sus negociaciones para acabar la guerra de Vietnam. En aquellos años de guerra fría, Pinochet fue el ejemplo de general latinoamericano utilizado por Washington para aterrorizar a la izquierda de su país y mantenerlo amarrado al “campo occidental”.
¿Otros tiempos? ¿Otras costumbres? El domingo 28 de junio, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, procedente de la oligarquía y miembro del Partido Liberal, fue secuestrado y expulsado del país por los militares hondureños, formados en la tristemente célebre Escuela de las Américas [3]. Este Golpe de Estado, preparado por los sectores reaccionarios de la sociedad (ejército, oligarquía, Iglesia, poder judicial y medios de comunicación dominantes) y por el Pentágono, trata de acabar de forma brutal con las aspiraciones de cambio del pueblo hondureño, sumido en un proceso de consulta popular para abrir la vía a la elección de una Asamblea constituyente [4], y abortar el proceso de reformas sociales y políticas emprendidas por Manuel Zelaya, quien enfrentado a las presiones sociales, a la crisis financiera y a la codicia de las elites nacionales, decididas a no ceder ninguno de sus privilegios, había tomado una serie de medidas progresistas para favorecer a las clases populares, como el aumento en un 60 por ciento del salario mínimo, lo que provocó la cólera de los empresarios nacionales y de las compañías estadounidenses que explotan con el mínimo coste posible los recursos naturales- bananas, petróleo, etc., y a los trabajadores. El presidente Zelaya se había incorporado al ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América), alianza formada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y República Dominicana, y se había adherido a PetroCaribe, iniciativa promovida por Venezuela para suministrar a los países de la región no exportadores de hidrocarburos petróleo a precio inferior al del mercado mundial. Debido a este “viraje a la izquierda”, Manuel Zelaya se atrajo las iras de la clase capitalista hondureña y de la estadounidense.
El 31 de mayo de 2008, el presidente Zelaya anunció que la base estadounidense de Soto Cano, debido a la falta de seguridad del aeropuerto internacional de Tocotín, se iba utilizar para los vuelos comerciales internacionales. Esta base se había instalado en 1981, en la época de la Guerra Fría, cuando Washington se preparaba para minar los puertos nicaragüenses y armar a la Contra que pronto iba a luchar contra los sandinistas desde territorio hondureño. El hecho de que Ecuador no haya renovado los acuerdos para la utilización de base militar estadounidense de Manta, y el proyecto de poner fin a la presencia militar estadounidense en Honduras, punto de partida para sus ingerencias en Latinoamérica [5], ha decidido a Washington definitivamente. El Golpe que liquida el eslabón más débil del ALBA, tiene repercusiones más allá de las fronteras de Honduras...
Un golpe de Estado puede ocultar otro
Este pequeño país de Centroamérica, que encarna a la tradicional “república bananera” expuesta a todas las injerencias, se ha convertido en el epicentro de una nueva guerra fría en Latinoamérica.
El gobierno Obama pretende recobrar la influencia en una zona donde Estados Unidos ha sufrido varios reveses en estos últimos años, con las elecciones sucesivas de gobiernos “progresistas”, que rompen con el modelo neoliberal y con el tradicional dominio estadounidense. El golpe de Estado va dirigido en particular los países del ALBA, y en especial a sus pesos pesados: Cuba, Bolivia, Venezuela y Ecuador, que propugnan el socialismo del siglo XXI.
Tras la vuelta al poder de Daniel Ortega en Nicaragua en 2006, la elección del presidente Álvaro Colom en Guatemala (2008) y de Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador (ex guerrilla de los años 80), el Golpe va dirigido, asimismo, a evitar el peligro de “contagio del chavismo” en Centroamérica, corredor estratégico que permite asegurar el control de toda Latinoamérica. Y con el fin de reforzar su presencia militar, en julio de 2009, Washington ha conseguido del presidente Álvaro Uribe la autorización de utilización para fines militares de siete bases colombianas.
La diplomacia de los nuevos Estados Unidos de América
Está claro que Washington no tiene intención alguna de renunciar a sus actos de agresión y a sus ambiciones de conquista. Pero la novedad que ha llevado a la concesión de este premio Nobel de la Paz a Obama, se basa sobre todo en las formas diplomáticas. Para limpiar la imagen de Estados Unidos, empañada por el unilateralismo agresivo del gobierno Bush, el de Obama cambia exclusivamente su fusil de hombro, y se propone alcanzar los objetivos imperialistas de siempre, pero de manera más refinada. De cualquier manera, un puño de hierro con guante de terciopelo...
