Syriza comprueba en vivo y en directo que dentro del capitalismo "No se puede"


El día que Syriza ganó las elecciones en Grecia una ola de optimismo inundó a mucha gente de izquierdas en toda Europa. Era la constatación de que, en efecto, “Sí se puede”. Y lo hicieron sin leer siquiera el programa de Syriza que contemplaba negociaciones con la Troika (con otro nombre), mantenimiento en la estructura euro, no tocar el enorme gasto militar, ni cuestionar el desembarco masivo de cuadros socialdemócratas (provenientes del extinto PASOK) al área económica, auditar solo parcialmente la deuda (nada de dejar de pagarla), y que no mencionaba el abandono de la OTAN. Era tal la esperanza que las voces comunistas y anarquistas que alertaban desde la misma Grecia del plan reformista, fueron silenciadas. Allí viajaron -¿recuerdan?- los dirigentes de Podemos, de IU, de Amaiur, a rendir pleitesía y solidaridad a Tsipras, líder de lo que la prensa del régimen tildó como la “izquierda radical”.
Apenas unos meses después, Syriza comprueba en sus propias carnes que dentro del marco capitalista, en la mesa de la Troika, efectivamente NO se puede. Las condiciones las ponen los dueños del tablero y para seguir formando parte de la estructura mercantilista de la U.E hay que aceptar su ideario neoliberal. Syriza va a subir el IVA, rebajar sueldos, pensiones, seguir un plan de privatizaciones…. es decir, lo que hubiera hecho cualquier gobierno encabezado por Nueva Democracia o PASOK.
“Con el capitalismo no se negocia, se destruye”. Este eslogan gritado en muchas movilizaciones, adquiere absoluta vigencia. Incluso los votantes de Syriza tendrán que hacerlo suyo. Los acontecimientos se aceleran.
INSURGENTE







