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Mundo, Pensamiento :: 12/05/2026

Que pasa con las “izquierdas del sistema” en el capitalismo de hoy

Andrés Piqueras
Las izquierdas del Sistema se afanan por paliar los excesos del capital, pero cuando el valor entra en pendiente permanente, aumenta la disyuntiva de suma cero. O gana el capital o gana la sociedad

El capitalismo es un modo de producción cuyas relaciones sociales fundamentales están mediatizadas por la mercancía, forma elemental del capital.

Tal circunstancia entraña un tipo estructurado de práctica social, que se manifiesta en la producción, la distribución y el consumo que se realiza en nuestras sociedades, pero también en el conjunto de relaciones sociales que se establecen en ellas. Así como la propia conciencia y la percepción de "intereses" de cada quién.

La mercancía está constituida por el trabajo humano abstracto plasmado en trabajo asalariado. De ello emana el valor, que es la auténtica "constitución" por la que se rigen nuestras sociedades.

El valor es una "substancia lógica" que se mide a través del gasto de trabajo abstracto empleado en las mercancías (el tiempo en que cada sociedad logra producirlas), y que entraña la constitución de una determinada forma de Mercado, autoexpansivo, como eje de la sociedad.

También determina el tiempo de nuestras vidas, enteramente condicionadas por él.

El valor, para poder ser "traducido" (medido) de forma universal, necesita de un equivalente general, estable y permanente: el dinero (la mercancía universal que se hace medida de todas las demás). Es la representación del valor y tiene como finalidad su propio incremento.

El movimiento ampliado del valor como plusvalor realizado en forma de dinero (ganancia) y reinvertido para generar más plusvalor, es el capital.

El valor - capital es el auténtico sujeto de nuestras sociedades, un "sujeto cuasi automático" que no sólo se autonomiza de las decisiones de las personas, sino que determina (o dirige) sus acciones.

Es por eso que en el capitalismo los mecanismos de poder se perciben como económicos, no necesariamente personales, como si nadie mandara en ellos, y la forma de dominación se presenta como abstracta e impersonal (imperativos y constricciones a las que todo el mundo está sujeto, por lo que no se identifican sujetos antagonistas ni responsables).

Sin embargo el valor - capital necesita de la agencia humana de clase para perpetuarse. La clase capitalista se encarga de ello. Por eso el valor - capital se expresa en sus propias relaciones de poder, así como en políticas de Estado.

La política institucional es sólo un subsistema del valor - capital (o "sistema capitalista") [Los clásicos siempre hablaban de "Economía política"].

Las diferentes formas de despliegue del valor - capital, y las resistencias de clase que enfrenta (en cuanto que luchas de clase), conlleva una diferente institucionalidad para el control y administración social (gobierno). Es decir, para las condiciones de dominación y reproducción social.

Por su parte la mercancía descompone la comunidad porque cada quien se relaciona independientemente con ella. Además, los individuos se relacionan entre sí a través de mercancías y como mercancías (en cuanto que mercancía fuerza de trabajo) = Esto sustenta todo un conjunto de mistificaciones e ilusiones.

La mistificación es una inversión de la realidad: aparece en la conciencia como lo contrario de lo que es.

La ilusión es una imagen compartida sobre hechos o procesos que no tienen base material.

Esta es la base de la alienación social propia del capitalismo y sus sociedades.

La base trinitaria de la alienación radica en las mistificaciones:

Salario corresponde al trabajo efectuado
Beneficio corresponde al capital invertido
Renta corresponde a la propiedad
Sin que medie explotación por medio y sin que se explique en qué consiste.
Las ilusiones dominantes propagadas por el modo de producción capitalista son: Igualdad - Libertad - Democracia

Pero...

El apartheid social que provoca el dinero para poder acceder a unos u otros bienes, servicios y lugares, es ocultado por la "igualdad" formal de los individuos.

La "libertad formal" esconde por su parte que no puede tener auténtica "libertad" quien se ve forzado/a a trabajar para otros para vivir y que sin medios de producción no hay ninguna posibilidad de "elegir" autonomía.

Y sin autonomía de qué democracia hablamos. La "democracia formal" capitalista es sólo para optar entre los productos que ofrece el mercado (democracia circulatoria, nunca productiva, de base), no para decidir una Política diferente al valor.

Porque el capital no es sólo explotación del trabajo ajeno => es también PODER para controlar su hacer.

El valor como capital librado a su propio desarrollo (reproducción ampliada) =
se expresa en condiciones sociales, posibilidades de vida,
relaciones humanas, relaciones de poder, concepción del mundo, ideas,
sentimientos, valores...

Las instancias políticas del capital(ismo) [la política en pequeño] son [es] expresión manifiesta, externa y consciente de la Política metabólica del valor - capital, = la que rige realmente la vida social = Son concebidas [es concebida] para llevarse a cabo sobre individuos desposeídos de medios de vida propios, atomizados y sin poder, a través de la representación y la delegación =>

Promocionan la pasividad / el que los individuos sean meros espectadores de la política / con una muy alta ignorancia sobre los procesos e instancias que condicionan sus vidas / por lo que delegan en otros ese conocimiento y gestión / plasmando su impotencia ante las leyes del valor - capital (que además desconocen) y...

