Heridos 77 policías, 5 de ellos graves, en la segunda noche de violencia en los suburbios de París

Al menos 77 policías han resultado heridos, cinco de ellos de gravedad, en la segunda noche de disturbios en los suburbios del norte de París, donde han sido detenidas seis personas y numerosos coches y edificios han resultado destruidos.
Fuentes policiales han explicado que uno de los agentes heridos de gravedad ha recibido un impacto de bala en la espalda que ha atravesado su chaleco antibalas. También han dicho que seis personas han sido detenidas y 63 vehículos incendiados en la media docena de localidades donde se han producido los altercados, donde además han sido destruidas dos escuelas, una biblioteca, unas oficinas de Hacienda y un supermercado.
Cartuchos de caza con bolas de plomo
La ministra de Interior, Michèle Alliot-Marie, ha mostrado su preocupación por el uso de armas de fuego por los jóvenes, que "disparan cartuchos de caza" con "bolas de plomo" a los policías, que han causado "heridos graves", alguno con lesiones "en el rostro, cerca de los ojos". "Es un fenómeno inquietante. Sobre todo muestra que algunos explotan los acontecimientos con finalidades muy diferentes", ha afirmadoen la emisora RTL la ministra, que ha pedido ayuda a la población para "aislar a los delincuentes".
Según el sindicato policial Synergie, 77 policías han resultado heridos, "un balance que pocas veces se alcanza en unos disturbios", ha dicho su secretario general Patrice Ribeiro en la radio. Para el sindicato, la aparición de armas de fuego hace que la situación sea "peor" que en el 2005, cuando una ola de violencia asoló durante tres semanas a decenas de barrios conflictivos del país.
Alliot-Marie ha recalcado la necesidad de tomar medidas para "impedir a los que disparan contra los policías que lo hagan. Las medidas incluirán una presencia policial fuerte". Desde China, donde concluye hoy una visita, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha telefoneado a Alliot-Marie, su sucesora en Interior, para hacerle "recomendaciones" frente a los disturbios.
Cerca del lugar del accidente
Los disturbios se iniciaron a última hora de la tarde de ayer y se prolongaron hasta la una de la pasada madrugada en poblaciones cercanas a Villiers-le-Bel. En esa localidad, a una veintena de kilómetros al norte de París, comenzaron los incidentes tras la muerte el domingo de dos adolescentes al chocar su moto contra un coche de policía.
Los enfrentamientos entre jóvenes y policías se reanudaron por segunda noche muy cerca del lugar donde fallecieron el domingo los dos jóvenes, Moushin y Larami, de 15 y 16 años, respectivamente. Los alborotadores lanzaron todo tipo de proyectiles contra los agentes, que respondían con gases lacrimógenos, pelotas de goma y otro material antidisturbios.
Tranquilidad en el foco del 2005
Los atacantes, que se pertrechaban tras los contenedores de basura, quemaron un autobús y un coche de policía. Aunque los desordenes se concentraron en el departamento de Val d'Oise (Villiers-le-Bel, Sarcelles, Garges-les-Gonesse, Cergy, Ermont y Goussainville esencialmente) también se ha informado de algunos incidentes en las barriadas conflictivas de Mureaux, en el departamento de Yvelines, al sur de París. La delegación del Gobierno de Seine-Saint-Denis, que fue el origen y el principal foco de la ola de disturbios que sacudió Francia hace dos años, ha afirmado que la situación había sido "tranquila" durante la noche.
Un portavoz de las familias de los fallecidos en Villiers-le-Bel ha pedido públicamente que se haga "justicia con calma y serenidad, que la investigación se lleve a cabo bajo el control de un juez instructor y que se respeten las leyes de la República". Los padres de los jóvenes muertos han pedido que se recuerde a sus hijos "sin violencia, sin altercados y respetando la legalidad".







