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04/06/2013 :: James Petras, Mundo

En Turquía, la reivindicación ahora es la salida de Erdogan

x James Petras - La Haine
Después de la salvaje represión, la gente en la calle ha ampliado los reclamos pidiendo democracia y contra la islamización del país

Audición de James Petras del lunes 3 de junio de 2013 por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay). www.radio36.com.uy

María de los Ángeles Balparda: Le estamos dando la bienvenida con muchísimo gusto a James Petras.

James Petras: Muy bien. Aquí estamos con varias cosas para discutir con vosotros. Obviamente el tema más importante hoy es Turquía y las grandes movilizaciones populares contra el régimen del señor (Recep Tayyip) Erdogan.

Es un tema clave porque Turquía está involucrado en varias cosas que son importantes. En primera instancia está armando y apoyando a los terroristas que invaden Siria junto con EEUU, la OTAN, los israelitas y los saudis.

Es un bloque de poder y Erdogan está violando todas las normas históricas de Atatürk, poniendo a Turquía como la vanguardia de la represión contra la independencia de los países árabes. Incluso amenazando a Hezbollah y a los aliados de Siria en Irán.

El segundo tema con Turquía es que es un régimen cada vez más represivo, combinando una versión islámica con el capitalismo descarado. Y esta fórmula del capitalismo - Islam y una fachada democrática parece que es el nuevo modelo para el imperialismo.

Turquía tiene sus propias ambiciones, penetrando en Irak, tratando de fomentar divisiones con los kurdos, Irak, Siria, y utilizando a sus propios kurdos como un instrumento de su política.

Pero más allá de todo eso es el autoritarismo, para imponer la política subimperialista contra Siria tiene que reprimir cada vez más a las mayorías. No es simple represión política, se está imponiendo una versión islámico-puritano que va contra la cultura turca, la prohibición de alcohol en varios momentos del día, varios lugares sociales, culturales, es una expresión simbólica de la incrementación del islam poco a poco. Primero utilizando el traje islámico para las mujeres, ahora el alcohol y luego la introducción del Islam en las escuelas.

Está en un proceso de imponer contra las mayorías y tradiciones seculares de Turquía un Estado clerical, proimperial, represivo. Por esto hay enormes manifestaciones y el gobierno no tiene manera de reprimirlo. Hay 60.000 personas en un momento en la plaza central, en otro momento están en Ankara y en 30 ciudades más.

La llamarada empezó con un reclamo contra la destrucción de un parque verde en Estambul. Pero, después de una salvaje represión han ampliado los reclamos pidiendo democracia y contra la islamización del país.

Ahora el grito principal, el eslogan es la reivindicación que exige la salida de Erdogan. Las cosas son cada vez más agudas, la represión es cada vez más severa y las masas cada vez más determinadas. Es una de las más importantes crisis en los últimos tiempos para Turquía.

MAB: La ubicación de Turquía además, en relación a otros temas internacionales también hay que mirarla, respecto a Siria, por ejemplo.

JP: Sí, eso lo empezó abiertamente Turquía haciendo el juego a los extremistas.
Los que reciben apoyo desde Turquía son los grupos islámicos que reciben la mayoría de las armas y apoyo financiero de Erdogan. Y esos son los grupos que quieren imponer el Islam en Siria, que están masacrando a las comunidades cristianas y no islámicas, por lo menos la rama de Erdogan.

Más allá de las críticas que en un momento Erdogan ha hecho hacia Israel, están en plena colaboración de inteligencia contra el gobierno de Siria. La relación entre Israel y Turquía es cada vez más estrecha, comparten la lucha contra Siria, tienen enemigos comunes como Hezbollah. El lazo Erdogan – Netanyahu es muy estrecho a pesar de que tratan de esconderlo, y es otra amenaza de la política de Erdogan fomentando el sionismo como aliado de su rama del islam.

MAB: Podemos pasar a varios temas sobre América Latina, o quiere agregar algo más sobre esa zona.

