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Europa :: 14/07/2008

Las crisis se suceden en Turquía

Txente Rekondo
El reciente ataque en torno al consulado estadounidense en Estambul ha supuesto otro peldaño más hacia esa crisis más que eminente que atenaza el futuro turco

El incontestable triunfo electoral del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), una formación política islamista muy al estilo de las democraciacristianas occidentales, ha supuesto una etapa de crecimiento económico de Turquía, una profundización en las relaciones con la Unión Europea y un aumento del peso internacional turco en otras regiones del mundo.

Sin embargo, la realidad turca parece empeñada a tener que hace frente en demasiadas ocasiones a importantes crisis. Terremotos, golpes de estado fallidos o triunfantes, reveses financieros, crisis políticas o corrupción, han venido sucediéndose en las últimas décadas dificultando sobremanera el normal desarrollo de Turquía.

Estas primeras semanas de verano han venido cargadas de noticias que muestran la compleja y peligrosa tesitura a la que deberá hacer frente Turquía los próximos meses. El proceso abierto por los tribunales para ilegalizar al gobernante AKP, la detención de importantes personajes en torno al caso "Ergenekon", la situación kurda o el reciente atentado contra el consulado estadounidenses de Estambul son algunos ejemplos que pueden llevar a una grave polarización de la sociedad turca, llegando a agrandar de tal modo las diferencias entre los diferentes actores que pueden arrastrar a Turquía a la peor crisis de su historia moderna.

El proceso jurídico contra el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) es una nueva escenificación del pulso que mantienen los partidarios del status quo del pasado frente a las fuerzas agrupadas en torno al proyecto islamista y paradójicamente modernizante del AKP. A la espera de la decisión del Tribunal Constitucional turco, los analistas locales apuntan a que las posibilidades de ilegalizar el partido que gobierna actualmente son "del noventa y nueve por ciento".

Las élites burocráticas del estado que se manifiestan como impulsores del lacicismo y la democracia no han dudado en utilizar el conflicto, la confrontación o la imposición para mantener el proyecto político que dicen defender, aunque todo ello haga saltar por los aires los pilares básicos del concepto de "democracia". Si acaba confirmándose el "golpe de estado jurídico", Turquía se encontrará de nuevo a las puertas de una profunda convulsión política (las fuerzas opositoras en estos momentos no tienen ninguna alternativa consolidada para sustituir al AKP) y económica (la recesión que se presentaría sería utilizada como una consecuencia del "mal gobierno" del AKP, algo que no guardaría relación con la realidad actual).

De momento el AKP parece haber elaborado una estrategia para hacer frente a los que se le avecina. En estos años para hacer frente a las presiones y maniobras de la burocracia estatal se ha esforzado en "crear un espacio político para el movimiento y para hacer frente además a futuras coyunturas" como la que se puede estar acercando.

Como señalaba hace unos días el profesor universitario, Francisco Veiga, las maniobras judiciales representan "la legalización del suicidio político". La maniobra puede acabar volviéndose contra sus impulsores, ya que no debemos olvidar que el AKP jugará la baza de Bruselas, y por otro lado, la sociedad turca cada vez percibe con mayor claridad las actitudes irregulares de algunos sectores. Y el propio Tribunal Constitucional podía en el fondo no contar con el apoyo de aquellos que hoy en día estarían dentro de su línea de actuación o intervención política.

La trama golpista denunciada y conocida como Ergenekon se ha situado en el centro de la actividad política y judicial del país. Una operación que se inició con la investigación en torno a una granadas descubiertas en un domicilio el pasado año en Estambul ha desencadena en una vasta operación para desarticular "una organización criminal" del mismo nombre.

Esa red, que algunos comparan con la famosa red Gladio que operó en Europa hace décadas, habría logrado asentar sus tentáculos en buena parte de la estructura del estado, así como otros sectores e instituciones de la sociedad como académicos y medios de comunicación y empresarios. Entre los documentos incautados parecen encontrarse las líneas de actuación del grupo, que a "través de muertes de intelectuales, políticos turcos, e incluso militares, buscaría provocar y fomentar un clima de inestabilidad para provocar una intervención militar".

La detención de varios generales retirados, y con claros antecedentes golpistas en el pasado ha supuesto un duro golpe para aquellos que defendían la "intocabilidad" de ciertos sectores, y ha servido para poner sobre la mesa las tramas y los lazos de ese llamado "Estado profundo" con algunos sectores del propio crimen organizado. Ahora buena parte de la población turca se pregunta si esa trama tendrá lazos con militares en activo y sobre todo quién es el "numero uno" de la misma.

Uno de los sectores que pueden verse más afectados son las todopoderosas Fuerzas Armadas de Turquía (TSK). Si hasta ahora eran considerados como uno de los segmentos intocables del estado (como mucho se les condenaba en ocasiones por "apropiación ilegal de riqueza", corrupción en otras palabras), junto a la judicatura (que sigue disfrutando de ese estatus), cada vez son más los que relacionan al ejército con los golpes del pasado y con su más reciente actividad para-golpista (memorando del Estado Mayor del Ejército del pasado mes de abril).

También están saliendo a la luz pública otras actuaciones recientes, como el supuesto plan del año pasado, denominado "Plan de Acción y Actividades de Apoyo e Información", que buscaba presionar a los medios de comunicación y a la judicatura para que colaborasen "en la lucha contra el AKP".

Las próximas semanas la atención mediática, y probablemente las maniobras de esa oscura red, se va a centrar en dos testigos clave, ambos militares retirados y con importante peso en la estructura militar en el pasado, el general Hilmi Özkök, antiguo jefe del Estado Mayor, y el Comandante de navío, también retirado, Ozdem Örnek. Y por otro lado habrá que esperar a la importante reunión del Consejo de Seguridad Nacional (MGK) el próximo mes de agosto para ver si se toman medidas contra algunos militares en activo, lo que podría indicar también el nivel de implicación de la actual estructura militar en la red golpista.

La situación del pueblo kurdo, siempre en la agenda del estado turco, puede verse perjudicada con estos acontecimientos. Si en los últimos meses se ha venido desplegando una campaña militar contra el PKK, hace unos días tuvo lugar una conferencia en Turquía, la "Plataforma Abant" que buscaba impulsar medidas "económicas, políticas y sociales" para hacer frente a esa realidad. Era un intento de buscar una salida al largo conflicto que mantiene el pueblo kurdo en defensa de sus derechos y libertades, aunque la mayoría de propuestas iban en una clara clave turca podría haber sido un primer intento para articular las bases de una solución negociada. Sin embargo el desarrollo de los otros acontecimientos ha provocado que el AKP deje de lado, de momento, esta iniciativa.

Finalmente, el reciente ataque en torno al consulado estadounidense en Estambul ha supuesto otro peldaño más hacia esa crisis más que eminente que atenaza el futuro turco. De momento es pronto para apuntar la autoría del mismo, pero la prensa local maneja todo un abanico de posibles autores (desde el PKK kurdo, hasta cualquiera de los grupos locales islamistas armados, pasando por alguna célula local de al Qaeda o militantes de alguna organización de izquierdas). Algunos se han atrevido a señalar que también podría ser obra de esa "alianza informal de militares, policías y servicios secretos" que busca la desestabilización dada la actual coyuntura.

Turquía puede estar a las puertas de nuevos tiempos, donde o bien "se produce el final de sesenta años de democracia controlada y el nacimiento de una plena democracia", o bien "ese grupo de militares, jueces, periodistas e intelectuales que desde la sombra del estado han dirigido las directrices del país, continuarán haciéndolo en el futuro".

Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

 

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