En Honduras, por ejemplo, el gobierno Obama no puede ignorar la legitimidad del presidente Zelaya, pero tampoco puede condenar categóricamente el Golpe porque peligrarían sus intereses económicos y geo-políticos, y sus relaciones con la oligarquía hondureña, lo que daría al traste con todos sus esfuerzos mediáticos. [En el primer momento] Washington niega cualquier implicación en el golpe de Estado y se une la condena internacional. Más tarde, para anular el espíritu de las resoluciones de la OEA y de la ONU, que exigían la vuelta “inmediata e incondicional” del presidente Zelaya, ha conseguido imponer la “mediación” del presidente costarricense, Óscar Arias, fiel aliado de Washington, y, sin renunciar ni un ápice a la defensa de sus intereses, consigue mantener la ilusión de un discurso legalista.
El resultado de esta estrategia made in USA: casi cuatro meses después del golpe de Estado, Manuel Zelaya todavía no ha podido recuperar la presidencia. La policía y los militares golpistas reprimen, encarcelan, torturan y asesinan a los manifestantes, censuran y destruyen las instalaciones de los escasos medios independientes. El 22 de septiembre, 36 años después del espectáculo de los estadios de fútbol de Pinochet en Chile, varios centenares de personas están encerradas en el estadio Chochy Sosa de Tegucigalpa.
Manuel Zelaya consiguió volver a Honduras el 21 de septiembre y, desde entonces, se encuentra exiliado en su propio país, en la sede sitiada de la embajada de Brasil. Tras ese golpe teatral, la “comunidad internacional” se ha movilizado para que se acelere el desenlace blandiendo de nuevo el estandarte de los “acuerdos de Arias”. En un ambiente de terror contra el pueblo hondureño, que se moviliza pacíficamente contra los golpistas, las negociaciones siguen, bajo el patrocinio de la OEA, entre los representantes del presidente legítimo, Zelaya, y los de la dictadura, considerados desde ese momento interlocutores válidos en lugar de criminales que violan continuamente los derechos humanos y las libertades fundamentales. El resultado es incierto: los negociadores de ambas partes se pusieron de acuerdo el 14 de octubre sobre temas inaceptables como la formación de un gobierno de unidad nacional y la renuncia de Zelaya a la convocatoria de una asamblea constituyente y, por ahora, Michelleti no parece dispuesto a bajarse de su caballo y a aceptar la reposición de Zelaya en la presidencia.
Sea la que sea, esta salida de la crisis, en parte es un triunfo para los golpistas, un cheque en blanco para futuros golpistas y dictablandas (dictaduras militares con apariencia de legalidad) y constituye un precedente grave y peligroso para todo el continente latinoamericano.
Desestabilización e injerencias “democráticas”
Con la excepción de esta diplomacia efectista, Washington, para apartar al presidente incómodo sigue activando sus diferentes palancas. Washington ha puesto al servicio de los golpistas sus tradicionales “halcones” entrenados en los intentos de desestabilización y en otros Golpes en Latinoamérica [6] Los lobbies estadounidenses- Cormac Group, Herrington and Stucliffe LLP, Vision Americas, etc.- se han puesto en marcha en los aledaños del Congreso estadounidense y de otros centros de decisión para popularizar la aventura golpista. Pero más asombroso todavía es que el abogado Lanny Davis, consejero especial del ex presidente Bill Clinton y actual consejero de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, haya sido contratado por el Consejo de empresarios de Latinoamérica, un auténtico concentrado de la oligarquía regional, para presionar en Washington a favor del régimen golpista [7]
Subrayemos que previamente Washington había preparado cuidadosamente el terreno para el Golpe a través de la financiación masiva de los distintos movimientos de la oposición hondureña en el marco de su política de “refuerzo de la democracia”. Un mes y medio antes del Golpe, diferentes organizaciones, grupos de empresas, partidos políticos, prebostes de la Iglesia católica y medios de comunicación privados, opuestos a las políticas de Manuel Zelaya, formaron la coalición “Unión civil democrática de Honduras” [8] con el fin de “reflexionar sobre cómo acabar con las situación” [9] La mayoría de estos grupos se han beneficiado de más de 50 millones anuales de la USAID (Agencia Estadounidense para la Cooperación Internacional) y de la NED (Fundación Nacional para la Democracia) para “promover el desarrollo democrático” en Honduras.
