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22/07/2019 :: Bolivia, Bolivia

En defensa de Andrés Soliz Rada y del proceso de Liberación Nacional

x Eduardo Paz Rada
Las falacias de periodista Raúl Peñaranda Undurraga

Definitivamente el periodista Raúl Peñaranda Undurraga no solamente se ha convertido en el fanático defensor de las ideas conservadoras y neoliberales en Bolivia, sino que, con este fin, tergiversa y manipula la información con la finalidad de buscar legitimar las políticas coloniales en Bolivia. Claramente se advierte este extremo en su nota “Gas a ultramar. 17 años tarde” publicada el 30 de junio pasado en Pagina Siete, al hacer referencia a declaraciones del presidente Evo Morales sobre el proyecto de exportación de gas a mercados de ultramar a través de la instalación de plantas de regasificación en el puerto peruano de Ilo.

Al señalar la posición de Evo Morales y Alvaro Garcia Linera de principios de los años 2000, que “rechazaron exportar gas a ultramar”, el periodista afirma: “Su futuro ministro de hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, inventó el eslogan, interesante, pero hueco, que señalaba: “Ni Chile ni Perú, gas para Bolivia””. Esta frase no solamente está presentada fuera de contexto, sino que además adolece de una falta total de información y conocimiento de las ideas y tesis de Andres Soliz Rada respecto a la defensa estratégica de los recursos naturales y su importancia para el desarrollo nacional y de la historia de Bolivia.

El pensamiento y las afirmaciones de Soliz Rada no solamente son un principio fundamental del nacionalismo patriótico y antiimperialista, sino que se han convertido en la base programática de la defensa de los recursos naturales, la nacionalización de los hidrocarburos, la industrialización del gas, el uso masivo de gas en todo el territorio nacional y el proceso de liberación nacional en Bolivia que se implementaron desde el 1 de mayo de 2006. Fueron este pensamiento y sus ideas desarrolladas durante cuarenta años la vía a través de la cual se profundizó la conciencia nacional, popular y patriótica y la movilización del pueblo boliviano para rescatar al país de la debacle y el desastre a los que condujo la partidocracia neoliberal con la privatización y la capitalización conducidas por el gonismo depredador.

“Ni Chile ni Perú, gas para Bolivia”, en el contexto del debate de principios de los 2000, significó en primer lugar impulsar la recuperación del gas y todas sus reservas que se encontraban en poder de las trasnacionales sin dar beneficios al país, impulsando así su nacionalización; en priorizar el uso de la energía de los hidrocarburos en beneficio interno de Bolivia; en la industrialización de la misma; en la diversificación económica; en darle valor agregado y en desarrollar una política que permita el uso de energía barata y limpia por el conjunto de la población boliviana.

Seguramente de manera deliberada Peñaranda Undurraga, gonista en su práctica periodística, olvida que el proyecto de negocio de la exportación de gas licuado por puerto Patillos de Chile hacia Estados Unidos y México no era del Estado Boliviano sino del consorcio Pacific LNG, constituido por las transnacionales British Gas, Repsol y Panamerican Energy. Osvaldo Calle informaba el 5 de abril de 2003 que las transnacionales con Pacific LNG ganarían 1.000 millones de dólares y el impuesto para Bolivia sería de 59 millones de dólares, mientras que el gerente de Repsol, Miguel Angel Remón declaraba que el proyecto se congelaba y el gerente de British Gas, Edward Miller afirmaba al New York Times que “Bolivia debió dar la bienvenida al proyecto”, por supuesto en la línea adoptada por Sanchez de Lozada, Quiroga Ramirez y Mesa Gisbert.

El investigador Fernando Bernal en su libro “Petróleo, Estado y Soberanía. Hacia la empresa estatal latinoamericana” publicada en Buenos Aires por la Editorial Biblos en 2005 con 287 páginas escribe: “Como nos dijo Andrés Soliz Rada, Perú y Bolivia deberían tener un solo proyecto de exportación de gas a México y Estados Unidos, ya que, de esta manera, dos países productores se defenderían mejor frente a las transnacioales”, lo que permite advertir la perspectiva integracionista y liberadora de las ideas de Soliz Rada.

El ministro de la nacionalización de los hidrocarburos del 1 de mayo de 2006 decía en el libro citado “sin embargo, Pacific LNG argumenta que la distancia entre Tarija (Bolivia) y Mejillones (Chile) es más corta, lo que redundará en ventajas para el vendedor, lo que es cierto si se piensa sólo en el gas boliviano, pero es falso frente a proyecto binacional peruano-boliviano”. Es sobre esta base y tomando en cuenta el proceso histórico contemporáneo que la actual política del gas boliviano de exportar a mercados de ultramar por un puerto peruano resulta pertinente, sobretodo si tomamos en cuenta que ya se dieron pasos muy importantes en el uso interno del gas (“gas para Bolivia” Soliz dixit).

Corresponde ratificar, por tanto, que la derrota de Gonzalo Sanchez de Lozada, Jorge Quiroga Ramirez y Carlos Mesa Gisbert que impulsaron el proyecto de Pacific LNG, a inicios de los años 2000, y el triunfo del pueblo boliviano con la rebelión de octubre de 2003, impulsada e inspirada por la oposición a la venta de gas por Chile a Estados Unidos y México de Andrés Soliz Rada, Evo Morales y Alvaro Garcia Linera, entre otros intelectuales, periodistas, políticos y profesionales, fueron fundamentales para impulsar el proceso de liberación nacional.

Más adelante, Peñaranda Undurraga no deja de manifestar su odio y repudio cuando se refiere a la “medianía ideológica” de Evo Morales, seguramente frente a la “superioridad ideológica” de Raúl Peñaranda Undurraga o cuando afirma la “bobería” de Evo Morales, seguramente también frente a la “sabiduría” de Raul Peñaranda Undurraga. Más aún hace referencia a los “díscolos bolivianos” (desobedientes, indisciplinados, revoltosos, rebeldes, traviesos) frente seguramente a los dóciles, tranquilos, disciplinados y obedientes extranjeros. Sin duda es la mentalidad “argueduna” del periodista que desprecia lo boliviano.

En síntesis, el periodista indicado muestra su faceta falaz al “olvidar” el proceso histórico de los últimos veinte años y las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales desarrolladas en Bolivia en este periodo añorando al gonismo de Sanchez de Lozada, Quiroga Ramirez y Mesa Gisbert.

Eduardo Paz Rada. Sociólogo boliviano y docente de la UMSA.
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