700.000 marchan en París contra la reforma laboral de Sarkozy

Más de medio millón de empleados públicos han pedido en las calles de París una mejora de su poder adquisitivo y han protestado contra el plan del Gobierno de sustituir sólo a uno de cada dos empleados que se jubilen. Según los sindicatos, fueron 700.000, según la policía, 500.000.
Sarkozy no propone retoques, sino un cambio en profundidad del sistema social. Las principales reducciones sobre la mesa son una nueva flexibilización de la semana laboral de 35 horas -en la línea de intentar que la duración del trabajo sea definida por la negociación colectiva-; la prolongación de la vida laboral -gravando fiscalmente las prejubilaciones y suprimiendo las jubilaciones de oficio antes de los 65 años-; la progresiva supresión de los regímenes especiales de pensiones -de los que se benefician las grandes empresas públicas-; la creación de un nuevo contrato de trabajo -que introduzca mayor "flexibilidad" para el despido del trabajador-; la reforma de la prestación de desempleo -incluyendo aquí la penalización de retirarla a los desempleados que rechacen consecutivamente dos ofertas de empleo-; el cambio del sistema de fijación del salario mínimo, y la apertura de "un debate sobre la financiación de la sanidad pública", abriendo la posibilidad de que los usuarios "asuman mayores responsabilidades" a través de la instauración de franquicias.
Por sectores
El paro iniciado hace una semana por trabajadores del transporte alcanzó ayer un nuevo pico al sumarse más de cinco millones de empleados del Estado. Escuelas, oficinas de correo, periódicos, hospitales y aeropuertos de toda Francia fueron afectados por la huelga. El 65 por ciento de los docentes adhirió al paro que provocó el cierre de jardines de infantes y escuelas, mientras que la mitad de la universidades quedó bloqueada por los estudiantes que se oponen a una modificación del sistema de autonomía [que en la práctica tiende hacia la privatización].
La aviación civil se vio afectada en varios aeropuertos clave por una huelga de Air France, que causó retrasos sobre todo en vuelos y también hubo paro en la compañía telefónica France Telecom.
El líder sindical de la CGT, Bernard Thibault, ha dicho que no cree que los poderes públicos o los empresarios atiendan sus demandas en contra del brusco ajuste sin que los trabajadores apelen a la movilización.
La protesta de los funcionarios coincide con el séptimo día de paro en el transporte público. Los ferroviarios se oponen a la reforma de su régimen especial de pensiones. Como es habitual en estos casos, el gobierno atacó la protesta esgrimiendo cifras de pérdida para el país y, así, la ministra de Economía, Christine Lagarde, habló de entre 300 y 400 millones de euros diarios.
Erre que erre
En tanto Sarkozy dijo anoche que "no cederá y no dará marcha atrás" en sus políticas, mientras miles de trabajadores y estudiantes se movilizaron en París y otras ciudades. Sarkozy, que habló del conflicto por primera vez luego de una semana de silencio, ratificó su decisión de llevar adelante las "reducciones" que Francia "necesita para responder a los desafíos que el mundo le impone".
Por su parte, el primer ministro, Francois Fillon, admitió hoy ante la Asamblea Nacional que el país "tiene un problema de poder adquisitivo" dado que "desde hace 10 años el aumento de los salarios fue apenas superior al de la inflación".
La manifestación de París, que partió de la plaza de Italia y finalizó en los Inválidos, fue convocada por ocho organizaciones sindicales que organizaron el paro de la administración pública. También hubo marchas en otras grandes ciudades como Grenoble, Rennes, Burdeos, Nantes, Marsella, Toulouse y Lyon.
Al paro de siete días en los transportes públicos se sumaron hoy los empleados de la administración pública en demanda de mejoras salariales. Los 5 millones de empleados públicos rechazan además el plan de reducción de 22 mil puestos de trabajo en la función pública anunciado por el gobierno para 2008. Tampoco ayer hubo periódicos a raíz de la huelga convocada por los sindicatos gráficos, mientras que mañana saldrán a las calles los tabacaleros.
Miles de personas desfilaron ayer por París tras una bandera que decía "juntos por los salarios, la ocupación, y los servicios públicos". Las últimas encuestas indican que la mayoría de los franceses apoya o simpatiza con las protestas de los empleados públicos.







