¿Qué van a elegir los italianos: la peste o el cólera?

Romano Prodi es uno de los embusteros de la Europa social. Es el principal responsable de la estrategia de Lisboa, aprobada en 2000 para un período de diez años. Esta estrategia ha acentuado el carácter neoliberal de la Unión Europea y ha sometido las políticas sociales (educación, pensiones, etc.) y medioambientales a la competitividad y a las "leyes" del mercado.
El líder de la izquierda italiana presentó y apoyó el proyecto de "directiva de servicios", conocida como Bolkestein, debido al nombre del muy liberal ex comisario europeo holandés, autor del texto.
En 2003, cuando Prodi presidía la Comisión Europea derogó la moratoria sobre los organismos modificados genéticamente así como la comercialización y cultivo de plantas transgénicas.
Ha calificado de "muy valioso" el proyecto de reforma del seguro de enfermedad del gobierno francés, un proyecto que aumenta considerablemente las desigualdades en el acceso a la salud.
Es uno de los impulsores del tratado constitucional europeo, un tratado cuyo fin es el perpetuar las políticas ultraliberales. Prodi y otros ultraliberales han colocado la libre competencia por encima del progreso social, dejando la puerta abierta al dumping social y fiscal. Han planificado una guerra económica permanente que tiene a los ciudadanos europeos con el alma en vilo. Han querido convertir a Europa en una jungla donde el monopolio de la violencia (económica y de otra clase) sólo pertenezca al más fuerte.
Como católico convencido, el líder de la izquierda laica piensa que las religiones deben desempeñar un importante papel en el desarrollo de la UE. Fundo el GOPA (Grupo de Consejeros del presidente), un organismo encargado especialmente de los asuntos religiosos y en el que la mayor parte de sus miembros son católicos practicantes.
En una carta dirigida a La Repubblica, Romano Prodi lamenta la ausencia de referencias a las raíces cristianas en la nueva Constitución europea, uniéndose a las posiciones de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI:
"No se ha aceptado la exigencia, compartida por todas las Iglesias, del reconocimiento explícito en el preámbulo de la Constitución al papel histórico del cristianismo. Pienso que ello supone que falta un eslabón (...) hoy la Unión Europea contempla en sus fronteras orientales a Rusia, Ucrania, y a Bielorrusia y Turquía en las sur orientales; con la incorporación de Chipre y Malta, la UE está en contacto directo con Oriente Próximo. Con estas nuevas coordenadas geográficas, Europa tiene una responsabilidad internacional nueva en relación con el derecho, la justicia, la paz, que no podrá ejercerse salvo que la cuestión de su identidad esté resuelta (nota de la redacción: reconociendo sus raíces cristianas)"... "Las religiones presentes históricamente en Europa, y en particular el cristianismo, (...) pueden aportar una contribución esencial en tanto que elementos de integración y de fraternidad, elementos culturales que trascienden y superan la significación étnica de las patrias y contribuyen a una nueva época del europeismo y a la vocación universal de Europa"... "La nueva Europa tiene en sí misma los valores que han dado origen durante dos milenios a una forma de pensar y de vivir de las que se ha beneficiado el mundo entero. El cristianismo ocupa un lugar privilegiado entre estos valores", había declarado Prodi.
El libro blanco de la Comisión para el buen gobierno, que el chantre del ultraliberalismo presentó en 2001, es "un instrumento ideológico público para una política del mínimo Estado, un Estado en el "la Administración Pública ya no tiene como misión servir al conjunto de la sociedad sino la de proporcionar bienes y servicios a intereses sectoriales y a los consumidores", con el peligro de agravar las desigualdades entre los ciudadanos y entre las regiones del país.
La izquierda antiliberal italiana parece haber olvidado que Romano Prodi:
ha pertenecido a la red stay-behind, una red puesta en marcha por los estadounidenses tras la segunda guerra mundial para luchar contra la influencia comunista.
ha sido miembro del comité de dirección del Grupo Bilderberg, arquitecto de la globalización liberal, "Algo tiene que remplazar a los gobiernos y creo que el poder privado es la entidad adecuada para hacerlo", ha dicho David Rockefeller, fundador de Bildeberg.
estuvo de acuerdo en entregar a la CIA informaciones confidenciales de ciudadanos europeos que se encontraban en Estados Unidos.
en 2002, se alegró del golpe de Estado militar contra el presidente Hugo Chávez, elegido democráticamente y cuyo Gobierno ha llevado a cabo una serie de reformas socales para que Venezuela se convierta en un país más justo y con menos desigualdades.
se mostró ambiguo en lo relativo a las decisiones que había que tomar contra la llegada al poder de la extrema derecha en Austria y rechazó el romper las relaciones de la Comisión Europea con ese país.
condenó al 59% de los ciudadanos europeos que colocaron a Israel a la cabeza de los países que constituyen una amenaza para la paz. En su opinión, las encuestas " muestran la existencia continuada de un prejuicio que debe ser condenado" y "en la medida en que ello pudiera ser síntoma de un prejuicio más profundo y más generalizado hacia el mundo judío, nuestro disgusto es aún mayor" .
no ha dejado pasar por alto ocasión alguna de promover la lengua inglesa y de tratar de imponerla como única lengua de negociación para la ampliación europea, hasta el punto de haber sido galardonado con el premio de la carpette anglaise(1) en 2002.
Y la lista es muy larga...
Qué pueden pensar los ciudadanos de la izquierda antiliberal italiana, encuadrados o no en partidos, en sindicatos o en asociaciones y que como nosotros luchan sin cesar para derrotar al neoliberalismo que Romano Prodi y sus acólitos nos auguran como ineluctable.
¿Se sienten traicionados?
1. N. T. La Academia de la Carpette Anglaise distingue a personalidades que se hayan destacado por promover la lengua inglesa en detrimento del francés en las instituciones europeas. Fundada en 1999, desde entonces otorga premios anuales.







