lahaine.org
Estado español, Venezuela :: 12/01/2026

Del consenso mediático al shock: Risto Mejide, Venezuela y el despertar incómodo

Raquel Mamani
Cuando EEUU actúa sin máscaras, incluso quienes ayudaron mediáticamente a sostener el relato de la "dictadura" en Venezuela empiezan a constatar, con sorpresa, que ha habido una coartada.

Durante años, buena parte del sentido común mediático en España se construyó sobre una idea aparentemente incuestionable: Venezuela como sinónimo de dictadura, Maduro como sinónimo de dictador y régimen como fábrica de pobreza.

Ese marco no nació solo de editoriales o tribunas políticas, sino que fue repetido, simplificado y normalizado por voces con enorme capacidad de influencia. La trayectoria pública del carismático presentador de televisión Risto Mejide sirve como ejemplo ilustrativo de un síntoma estructural, es decir, de cómo ese discurso fue asumido incluso por personas inteligentes, críticas y con reconocimiento profesional.

Durante la década pasada, especialmente entre 2014 y 2019, Mejide fue categórico al referirse a Venezuela como una “dictadura”, usando ese término para confrontar a sectores de la izquierda española y para desacreditar cualquier lectura alternativa. En sus programas "Todo es mentira" y "Chester", el énfasis estuvo menos en la geopolítica global que en la descalificación del liderazgo venezolano, particularmente de Nicolás Maduro, presentado como tirano o caricatura. La crisis social se explicaba casi exclusivamente como resultado del “modelo”, sin apenas contexto de sanciones, asfixia financiera o presión externa.

Ese relato, repetido durante años por los medios de comunicación al servicio del imperialismo, cumplió una función clave: preparar a grandes capas de la población para aceptar cualquier desenlace, incluso uno militar. Si lo que hay es una dictadura, todo parece justificable. La democracia se convierte en coartada.

Por eso resulta significativo —y revelador— el giro discursivo de Mejide tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela y la captura de Maduro. Esta vez no hubo épica democrática ni retórica de liberación. Hubo una frase demoledora: “Al final es una situación de pasta”.

Y con ella, una admisión tardía pero honesta: esto no va de ideología, va de dinero; va de petróleo. “La ideología es un tema de pobres, como nosotros, como ustedes, como yo y como todos los que estamos aquí. Somos pobres en el sentido de ultraricos; los que nos ven pobres son ellos y nos tienen ahí con la ideología entretenidos”, afirma el presentador.

Mejide habla de reservas, de barriles, de un botín que no quieren dejar escapar. Reconoce que la promesa de que los venezolanos vivirán mejor es una “milonga” y que todo “seguirá igual o peor”.

La soberbia sin filtros de Donald Trump ha hecho saltar por los aires la narrativa. Cuando el imperio ya no disimula, muchos descubren que han comprado un cuento. No despiertan necesariamente a una comprensión profunda del imperialismo, pero sí a una sensación incómoda de estafa. Se les dijo que era por democracia; resulta que era por petróleo.

Ese es el verdadero shock: comprobar que años de mensajes sobre la “dictadura venezolana” no buscaban proteger derechos, sino allanar el camino para el saqueo, reduciendo al mínimo la resistencia social. Cuando la verdad aparece sin maquillaje, incluso quienes ayudaron a difundir el relato se quedan mirando, preguntándose cómo fue posible… y por qué nadie hace nada.

Especial para La Haine

 

Contactar con La Haine

 

Este sitio web utiliza 'cookies'. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas 'cookies' y la aceptación de nuestra política de 'cookies'.
o

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal