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EE.UU. :: 23/09/2009

Reflexiones sobre Obama y sus guerras

Boltxe Kolektiboa
El tablero internacional está muy movido. Y todos temen a una victoria militar talibán anhelada por el pueblo afgano

Se dio un respiro generalizado en el mundo cuando el candidato neocon repúblicano perdió las elecciones presidenciales norteamericas, de eso, no cabe duda alguna. Pero fuimos muchas y muchos quienes afirmamos que el dúo demócrata Obama - Clinton solo suponía una rareza coyuntural en el cerrado panorama político norteamericano. El que un ciudadano afro americano y una mujer fuesen la alternativa a la cara más soez del fascismo no suponía en esencia la desaparición de los tics más duros de la política exterior e interior yankee. Y los hechos no han tardado en darnos la razón.

El hábil comunicador Obama se queda mudo ante los crímenes cometidos por quienes le precedieron, al fin y al cabo, los asesinos y torturadores, son de los nuestros, opinan Obama, Hillary y el conjunto de su partido. Opinan exactamente igual que los miembros del partido Republicano, por eso, los torturados se quedarán con su odio y los torturadores, con su impunidad. Refirámonos a otros aspectos de la política de la esperanza negra de las clases medias europeas. Este continúa su escalada militar en Pakistán, algo que ni Bush hizo.

Ha ordenado una ofensiva militar total en Afganistán que está costando decenas de bajas a las tropas de la OTAN, las últimas por ahora, los paracaidistas italianos. Y Europa se conmueve ante la sangría económica y humana de la aventura imperialista norteamericana. Si se dan casos de acciones militares culminadas con éxito contra las tropas inglesas o italianas, todo puede suceder. Por un momento hasta el mismo Berlusconi ha encontrado quince minutos para dejar de mirar el culo de las mujeres con las que se cruza para, afirmar que hay que buscar una salida; ordenada, pero salida a la presencia de las tropas de la OTAN en Afganistán.

Hasta el jefe militar de las tropas de élite inglesas rompe una lanza en favor de la resistencia afgana cuando reconoce abiertamente que los jóvenes afganos tienen razones para sentirse agraviados y es injusto tratarlos como terroristas. Vivir para ver. Por supuesto, estas manifestaciones tienen como objeto prepararse para el siguiente golpe ante sus respectivas opiniones públicas toda vez que después de siete años de fracasos militares y con el fiasco abominable de las elecciones truchas occidente no tiene ya credibilidad alguna.

La guerra la ganan los talibán, en Pakistán se han levantado ya los sables y el chico de origen familiar nigeriano que se hizo a sí mismo descubre que a él tan solo le toca gestionar aspectos menores de la política norteamericana toda vez que la música fina de la partitura la tienen escrita las multinacionales de su país y las empresas transnacionales aliadas a ellas mismas desde antes que el joven Obama naciese.

Y él, sacada la foto familiar en la Casa Blanca es el gestor del tinglado. No esperemos nada de Obama en ningún campo en el que se diluciden los derechos de los pueblos y de los individuos. Más allá de algún pequeño gesto hacia su electorado más pobre al que debe contentar siquiera un poco para justificar los sueños que sus palabras levantaron.

El tablero internacional está muy movido. Y todos temen a una victoria militar talibán anhelada por el pueblo afgano que en su día apoyo el desalojo de los señores de la guerra que hoy se reparten el país de la mano de la OTAN, la UE, EEUU y que tiene en Kharzai al tipo que aprovecha el accidente de su nacionalidad afgana para aparentar ante las opiniones públicas occidentales que en Afganistán ¡gobierna un afgano!. Nada más lejos de la realidad.

El pueblo afgano ha aprendido una muy dura lección, igual que las mujeres de ese país: los talibán con su rigorismo inhumano y demencial son igual de rigoristas e inhumanos que la Alianza del Norte, la OTAN y Kharzai. La diferencia estriba en que los talibán no roban y con ellos no hay delitos ya que todo lo soluciona el régimen del mulá Omar con la soga, las lapidaciones y los latigazos.

Eso mismo hacen los shiies aliados de la OTAN con sus mujeres, los sunnies rigoristas y los efectivos militares multinacionales. No hay color, frente a los asesinos y ladrones, lo menos malo es un régimen en que la violencia del poder tan solo se dirija contra quien no se somete, en tanto que la violencia de Kharzai y los suyos es contra todo y contra todos.

A las personas antiimperialistas nos queda disfrutar con la próxima humillación del imperialismo occidental en Afganistán, luego el presidente norteamericano de turno llamará al mulá Omar a un encuentro en la Casa Blanca, en el patio de cuya finca ondeará en alto la bandera del talibán. Y ante el espectáculo las muy recatadas clases medias europeas emitirán grititos de sorpresa a los que la CIA y los suyos responderán con un , "gato blanco o gato negro, que más da…si caza ratones". Quien con imperialistas se acuesta cubierto de sangre que no se puede limpiar, se levanta.

 

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