JP: Bueno, el tema que tengo sobre América Latina es el acercamiento de (el presidente colombiano Juan Manuel) Santos con (Henrique) Capriles, el derrotado candidato golpista de Venezuela.

Ese acercamiento no es un capricho, es parte de una política de intervención en Venezuela por parte de EEUU. El triángulo Santos, Capriles y Obama está detrás de esta invitación.

El hecho de que Santos reconozca a Capriles, haya tenido reuniones y discusiones formales, es una violación de todos los acuerdos que ha firmado Santos con Chávez anteriormente y ahora con Maduro. La idea de coexistencia pacífica, normalización del comercio e inversiones eran parte del pacto. Pero Santos tiene un doble juego, por una parte quiere relaciones comerciales con Venezuela y al mismo tiempo está apoyando a Capriles que está buscando derrocar al gobierno, que estaba involucrado en la campaña de descrédito y es una persona involucrada en el asesinato de 11 chavistas en el período post electoral.

No es cualquier opositor que de paso está visitando a un Presidente. Capriles es el instrumento continental de Estados Unidos agrupando oposiciones en todos lados y todavía no reconoce la legitimidad del gobierno a pesar del consenso mundial. Es el único personaje político porque él no tiene ninguna independencia, como Estados Unidos está buscando alguna forma de derrocar al gobierno de Maduro, Capriles sigue con su campaña de ataques y Santos aliándose con él a pesar de que después dice que no fue nada serio.

¿Si no era serio, por qué lo invitó al palacio de gobierno? ¿Por qué mantuvo conversaciones? Obviamente Santos está jugando un doble papel, no sólo con Venezuela, si no con las negociaciones de paz. Mientras habla de paz cada día hay campesinos, indígenas, afrocolombianos asesinados, tomados presos, una militarización del campo.

Santos estuvo con el vicepresidente norteamericano Joseph Biden; y Biden estaba muy entusiasmado con las negociaciones con las FARC porque la idea de Santos y Biden es desarmar a las FARC, integrarlas en el sistema político, sin cambiar nada de la economía ni de la estructura de clases, excluyendo las grandes plantaciones, agronegocios, excluyendo la minería, excluyendo la militarización del campo. Es en ese contexto donde Santos y Biden quieren insertar las negociaciones de paz. Después del asunto con Capriles y Venezuela cuestionando todos los arreglos con Colombia, las FARC tienen que definirse.

MAB: Con respecto a Colombia también, el presidente Santos dice que va a buscar el ingreso de Colombia a la OTAN.

JP: Bueno, Colombia es clave para los Estados Unidos, recibe 90% de la ayuda militar de los últimos 10 años para toda América Latina. Está integrando la Alianza Trans-Pacífico. Busca debilitar el proyecto latinoamericano integracionista. Busca a partir de la OTAN fortalecer los lazos militaristas de Estados Unidos como base para atacar a cualquier país independiente.

En otras palabras, no hay ninguna ruptura entre (el ex presidente colombiano Alvaro) Uribe y Santos como algunos inocentes dicen, porque si analizamos la política con Capriles, la política con Trans-Pacífico, las bases militares norteamericanas, la iniciativa hacia OTAN, lo que ha cambiado más que nada es el estilo, la sonrisa de Santos reemplaza la cara dura de Uribe. Pero de fondo están buscando las mismas cosas: servir a los intereses imperiales, abriendo el país a la gran minería de capitales extranjeros y destruyendo cualquier oposición democrática popular.

No hay ninguna intención de una reforma agraria que toque las grandes plantaciones cafeteras y de las otras exportaciones. No hay ninguna indicación de que ninguna plantación grande vaya a ser afectada. Las tierras que va a entregar son las no cultivadas, las tierras abandonadas y simplemente reponer a algunos campesinos de donde eran desplazados por los narcotraficantes. Esa es la totalidad de lo que está ofreciendo el señor Santos.

