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24/05/2019 :: Argentina

Sobre elefantes y el valor de las luchas

x Guillermo Cieza
El pesimismo sobre la actualidad de la revolución, es funcional al pesimismo de terminar eligiendo siempre lo menos malo

Cuando era niño me gustaba las adivinanzas y a otros juegos de ingenios, como por ejemplo la respuesta a preguntas insólitas.

Recuerdo una de ellas: ¿Como pasar disimulado si estas paseando en tu ciudad montado en un elefante.?

Y la respuesta era: llenar las calles de mi ciudad de elefantes.

El recuerdo de la respuesta a esa pregunta de mi infancia, ha regresado muchas veces cuando advierto las formás de comunicación que despliega el capitalismo más concentrado y los imperios por medio de internet. Abrimos, por ejemplo un buscador y nos caen un montón de noticias inconexas, como una inundación en Filipinas, el motivo porque el goleador no quiso festejar su último gol, nuevos bombardeos en Yemen, el ultimo romance de una actriz de la farándula, la proliferación de las máscotas, como hacer una casa con un contenedor, etc..

Esa comunicación sobreinforma, pero a la vez consigue que no nos enteremos de nada. Mal que nos pese buena parte de las ultimás generaciones se informaron y completaron su visión del mundo a partir de esa comunicación, porque la cabeza siempre se llena, y se llena con lo que está disponible, aunque sea basura. Algunas ideas, por ejemplo, como es la mística del emprendedurismo se alimentan de esta desconexión. Solo en ese mundo fragmentado se puede imaginar que salir adelante es una cuestión de voluntad individual.

Sobre el valor de las luchas

Siempre me ha parecido que todas las luchas son importantes, pero la primera vez que escuche la frase de que todas las luchas tenían el mismo valor, me hizo ruido. Y no pude menos que acordarme de los elefantes... Lo que se me ocurrió fue casi un sacrilegio, pero como esta imagen ha vuelto a repetirse, sobre todo cuando advierto las consecuencias políticas y organizativas en distintas organizaciones populares, me animo a plantear mis dudas y en borrador, con la vulnerabilidad que siempre ofrecen los ansiosos y de la que nunca pecan los académicos.

¿Esta idea de que todas las luchas valen lo mismo no será funcional a un momento histórico en que lo más saliente es la desposesión y saqueo de los imperios de los bienes naturales de los países periféricos y el aumento de la opresión capitalista, tratando de mejorar la tasa de ganancias a partir de un incremento de la flexibilización laboral y la destrucción de empleos, convenios y salarios? ¿Esta idea de que no se trata de hacer revoluciones localizadas en territorios nacionales o regionales, sino miles de pequeñas revoluciones no será funcional al bloqueo, asedio y demonización de las las pocas llamitas existentes de Revoluciones que existen en el mundo? ¿No será que estas revoluciones fragmentadas y muy vinculadas a la satisfacción de deseos individuales son la mejor excusa para renunciar a la actualidad de la Revolución?

Tratando de responder a estas preguntas he intentado repasar algunos trabajos teóricos que advierten, por ejemplo, que en el pensamiento de los fundadores del marxismo había una escasa preocupación por cómo el capitalismo afectaba a la sobrevivencia del planeta. Pero en la medida de que se acortan los años para que el mundo desemboque en una catástrofe ambiental, la lucha por el eco-socialismo ha ido tomando relevancia y la tendrá seguramente mucho más en los próximos años. Es decir, si todas las luchas son importantes, el valor de las luchas va modificándose en distintos tiempos históricos. En el caso del antimperialismo, por ejemplo, en la segunda guerra mundial no era lo mismo el sentido de defensa de la Patria que tenían los rusos invadidos por los nazis, que la importancia que tenía para países como Argentina, donde precisamente el antimperialismo era fortalecer la idea de quedar al margen de las luchas entre las grandes potencias y aprovechar el momento de aflojamiento de las presiones imperiales para buscar caminos soberanos.

Si miro hacia atrás en mi propia historia no puedo dejar de ver momentos históricos donde determinadas luchas eran más importantes que otras. A principios de los 70, porque se fuera la dictadura y aspirando a hacer una Revolución desde las fabricas, desde los territorios, desde las acciones armadas. Después del 76, participando en otras luchas de resistencia, pero no creo que hubiera lucha más importante que las que encabezaron las Madres, las Abuelas y los familiares de los desaparecidos. En los años del neoliberalismo, no hubo luchas más importantes que la resistencia a las privatizaciones (en nuestra zona [La Plata] la lucha de Astilleros) y la organización de los desocupados.

En los últimos años vengo escuchando hablar cada vez con más frecuencia del anticolonialismo. ¿Pero no sería necesario, como ejercicio anticolonial, prestar atención en qué contextos se generan determinadas ideas? Porque como ocurrió en 2001, de pronto se difunden ideas como la desaparición de los Imperios de Toni Negri, que es un académico que vive en un país, Italia, donde la lucha de clases esta totalmente aplastada y no puede vincularse su elaboración política a ningún proceso de confrontación antisistémica o antimperial relevante. Situación que, digamos de paso, no le ocurría a Marx, Lenin, Rosa Luxemburgo, Mao, Gramsci o Fidel.

¿No será que esta idea de que "todas las luchas tienen el mismo valor" es una idea colonial y que esta generada en países donde la Revolución, en estos tiempos históricos, no es posible por una correlación de fuerza totalmente desfavorable? ¿No será que nos están trasmitiendo su propia frustración y pesimismo?

¿No habrá una vinculación entre esta fragmentación de luchas y apuestas en el proceso de despolitización, de rebrotes espontaneistas y antiorganización y de recrudecimiento del punterismo que afecta a todas las organizaciones populares?

Pasada la rebelión de 2001, la continuidad de la mayoría de las militancias fragmentadas fue una adhesión acrítica al populismo. ¿No sucederá lo mismo en los próximos años? No volverá a ocurrir que la negativa establecer prioridades, proyectos, estructuras, metas organizativas y políticas, institucionalidad normatizada por leyes propias, conduzca a buena parte de la militancia que abrió los ojos en tiempos del macrismo, a terminar comprando proyectos y propuestas de mala calidad y sin sentido liberador.

¿No será que el pesimismo sobre la actualidad de la revolución, es funcional al pesimismo de terminar eligiendo siempre lo menos malo (entre los proyectos capitalistas).

La Plata, 19 de mayo de 2019 La Haine

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