No puede saber qué "elige" (o vota) quien ignora qué rige la sociedad y no puede participar directamente en su control => La democracia formal capitalista deja a los individuos ignorantes, impotentes y desiguales, sin medios para controlar sus vidas ni mucho menos el decurso social.

Así que si la Política queda subordinada al capital = los individuos sólo pueden ser sujetos protagonistas contra el capital.

Cuando el valor se obstruye = va corroyendo la sociedad = la Economía limita y asfixia la política = que se hace mera gestora del metabolismo de un valor enfermo, o del metabolismo enfermo del valor.

La consecución de la reproducción ampliada del capital, la obtención de ganancia, son procesos dictatoriales dentro de la una sociedad capitalista, que no se dejan elegir ni tampoco tocar. El capital hecho Política [personificado a través de la clase capitalista] hará todo lo que sea para garantizar su propio crecimiento exponencial, arrasará con todo lo que lo impida.

Una gran parte de los movimientos y actores sociales y políticos del presente continúan prisioneros de la ilusión democrática del capitalismo, por lo que su accionar, objetivos y propuestas no conciben salirse de los márgenes del valor - capital.

Y suelen fundar sus anhelos políticos, en el mejor de los casos, en convicciones morales y factores personales (esfuerzo, sacrificio, constancia, honradez...) para cambiar ciertas cosas, esto es, para retocar sólo la superficie o la piel del metabolismo social (como las instituciones capitalistas, para darlas una forma más amable).

Puede ser de agradecer (en el mejor de los casos), por supuesto, pero ni es en absoluto suficiente ni eso se va haciendo siquiera posible cuando la podredumbre del valor hace decaer la tasa de ganancia de forma generalizada.

Cuando el declive de la tasa de ganancia general se cronifica, entonces la Política del capital acentúa sus esfuerzos para rescatarla a costa de las sociedades, con:

Ajustes
Recortes
Contrarreformas
Tributación regresiva
Desposesiones - Privatizaciones
Abaratamiento del precio de la fuerza de trabajo
Incremento de la explotación laboral
Incremento de la represión político-judicial-policial
Incremento de las intervenciones militares

Puede comprobarse fácilmente si es o no así, a pesar de todo el progresismo que interviene dentro de los márgenes del Sistema del capital.

Y además la mayoría de la población rechazará ese progresismo (por ineficiente, poco útil para sus vidas, parco, medroso, superficial...). Y votará a menudo -"democráticamente"- por sus propios verdugos.

Porque las opciones "progresistas" del Sistema apenas pueden hoy poner un poco de azúcar en el purgante, y cuando se actúa dentro de los márgenes del valor - capital la política pequeña (la institucional) se achica según se obstruye aquél. Mientras que la Política metabólica, en grande, la que ejerce el valor - capital y sus personificaciones, se hace más y más mortífera.

Y es que las izquierdas del Sistema necesitan del buen funcionamiento del valor convertido en tasa de ganancia pujante, para poder llevar a cabo sus proyectos reformistas. Cuando esto no es posible conducen una y otra vez al ciclo de la desilusión.

Cuando sus líderes llegan a los espacios institucionales de la política pequeña antes o después perciben que desde allí no se puede afectar la Política metabólica en grande, por lo que terminan plegándose a sus exigencias, las del valor - capital hecho ganancia capitalista.

Entonces empieza el ciclo recurrente, insalvable, de las acusaciones de "traición", "derechización", "aburguesamiento", etc.

Pero con ello de nuevo se oculta lo básico: la inviabilidad de logros sociales en el capitalismo más allá de la tasa general de ganancia (el keynesianismo fue sólo posible en un contexto de incremento de esa tasa).

Las izquierdas del Sistema se afanan por paliar los excesos del capital, por limpiar sus manchas sociales, por sanearle para que crezca. Pero cuando el valor - capital entra en pendiente degenerativa permanente, aumenta la disyuntiva de suma cero. O gana el capital o gana la sociedad. Cuando la disyuntiva va tendiendo al "todo o nada", las izquierdas del Sistema van siendo relegadas.

Ajenas al -cuando no casi siempre defensoras del- Poder central del Sistema -el capital-, desinteresadas por la revolución política, por las estrategias de clase, por la acumulación de fuerzas, incluso por la propia hegemonía, hacen de la política inocua o, en el peor de los casos, inclusive de la a-política y de la anti-política su razón de ser.

Con ello no sólo anulan las posibilidades de una praxis emancipatoria, sino que se condenan a ser borradas de la Historia.

Porque, para bien o para mal, el decurso histórico social impulsado por el propio Sistema va dejando hoy sólo un camino, el de la lucha frontal contra el capital y su Política de muerte y destrucción de las sociedades.

* Profesor senior de la Universidad Jaume I, España.
andrespiqueras.com

 

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