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Estado español :: 13/07/2026

Desarmando Indra

Centre Delàs d'Estudis per la Pau
Varias organizaciones sociales denuncian en la Junta General de Accionistas de Indra su apuesta decidida por el negocio de la guerra

La campaña ‘Desarmando Indra’, apoyada por más de cuarenta organizaciones de la sociedad civil española, ha intervenido hoy en la Junta de Accionistas de Indra para denunciar que la empresa española continúa aumentando sus beneficios gracias a la producción de armamento y la militarización de fronteras, en un contexto de rearme, intensificación de los conflictos y tensiones y de genocidio israelí contra el pueblo palestino.

La denuncia se ha llevado a cabo en la Junta General de Accionistas de Indra que ha tenido lugar el 30 de junio en su sede en Alcobendas (Madrid). Judit Vela, en representación de la campaña, ha denunciado la creciente implicación de Indra en el negocio de la guerra, llamando a la reflexión a accionistas y directivos de la empresa.

La acción ha sido impulsada por Fundación Finanzas Éticas, Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Alternativa Antimilitarista MOC, WRI-IRG (Internacional de Resistentes a las Guerras), Ecologistas en Acción y Desarma Madrid, a las que se han unido otras entidades pacifistas, ecologistas y por la defensa de los derechos humanos de todo el país.

En su intervención, Vela ha cuestionado cómo la empresa se está beneficiando del actual clima de tensiones y belicismo, y de las políticas de rearme y militarización que alimentan y empeoran esta inestabilidad.

Indra cerró el último ejercicio con importantes beneficios y una cartera de pedidos en crecimiento. Los ingresos crecieron en 2025 un 13%, hasta los 5.457 M€, con Defensa llegando a los 1.407 M€ (+36%) y convirtiéndose en uno de los principales motores de la compañía. De los 16.083 M€ de su cartera, 11.336 M€ corresponden a su sección militar, incluyendo 6.790 M€ de Programas Especiales de Armamento.

El empuje del negocio militar se concentra especialmente en sistemas de defensa aérea y espacial, vehículos y sistemas terrestres, y en aviones de combate como el FCAS y el Eurofighter, además de áreas vinculadas a armamento y munición.

Desde la campaña también cuestionan varios de estos programas de armamento por la participación de empresas israelíes o sus filiales, siendo quizás el más destacado por su cuantía el del vehículo de combate 8×8 Dragón, que cuenta con al menos 5 componentes que provienen de empresas israelíes.

La falta de transparencia y la poca información disponible sobre el plan de desconexión de tecnología israelí hacen pensar que varios de estos grandes programas mantienen tecnología y/o participación de empresas israelíes o filiales de estas en España y en Europa.

Supone una complicidad aún más directa de Indra con el Estado de Israel su participación en el proyecto Ayalon, un sistema de peaje inteligente en la autopista de Tel Aviv que promueve la movilidad israelí mientras restringe la Palestina.

Además de a esta implicación directa y decidida en el negocio de la guerra, también se hizo mención a los beneficios conseguidos por Indra en el sector del control fronterizo, un espacio donde se difuminan los límites entre seguridad civil y militar.

“Sus tecnologías de vigilancia, control y detección —como radares, sensores o inteligencia artificial aplicada a fronteras y movilidad— forman parte de un modelo de militarización del espacio fronterizo que no responde a criterios de derechos humanos ni a principios humanitarios, sino a una lógica de exclusión y disuasión”, ha apuntado Vela en su intervención.

La campaña ha planteado tres preguntas al Consejo de Administración de Indra.

La primera, relativa a la sostenibilidad del modelo de crecimiento de la empresa, ha puesto en duda que el crecimiento empresarial basado en el aumento del gasto militar mundial sea realmente sostenible a largo plazo.

La segunda pregunta ha cuestionado si la apuesta militar de la empresa compromete sus operaciones civiles y si su implicación en el sector de defensa podría afectar a futuros contratos con el sector público.

Por último, se ha preguntado a la junta por las conexiones de la empresa con la industria israelí y las posibles complicidades y responsabilidades que se derivan de ello.

La activista de la campaña ha finalizado su intervención aludiendo al escenario futuro al que esta deriva militarista puede llevarnos, y ha pedido a los y las accionistas presentes una reflexión sobre dónde conviene dedicar el talento y los esfuerzos de la compañía:

“La misma capacidad de innovación que Indra dirige hoy a sistemas de armas, municiones, vigilancia o control fronterizo podría contribuir a afrontar algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo. (…) Y esta reflexión no interpela únicamente al Consejo de Administración, sino también a quienes poseen acciones de esta compañía (…) y a las trabajadoras y trabajadores de la compañía. La ciudadanía igualmente puede plantear su oposición, ya que el mayor accionista de Indra es el Estado español”.

INTERVENCIÓN COM’LETA DE LA CAMPAÑA #DESARMANDOINDRA EN LA JUNTA DE ACCIONISTAS DE INDRA 2026

 

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