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Europa :: 09/10/2007

La nueva marca de Dinamarca

Andrés Bianque
La policía danesa detuvo este sábado a alrededor de 500 personas en Copenhague, después de una manifestación de miles de personas que exigían la creación de un nuevo centro Juvenil, mientras otro grupo okupaba un edificio municipal

“Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse”. (Charles Baudelaire).

La manifestación encabezada por unos 4 mil manifestantes intentó ocupar un viejo edificio municipal abandonado, el cual está ubicado en el barrio de Nordvest. Esta protesta masiva es la reacción directa de la Juventud danesa a la destrucción del histórico centro de actividades llamado Ungdomshuset (La casa de la juventud)

Algunos Antecedentes

La casa de la juventud fue un edificio con mucha historia. Albergó en sus dependencias a sindicatos, obreros y destacadas líderes por el movimiento de emancipación de la mujer.

Vladimir Lenin, Rosa Luxemburgo estuvieron en aquella casa. Además, fue aquí donde se realizó la segunda conferencia Internacional de Mujeres en 1910, cuando se declaró el 8 de marzo como día de la mujer. A través de su historia, el inmueble fue abandonado en un par de ocasiones debido a diversas razones (cambios, falta de recursos etc)

En la década del 80 la municipalidad de Copenhague autorizó a la juventud el derecho a usar la casa (la socialdemocracia imperante no salió a la calle a ofrecer la casa, grupos organizados hicieron posible tal situación). La única condición puesta por la alcaldía fue el pago del arriendo por el local.

La casa fue autogestionada por los jóvenes, tomando decisiones a través de la democracia directa. Como tal, el inmueble pasó a ser un centro de activismo político, predominando la aversión a la cultura comercial y consumista.

Se realizaban conciertos, poseían un restaurante vegetariano, cafetería, etcétera. También daban cabida a bandas emergentes, con espacios para sus ensayos y lanzamientos. Con el tiempo pasó a ser un centro punk y de cultura subterránea (underground) donde se reunían las más diversas y distintas corrientes alternativas de jóvenes.

En 1999 la Municipalidad decidió que la casa sería vendida debido al no pago por parte de la juventud del arriendo en cuestión. En el año 2000 la Municipalidad trató de vender la casa en poco menos de 1 euro. La transacción inicialmente no fructificó, pero fue al fin vendida a una organización de fanáticos religiosos llamada Faderhuset (La casa del señor). Ciertas organizaciones ofrecieron varios millones a la fundación Cristiana para salvaguardar la propiedad para los jóvenes.

Entretanto las organizaciones pidieron una nueva casa para la juventud. La municipalidad les ofreció una vieja escuela abandonada. Pero por la módica suma de 12 millones de coronas danesas (1,2 millones de euros). Los jóvenes rechazaron la propuesta y exigieron que la venta también fuese por el mismo precio que habían evaluado la antigua casona, es decir, 1 euro.

Mientras tanto las protestas y las marchas en contra de la venta de la casa se multiplicaban. Debido a las crecientes protestas, la encargada de la organización cristiana adujo que había escuchado la voz del Señor diciéndole que había que destruir el edificio maligno. “No podemos tener gente venida del infierno en esa casa” comentó a los medios locales.

El asunto es que después de meses de lucha entre la policía y los jóvenes daneses, un helicóptero aterrizó en el techo de la casa e inundó el edificio con gases lacrimógenos. Lograron sacar a punta de palos a los últimos 50 ocupantes de la mítica morada.

La rebeldía crecía y crecía

Desde otros países vecinos llegaban jóvenes a solidarizar con la juventud de Dinamarca. Alemania, Suecia, Noruega, Bélgica entre otros…

Sin embargo, no se pudo evitar la demolición completa de la casa. 100 años de historia fueron derrumbados en cosa de minutos. Frente a la casa, miles de personas lloraban (literalmente) frente al espectáculo dantesco que presenciaban. Desde el cementerio de enfrente miraban asidos de las murallas cientos de muertos y su impotencia transparente de muerte.

La ciudad de Cristiana, pequeña ciudadela dentro de la capital danesa, también mostró su solidaridad para con los jóvenes. Si bien es cierto que sólo es una comunidad hippie que vive happy en sus dominios, también salieron a la calle a protestar. Sufrieron al poco timpo la venganza de la Municipalidad de Copenhague al ser atacados por la policía en sus propios terrenos, a la vez que era demolida una de sus casas más representativas. Con todo, la ciudad “alternativa” sigue en pie.

Menciono Cristianía a razón de marcar la diferencia con la otra casa de la Juventud que fue demolida. En la casa de los jóvenes se organizaba y crecía el más amplio abanico contra el sistema capitalista, la globalización y la Unión Europea. Comunistas, socialistas y anarquistas convivían en aquel recinto. Ahí estribaba el gran problema del inmueble.