MAB: ¿Cómo ve el futuro de estas conversaciones, el supuesto tema de la paz y los anuncios de que el proceso sigue?

JP: Sigue en base a que Cuba está auspiciándolos y que Cuba tiene intereses de terminar la guerra en Colombia, lo hemos conversado con Fidel Castro y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ellos hace tiempo pensaban que la lucha armada había terminado en América Latina y creo que en este contexto las FARC siguen buscando una solución pacífica, siguen consiguiendo concesiones populares, siguen buscando la forma de terminar la militarización y estos pasos que han conseguido, lo poco que han conseguido hasta ahora, es positivo.

Pero en las grandes líneas, en las grandes estructuras, hay poco progreso. El primer acuerdo sobre el tema agrario no habla de ninguna expropiación, de ningunas tierras fértiles productivas, que son las tierras que más benefician a los recipientes de reforma agraria.

Debemos suspender un juicio sobre el conjunto de negociaciones hasta que podamos ver el contexto general. Porque una cosa es firmar un documento y otra es la implementación. Y con los 350.000 soldados ocupando el país -particularmente el campo- es difícil imaginar que los campesinos que reclaman por la reforma agraria no van a recibir una bala en la nuca.

MAB: Nombraba la presencia de vicepresidente estadounidense en Colombia. Él estuvo en Colombia, en Trinidad y Tobago y estuvo en Brasil. ¿Qué significa esta presencia del vicepresidente Joseph Biden?

JP: Bueno, es un embajador de buena voluntad, con muchos abrazos, muchas sonrisas, es una visita exploratoria a ver en qué grado podrían conseguir una mayor apertura para el comercio norteamericano, ver en qué dimensión pueden debilitar el Mercosur y el integracionismo latinoamericanista. Buscan en algunos países de la costa pacífica, por ejemplo, incluirlos en el Trans-Pacífico con Asia. Buscan alguna forma de reubicar a América latina en el juego mundial contra Irán y el Medio Oriente.

No ha conseguido muchas cosas Biden, pero ha establecido contactos que pueden ser útiles si hay oportunidad de explotar diferencias entre Brasil, Argentina, Uruguay y el Mercosur, pero toda la gran política pasa por Colombia.

Colombia es la principal punta de lanza para toda la política imperialista norteamericana, contra Venezuela y Ecuador y hacia una mayor integración en el proyecto norteamericano para América Latina.

MAB: Hay también para nosotros un tema importante aunque sabemos que Uruguay es muy chiquito en el escenario internacional, pero el presidente (José) Mujica está en una gira desde hace muchos días que lo llevó a China, España, Italia; ha ido con proyectos que tienen que ver con la infraestructura, con las privatizaciones de las fuentes de energía, fue recibido con bombos y platillos por el grupo Santander en España y estuvo con el Papa a quien le pidió por la paz en Colombia. ¿Qué importancia darle a esto?

JP: No sé en qué grado han tomado la fe para buscar una nueva política, yo creo que Mujica está en un giro desarrollista. Han dejado de pensar en el gobierno de Mujica como un gobierno nacional y popular, es un gobierno en el sentido desarrollista, busca inversiones por cualquier lado, sin condiciones, simplemente buscando mayor crecimiento y poniendo los problemas sociales en el segundo o tercer nivel. Por eso lo pudimos ver con el Santander, con los chinos, buscando mercados.

Es el camarero de los grandes exportadores, es el camarero de los grandes inversionistas y banqueros. Y lo de la vida humilde es una fachada. Debemos dejar de creer en la imagen de Mujica sin corbata y con una camisa de sport, hombre del pueblo. Él está haciendo mejor trabajo que cualquier Blanco o Colorado en el sentido de generar puentes para el gran capital internacional. Y ha hecho un buen trabajo desde el ángulo del gran capital, los flujos, las entradas de capitales, las exportaciones han crecido, sólo el pueblo está sufriendo.

