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Mundo :: 01/08/2010

Presentando la "Mau Mau's Story" por el Tambero

Jorge Zabalza
Presentación del libro "El humor de la cana y otros bolazos - The Mau Mau's Story" de Jorge Rossi

El libro se encuentra a la venta en Montevideo en Delta, D. Fernández Crespo 1829, y en Letra Ñ, Guayabos 1907, al precio de $89.99. O solicitarlo al MAU - MAU Delivery 098 -185733, rossi.maumau@gmail.com

Hasta pasada la segunda mitad del siglo XIX, la única y exclusiva forma de interpretar los hechos históricos consistió en entenderlos producto de la acción y pensamiento de los grandes hombres, raras veces lograba colarse una gran mujer, escapando de "atrás de su gran hombre". Esta interpretación fue, en definitiva, heredera de la mitología griega, los dioses y semidioses que torciendo a su antojo la historia de los pobres mortales que la sufrían. Parece mentira, pero la visión de los "superhombres" que hacen la historia manejando un montón de marionetas, aunque parezca absurda, continúa dominando en la educación y el sentido común hasta hoy día.

Hasta hace poco, la epopeya de los tupamaros también parecía salida de la mano de Homero, relato de los hechos y desechos de grandes personajes, en especial los que han tenido presencia en los medios masivos y en las instituciones de la república liberal. El delirio de atribuirles a unos pocos grandes hombres la potestad de hacer -y deshacer- la revolución tiene un reflejo en las subjetividades individuales, generando el sentimiento homérico de ser una gran "vaca sagrada", vedettismo que se trasluce en las actitudes de algunos de los privilegiados por escribas y cronistas. Me incluyo en la lista de vedettes.

Sin embargo, ser tupamaro es estar poseído por un espíritu insurrecto, en el pasado no nos distinguimos por elucubrar reflexiones teóricas muy elaboradas, sino todo lo contrario, el "perfil" tupa más destacado fue arremeter contra los pronósticos teóricos más en boga, por ejemplo, el Uruguay paraíso democrático, excepción en América Latina, "cuidad esas libertades que gozáis!" nos dijeron y, realmente, no las cuidamos nada, les hicimos sacarse la careta y mostrar las fauces del fascismo escondidas tras las apariencias republicanas, no están dadas las condiciones, sostenían los doctrinos del marxismo criollo, pero...los tupas éramos una caterva de insurrectos, podría decir el Mau Mau, pasamos por encima de las recetas dogmáticas y nos lanzamos tras los pasos del Che Guevara, el hereje.

Que algunos hayan mudado su espíritu, comprando uno "democrático y políticamente correcto" en el mercado de las vanidades, no quita que la inmensa mayoría de los sobrevivientes de la primer derrota ande a monte, vagando por afuera de las estructuras partidarias y libres de los corsés de las instituciones burguesas.

En la interna del movimiento no fuimos tan insurrectos, nos educamos en el ordeno y mando necesario a la organización guerrillera, las urgencias prácticas no nos dejaron debatir profundamente los grandes temas de la lucha por transformar la sociedad, o, mejor dicho, no los debatimos organizadamente pero agotamos esa discusión en los patios y celdas de esas cárceles que llenamos de personajes, de individualidades intelectualmente muy desarrolladas. Por una lado, las estructuras partidarias necesitan feligreses acostumbrados a la ley del gallinero -esa que cita Mau - Mau - pero por el otro, no puede evitar producir a sus propios sepultureros, personajes indomables aferrados al pensamiento crítico, que cuestionan permanentemente las arbitrariedades del aparato político.

Obedientes o insumisos en la vida orgánica de la "interna", para el aparato ha sido muy difícil domeñar el espíritu que nos insurreccionó contra el sistema y por eso, muchas tupamaras y muchos tupamaros son una combinación de ambas características, obedientes por momentos, insumisos en otros, "oficialistas" en algunos aspectos, críticos acérrimos en otros.

Esa libertad de orejanos prohijó la publicación de un cúmulo de testimonios, análisis y relatos, obra de mujeres y hombres que habían pasado al anonimato luego de liberados de las cárceles, cuya vida en la legalidad permitida ha transcurrido muy lejos la realidad virtual y de esa fama televisada que es puro cuento.

En los últimos años hubo una explosión de creación literaria sobre el movimiento tupamaro. Así fue que un grupo de compañeras de Punta Rieles desovillaron sus "ovillos de memoria"; que muchos y muchas coautores de atentado a la constitución, pero sin nombres célebres, aparecen en las entrevistas realizadas por Aldrighi y Habernkon; que en las muchas fugas -y más tentativas- relatadas por Samuel Blixen aparecen los desconocidos de siempre, democratizando la lucha por "aspirinarse" que hasta ahora parecía genialidad de algún genio de la revolución. Miguel Ángel Olivera y Carlitos Liscano nos convocan a salir de la pobreza propia de los "hombres de aparato" refrescando las sensibilidades que despertaron entre rejas.

Por otra parte Jorge Torres y Andrés Cultelli se atrevieron a recobrar el papel de pensadores críticos, que desempeñaron en los albores del MLN (T), dijeron lo suyo sin pedir permiso a nadie y sin temores a libelos condenatorios. Gracias a la libre expresión que ellos y ellas conquistaron -y de otros que puedo haber olvidado en este momento- los historiadores dispondrán de abundantes elementos para reconstruir el complejo espectro de las mentalidades y sensibilidades conque cientos de jóvenes se arrojaron al espacio guerrillero.

Tendrán asimismo a mano variados y contradictorios testimonios sobre los mismos hechos (¿cuántas versiones hay de la fuga de Punta Carretas?), porque la verdad histórica no es propiedad privada de nadie, sino un mosaico de pequeñas baldosas multicolores y multifacéticas.

Ahora Jorge Rossi se integra al movimiento que va dejando documentada una visión de la historia construida con testimonios de la militancia anónima. Fue otro de los personajes libertarios del Penal de Libertad, segundo en la tabla de los más sancionados a la Isla de Castigos, solamente el Pepe "Capitán" Martínez le ganó en días de castigo. Además del hostigamiento represivo de la guardia, supo sobrellevar sinsabores y puñaladas traperas que partían de los mamelucos grises...con ironía y buen humor, las mismas que impregnan todos sus escritos, esos que diariamente invaden el espacio cibernético. Aventurero de alma, contrabandista del aire, cinco mil quilómetros a pedal para regresar a La Paloma, continúa poblando baldíos con su carpita, un envidiable coraje juvenil a los setenta años. Me parece, opinión de atrevido, que a la hora de escribir su testimonio no puede ser tan desorejado como es a la hora de vivir...¡algo de orden, hermano!

El capítulo "Mau Mau's Story" de su trabajo es imperdible, historia y filosofía puras.

Un abrazo, hermano.

Jorge "Tambero" Zabalza

http://elpolvorin.over-blog.es/

 

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