Fernando Pessoa impolítico

Al Pessoa mítico, al de los heterónimos, al simpático bebedor de café en la Baixa de Lisboa, el poeta de "Tabacaria", al soñador ayudante de contabilidad que nos retrató el professore Tabucchi, a ése lo conocemos más o menos bien.
Éste Pessoa que damos a conocer es quizá más real que el anterior, es el Pessoa de carne y hueso, comprometido con las luchas políticas y sociales de su tiempo, buscando respuestas a los problemas epocales de la Europa de entreguerras.
Un Pessoa "político", más bien "impolítico", pues reflexiona sobre el fin o el más allá de lo político, que desnuda su visión tentada de fascismo avant-la-lettre.







