Argentina: Los salarios bajos son necesarios para mantener elevadas las ganancias de las empresas

Con la salida de la Convertibilidad, en los primeros meses de 2002, se inició en nuestro país un proceso generalizado de aumento de precios, impulsados por distintos factores. Por un lado, se incrementó el costo de los bienes importados, en forma directa con el mayor valor del dólar. A ello se le sumaron los aumentos en los productos exportables que, al poder ser vendidos a precios mayores en el exterior, los empresarios trasladaron esas subas al mercado interno, a pesar de no tener mayores cambios en sus costos de producción.
Esto tuvo particular repercusión en los sectores de menores ingresos, teniendo en cuenta que los alimentos son unos de los principales productos que vende nuestro país en el mercado externo. Por otro lado, los productores de bienes y servicios que tienen una menor relación con el mercado externo, también elevaron sus precios ante la pérdida del poder adquisitivo de sus ganancias por los incrementos antes mencionados.
Se debe tener en cuenta que el proceso de concentración y extranjerización de los mercados que se dio en nuestro país, iniciado con la apertura económica impuesta por la última dictadura militar y profundizado en la década del "90 con las privatizaciones, le dio más poder a los grandes grupos económicos para aumentar los precios de los productos básicos que controlan (alimentos, petróleo, gas), con su consecuente traslado al resto de los bienes y servicios.
Sin embargo, este proceso se dio en un contexto donde más del 50% de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza, llegando al 57,5% en octubre de 2002, de manera que los empresarios tenían (y continúan teniendo) un restringido mercado interno, sin demasiado margen para seguir aumentando los precios.
Por el lado de los trabajadores, también se conjugaron una serie de factores que debilitaban su poder de negociación. Según las cifras oficiales, el nivel de desempleo en mayo del 2002 se ubicaba en el 21,5% y los trabajadores no registrados trepaban al 38,4% de los empleados, alcanzando el 45,1% un año más tarde. Sumado a ello, los principales sindicatos ya habían demostrado durante toda la década del "90 que no defendían los intereses de sus "representados".
Este conjunto de hechos se vio reflejado en la importante caída del poder adquisitivo de los salarios, los cuales se redujeron un 24% entre diciembre de 2001 y octubre de 2002, considerando el Ãndice de Precios al Consumidor. Se debe tener en cuenta que en el caso particular de las remuneraciones a trabajadores no registrados y a empleados públicos, si se ajustan por la evolución que tuvo en ese período el costo de la Canasta Básica Alimentaria, disminuyeron un 45% y 41% respectivamente.
Como muestra el gráfico a continuación, a partir de ese mes, el gobierno dispuso una serie de aumentos en los salarios, que no llegaron a compensar las pérdidas antes mencionadas. Así, el poder de compra de los dos sectores mencionados se ubica en junio de 2005 un 34% y 38% por debajo de los valores de diciembre de 2001
De esta manera, el 2005 tiene un nivel de producción similar al de 1998 (año pico de la Convertibilidad), luego de 3 años de aumento en el ritmo de actividad económica, pero con una distribución del ingreso aun más inequitativa que la existente en ese entonces. Por lo tanto, el aumento del ingreso agregado del país registrado en los últimos años, se dirigió a acumular mayores ganancias de las empresas, en detrimento de los salarios de los trabajadores, que se redujeron en cuanto a su capacidad de adquirir bienes.
Fuente: elaboración propia en base a INDEC (Instituto Nacional de Estadisticas y Censos de la República Argentina)