MAB: Exactamente, es así. Pero en esta lucha que vos decías que el vicepresidente de Estados Unidos va a buscar poner a unos contra otros en América Latina, el caso contra el Mercosur…

JP: Bueno, sí, hay diferencias, hay desequilibrios en el comercio, hay quejas aquí y allá. Lo que Biden quiere explorar es el grado en que Estados Unidos puede aprovechar y con quién deben tomar partido.

MAB: Ya le están dando una mano acá a Mujica y a (Danilo) Astori, los dos hablando de la Alianza del Pacífico que es la otra punta del Mercosur.

JP: Sí, y Tabaré Vázquez también, un candidato poco potable que está a la derecha en la línea de Piñera y de los derechistas en América Latina. Por lo menos Tabaré Vázquez no disfraza nada, no se pone la camisa sport. Se pone la camisa blanca, corbata y actúa como un representante de los grandes gerentes. Eso es más claro y no tiene el estilo populista.

Pero el corazón de Tabaré, Astori y Mujica están en el mismo lado: por una apertura a gran escala para el capital uruguayo y convertir a Uruguay en centro de la entrada de capitales de cualquier parte del mundo.

MAB: Bien, Petras. ¿Queda algún otro tema que quiera tratar?

JP: Sí, tengo dos temas rápidos y uno es muy importante. Hoy empieza el juicio de Bradley Manning, que es un soldado que reveló los grandes secretos y crímenes de guerra de Estados Unidos en Irak, mostrando fotos de aviones matando civiles a sangre fría, revelaciones sobre las mentiras del gobierno y del Pentágono.

Bradley Manning es un héroe y lo tienen en juicio en corte marcial ahora donde enfrenta no simplemente años de cárcel. Obama mismo dice que actuó para ayudar a los enemigos de Estados Unidos aliándose con los terroristas, y eso lo puede poner en peligro de un juicio capital, puede ser fusilado.

Entonces, Bradley Manning es un héroe para todos los progresistas, para todo el mundo que está en contra de la guerra. Hoy vamos a ver en qué grado va a sufrir las consecuencias aquí, por el simple hecho de decir la verdad, por el simple hecho de educar a los ciudadanos sobre la verdadera naturaleza, la política criminal de los Estados Unidos en sus tierras. Y aquí estamos en una situación donde los héroes van a la cárcel y los delincuentes mandan en el país.

Y como último punto quiero mencionar, es una cosa que me molesta mucho: es el macarthismo progresista. El macarthismo es una forma de crear argumentos o hacer política donde acusan al opositor de los peores crímenes sin ninguna prueba, y eso es lo que está pasando en Bolivia con el vicepresidente Álvaro García Linera denunciando a los mineros, denunciando a los sindicalistas porque organizaron una huelga a favor de mejores pensiones llamándolos “agentes del imperialismo”, llamándolos “traidores”, llamando a los maestros y a los trabajadores de la Salud de “enemigos del Estado”.

Un tipo de stalinismo del neoliberalismo. Es insoportable ver a políticos como Evo Morales y García Linera utilizar este lenguaje para descalificar a obreros, trabajadores, maestros, médicos llamándolos enemigos. Todo el mundo es enemigo si critica a Evo Morales y su política económica sin hacer ninguna evaluación de que hay más de 15.000 millones en el Tesoro y dicen que no tienen dinero. Porque ahora hay una política fiscal tan conservadora, tan ortodoxa, que no pueden entrar y considerar las reivindicaciones de los obreros como algo justo.

Pueden estar en desacuerdo pero no tratar de perjudicar al adversario con este lenguaje porque la próxima etapa es reprimir, primero descalificar y después reprimir. No, no, eso no tiene un lugar dentro del campo progresista, mucho menos en el campo de la izquierda. Debemos poner distancia a Evo y al señor Álvaro García, que es más blanco que yo y habla en nombre de los indígenas.

Una cosa vergonzosa en mi opinión.

Extractado por La Haine

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