La alcaldesa Ritt Bjerrgårds, representante de la derecha danesa, fue la encargada del accionar de la policía, como así de las interminables engañifas jurídicas y triquiñuelas de bienes raíces para despojar a los jóvenes daneses de su centro de reuniones.

El trato que la alcaldesa brindó a los jóvenes fue hipócrita y cínico. Por un lado rechazó cualquier intento de violencia, pero fue la primera en aplaudir la represión policial. Una vez más el doble estándar de ciertos personajillos que critican la violencia, pero sólo saben hacer uso de esa misma violencia cuando la gente exige y demanda por sus derechos.

El accionar del edil obedece a la posición de clase, del gobierno en su conjunto. La derecha ha ganado las últimas elecciones y su Primer Ministro, Anders Fogh Rasmussen ha demostrado en forma casi grosera su irrestricto apego, devoción y admiración por la administración de Estados Unidos en la actualidad. Pero al mismo tiempo, el gobierno danés busca fortalecer la Unión Europea como instrumento de dominación, una súper potencia que controle y vigile todo y a todos. Entonces, permitir ese tipo de casas en sus propias narices los haría ser unos hazmerreír frente a los otros países en cuestión.

Miles de jóvenes organizándose en contra de las políticas de privatización e injusticias llevadas a cabo por la UE (Unión de Explotadores), organizando marchas en contra de los saqueos estatales, en contra de la moneda Euro, en contra de la Unión Europea misma, en contra de las grandes juntas de los poderosos, como el G8, entre otras, sería un muy mal síntoma y un muy mal ejemplo para los demás países y jóvenes. Entonces, seguir las políticas represivas de Alemania, Suecia y Francia es lo mejor.

Extremada organización

Lo ocurrido el día sábado fue una demostración simbólica y al mismo tiempo una demostración de poder por parte de la juventud en Dinamarca.

La marcha se dirigiría a una dirección especifica, un edificio municipal en el barrio de Nordvest. Todo el mundo lo sabía, especialmente la policía. Pero, lo que la policía no sabía era la extremada organización que había detrás.

Durante meses los jóvenes se reunieron a practicar cómo realizar mejores barricadas, cómo fortalecer ciertos puntos débiles de la policía. Cómo fortificarse mejor ante las arremetidas policiales.

Se llegó al punto acordado para realizar el mitin en cuestión. Alrededor de 4 mil personas se dieron cita. Cifra nada despreciable para una población de 500 mil habitantes como es Copenhague central. Desde allí, los organizadores realizaron la táctica de los 5 dedos. Mano abierta.

Se dividieron en cuatro columnas, dividiendo a la policía. Esta táctica fue la misma utilizada recientemente en Alemania en contra del G8.

Los GUR (Guerrillero Urbano o Rural) se hicieron presentes. Casacas con capuchas, gorros, mochilas, pintura, máscaras anti-gas, palos para jugar Jockey, videocámaras, fotos y grabaciones instantáneas recorrían rápido las informaciones, grupos pequeños pero férreos ululaban de un lugar para otro; además de otras cosillas que se hicieron presentes.

La casa a okupar estaba tapizada de clavos en las puertas y ventanas, el alambre de púas rodeaba el recinto. Además la policía había montado allí guardia desde la noche anterior y permanecían en el lugar…anhelantes.

200 personas ingresaron al inmueble a pesar de las medidas tomadas por la represión. 200 personas lograron entrar bajo la atenta mirada de la policía. Aún estando sobre aviso, no fueron capaces de lidiar contra la organización aplicada.

Record de detenciones

El saldo final fue de casi 500 detenidos, cantidad récord para una protesta realizada en un solo día en la capital del chorizo rojo escandinavo. La policía amontonó en el subterráneo de la estación policial a los detenidos. Todos sentados en el frío cemento policial, esposados, sin derecho a hablar, ir al baño, comer, hacer llamadas telefónicas. Nada.

Después, los manifestantes fueron trasladados a diminutas celdas. Las cuales, teniendo capacidad para 2 o 3 personas, fueron atiborradas con hasta 20 personas en su interior.

De ser un país neutral, para pasar a ser un excelente colaborador del imperialismo, el capital y la explotación. Dinamarca no puede ser menos que sus socios en Europa (y el mundo) y resuelve sus problemas sociales a palos, granadas, arrestos y humillaciones. Mientras los detenidos reclamaban sus derechos esposados al garaje de la estación policial, los policías repetían insistentemente “me cago en tus derechos”...

A la par, en la antigua casa de la Juventud, en la cual descansan cientos de ofrendas florales, fotos y juguetes de niños, ciertos jóvenes miran estupefactos como los vehículos policiales se detienen seguidamente en el lugar, bajan y orinan el terreno donde alguna vez estuvo la casona histórica y contestan con risas si son cuestionados por de su actitud.

Queda claro en qué son duchos los policías daneses. Queda claro que son espejo, reflejo estatal.

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