La intensificación de la propaganda y de la subversión en Latinoamérica mediante programas de “promoción de la democracia” es el auténtico caballo de batalla de la política exterior de Obama para mejorar la de su antecesor. La abogada e investigadora estadounidense, Eva Golinger, lo precisa así: “el ‘poder amigable’ [palabra clave de la diplomacia estadounidense de la era Clinton [10] puso el énfasis en la utilización de organismos como la USAID y la NED para hacer el “trabajo sucio” de penetrar e infiltrarse silenciosamente en las organizaciones de la sociedad civil para la promoción de las políticas de Estados Unidos. Lo que explica por qué Obama ha pedido 320 millones más en el presupuesto de 2010 para un fondo dedicado a la “promoción de la democracia” exclusivamente para Latinoamérica. Se trata de una cantidad mucho mayor que la pedida y utilizada para esa “promoción de la democracia” en Latinoamérica durante los ocho años del gobierno Bush” [11]
La NED, creada para luchar contra el comunismo, jamás ha tenido tanta relevancia desde la desaparición de la URSS, y hoy, el premio Nobel concedido a Obama, viene a garantizar sus operaciones encubiertas...
Al legitimar la guerra y los conflictos, este premio Nobel, como nuevo instrumento de propaganda, no puede ocultar el horror de un orden socio-económico inicuo y belicista promovido por Estados Unidos y las demás potencias mundiales.
Notas
[1] El presupuesto de Defensa ha aumentado con el gobierno Obama, pasando de 606.400 millones de dólares con Bush a finales de 2008, a 680.000 millones de dólares en el año 2009 con Obama.
[2] www.editoweb.eu/nicolas_maur...
[3] Rebautizado en 2002 como “Instituto del Hemisferio occidental para la cooperación en materia de seguridad”.
[4] El 28 de junio, el presidente había convocado a los hondureños para que se pronunciasen sobre la introducción de una “cuarta urna” en las elecciones generales, que se celebrarán en noviembre de 2009, para elegir una Asamblea Nacional constituyente encargada de redactar una nueva Constitución. Las otras tres urnas se reservaban respectivamente a la elección del presidente, de los diputados y de los alcaldes. La pregunta que se iba a plantear era la siguiente: “¿Está de acuerdo en que en las próximas elecciones generales de 2009, se instale una cuarta urna para que el pueblo pueda pronunciarse sobre la convocatoria de una Asamblea Nacional constituyente? SÍ o NO”.
[5 Desde la base estadounidense de Soto Cano opera la Join task force Bravo, unidad estadounidenses que bajo el mando del Comando del Sur estadounidense se encarga de los intereses de Estados Unidos en Centroamérica, América del sur y el Caribe.
[6] Entre otros, Hugo Llorens, embajador estadounidense en Tegucigalpa; John Negroponte, diplomático destacado en Honduras de 1981 a 1985 (para organizar la lucha armada contra la Nicaragua sandinista) y en la actualidad consejero de la secretaria de Estado, Hillary Clinton; Otto Reich y Roger Noriega, subsecretarios de Estado para el Hemisferio occidental (Latinoamérica) con el gobierno Bush.
[7] Léase “Washington et le coup d’Ètat au Honduras: Voici la preuve”, por Eva Golinger, mondialisation.ca/PrintArticle.php?articleId=14451.
[8] La Unión cívica democrática incluye organizaciones como el Consejo Nacional contra la corrupción, el arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo de empresarios hondureños (COHEP), el Consejo de decanos de la universidad, la Federación nacional de cámaras de comercio y de industria de Honduras (FEDECAMARA), la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia y el grupo estudiantil Generación para el Cambio
[9] www.lefigaro.fr/internationa...
10] Combinación entre fuerza bruta (coercitiva, mediante la fuerza o la amenaza) y fuerza de guante blanco (capacidad de atraer utilizando la persuasión). La secretaria de Estado, Hillary Clinton, resumía con estas palabras su idea de la política exterior en Seúl el 21 de febrero pasado: “Quiero aplicar una diplomacia fuerte y potenciar el desarrollo para reforzar nuestra colaboración con los demás gobiernos y crear unas redes de cooperación con personas y ONG para encontrar soluciones innovadoras a los problemas mundiales”. “Para enfrentarnos a un mundo en el que las crisis se acumulan, decía Hillary Clinton ante la Comisión del Senado en febrero de 2009, debemos recurrir a lo que se denomina “la fuerza de la inteligencia (una fuerza ligera), con la totalidad de medios a nuestra disposición: diplomáticos, económicos, militares, políticos, legales y culturales- y es necesario elegir bien el instrumento, o la mejor combinación de ellos en cada momento”, www.infoguerre.fr/france-eur...
[11] www.mondialisation.ca/PrintArticle.php?articleId=14451
Fuente: CADTM
Viñeta :Juventud Rebelde
Michelcollon.info, 30 de octubre de 2009







