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Europa :: 15/02/2006

Masivas protestas en Francia contra el plan europeo de reforma laboral

María Laura Avignolo
Más de 45.000 manifestantes de 20 países de la Unión Europea marcharon ayer frente al Parlamento regional en la francesa ciudad de Estrasburgo para resistir la llamada "directiva Bolkestein"

Sin embargo, el acceso a la sede parlamentaria fue cerrado por la Policía, luego de los incidentes protagonizados en enero pasado por estibadores que protestaban contra la liberalización de los puertos en la UE y provocaron 64 policías heridos y destrozos por unos 400.000 euros.

Con banderas y desafiando el frío polar, los manifestantes en Estrasburgo respondieron al llamado de la Confederación Europea de Sindicatos. Para esta organización "la propuesta de esta directiva es un riesgo importante de competencia por debajo y en detrimento de las normas sociales y ambientales en la Unión Europea".

"Nosotros manifestamos por los servicios de toda la gente y no por los servicios que quieren solamente ganar dinero", explicó John Monks, el secretario general de la organización convocante. Algunas organizaciones consideran que el riesgo en esta directiva es el "dumping social".

Los diputados europeos están discutiendo desde ayer al jueves este controvertido proyecto, que pretende liberalizar los servicios en los 25 países de la Unión Europea.

La posible nueva legislación es vista por los empleados y sindicatos como una amenaza a sus beneficios sociales y laborales y fue una de las causas de la derrota del No a la Constitución europea en el referéndum celebrado el año pasado.

La "Bolkestein", fruto del trabajo de Fritz Bolkestein -un comisario europeo del mercado interior que llevaba ese nombre- es una mala palabra para franceses, españoles y alemanes. Busca liberalizar los servicios del mercado interno de la Unión Europea y autoriza a toda empresa de servicios a intervenir en otro país, sin otros condicionamientos que el respecto a las reglas impuestos en su "país de origen".

Ante la feroz resistencia de la opinión publica en los grandes países de la llamada "Vieja Europa", los dos grupos parlamentarios europeos en Estrasburgo -representados por los socialistas del PSE y los conservadores del PPE- coincidieron en que se debe eliminar la referencia al controvertido "principio del país de origen".

Este principio es el que permite a los trabajadores regirse por las leyes de su propio país europeo y no por las que rigen en el que están trabajando.

El sector de los servicios es el dominante en la economía europea, y produce dos tercios de la actividad económica total de la UE. El año pasado, 116 millones de personas -casi el 70% de la fuerza laboral activa de la UE- trabajaba en ese sector.

Clarín / La Haine

 

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